Desde Osaka, me fui hacia Nara, una ciudad conocida por los miles de ciervos en libertad. Pero tenía ganas de descubrir otra faceta, lejos de la multitud y de los caminos abarrotados del parque princi…
Desde Osaka, me fui hacia Nara, una ciudad conocida por los miles de ciervos en libertad. Pero tenía ganas de descubrir otra faceta, lejos de la multitud y de los caminos abarrotados del parque principal. Así que me alejé para adentrarme en el bosque. Y ahí, cambio de ambiente. Senderos silenciosos, pequeños templos escondidos entre los árboles, la luz que atraviesa el follaje... y siempre algunos ciervos paseando libremente. Al final, esta parte de Nara fue la que más me gustó: aquella en la que uno baja el ritmo, se encuentra casi a solas en plena naturaleza y cada desvío reserva un nuevo descubrimiento. Así que sí, hay que ver a los famosos ciervos de Nara, pero sobre todo, no te quedes s…
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