Visitar Nikko, una ciudad entre naturaleza y espiritualidad
Situada a unos 140 km al norte de Tokyo, Nikko es un destino que convence a quienes buscan historia y paisajes de gran escala. Es conocida por sus templos suntuosos, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y por sus montañas, ofreciendo una combinación equilibrada entre cultura y entornos naturales.
El santuario Toshogu: una joya arquitectónica
El sanctuario Toshogu es, sin lugar a dudas, el punto de mayor interés en Nikko. Este mausoleo, dedicado al shogun Tokugawa Ieyasu, destaca por sus tallas minuciosas y sus dorados intensos. Alberga la célebre escultura de los tres monos de la sabiduría. El acceso requiere una entrada, pero la complejidad de los ornamentos y la atmósfera solemne justifican la visita.
El lago Chuzenji y la cascada Kegon
A unos veinte kilómetros del centro, el lago Chuzenji se extiende a los pies del mont Nantai. Este lago volcánico ofrece panorámicas espectaculares, especialmente en otoño, cuando los arces se tiñen de rojo y se reflejan en el agua. Muy cerca, la cascada Kegon, con sus 97 metros de altura, es una de las más imponentes de Japón. Un ascensor permite bajar hasta una plataforma para observar la caída del agua desde cerca.
Las aguas termales de Yumoto Onsen
Para un momento de calma, el lugar indicado es Yumoto Onsen, una pequeña localidad termal situada dentro del parque nacional de Nikko. Sus baños al aire libre, nutridos por fuentes sulfurosas, son ideales para descansar tras un día de caminatas. El onsen Yudaki no Yu es especialmente valorado por las propiedades de sus aguas.
Las rutas de senderismo del parque nacional de Nikko
Los amantes de la naturaleza encontrarán su espacio en el parque nacional de Nikko. Existen varias rutas para recorrer la zona, como la de senjogahara, una extensa llanura pantanosa que se atraviesa por senderos habilitados. Para los más activos, ascender al mont Nantai (2 486 m) supone un reto con una vista privilegiada sobre el lago Chuzenji.
Gastronomía marcada por el yuba
Nikko es famosa por su yuba, una fina película de tofu que se forma al hervir leche de soja. Se consume de múltiples formas, ya sea en sopa o frito. Otra especialidad local es el manju, un dulce relleno de pasta de judías rojas, que suele tomarse acompañado de té verde.
¿Dónde comer?
- Yuba Shokudo (Nikko): Un restaurante especializado en yuba en todas sus variedades.
- Meiji no Yakata (Nikko): Situado en una antigua residencia de la era Meiji, propone platos de inspiración europea.
- Kanmangafuchi Café (Nikko): Un sitio tranquilo para una pausa dulce con vistas al río.
- Hippari dako (Nikko): Un pequeño local con ambiente cercano, conocido por sus brochetas.
¿Dónde dormir?
- Nikko Kanaya Hotel (Nikko): Un hotel histórico que conserva un ambiente clásico y vistas al río.
- Hoshino Resorts KAI Nikko (Nikko): Un ryokan de categoría superior con onsen y cocina tradicional.
- Nikko Park Lodge Tobu Station (Nikko): Una opción funcional cerca de la estación.
- Hotel Natural Garden Nikko (Nikko): Buena relación calidad-precio con jardín y baños termales.
¿Cuándo ir?
La mejor época para visitar Nikko es el otoño, cuando los arces cambian de color. La primavera también es una opción atractiva gracias a la floración de los cerezos. En invierno, la ciudad se vuelve más tranquila y los paisajes nevados en torno al lago Chuzenji tienen un encanto especial.
¿Cómo llegar?
Desde Tokyo, el tren exprés Tobu conecta con Nikko en unas 2 horas saliendo desde la estación de Asakusa. El billete cuesta entre 2 000 y 4 000 JPY (12-25 EUR aprox.) según el tipo de tren. También es posible tomar el shinkansen hasta Utsunomiya y hacer transbordo a un tren JR hacia Nikko.
¿Cómo moverse?
El centro de Nikko se recorre perfectamente a pie, pero para visitar lugares más alejados, como el lago Chuzenji, lo más práctico es utilizar los autobuses locales que cubren los puntos de interés principales.
Si es posible, visitad Nikkô en invierno (yo fui en febrero). Sí, los colores del otoño son muy bonitos, pero la nieve hace que todo sea todavía más encantador. El contraste entre el blanco y el rojo de los templos es impactante. Dedicad media jornada a visitar los lugares sagrados y, después, coged el autobús para ir a admirar el lago Chūzenji. ¡Uno de mis destinos favoritos en Japón!