El Gran Buda en pocas palabras
En el corazón del templo de Kotoku-in, en Kamakura, una ciudad costera situada a unos cincuenta kilómetros de la capital japonesa, el Daibutsu (Gran Buda) impresiona por sus dimensiones gigantescas. Mide 13,35 metros de altura, pesa más de 120 toneladas y transmite una serenidad absoluta. Es un lugar de retiro preferido por los tokiotas que buscan naturaleza, por lo que conviene visitarlo entre semana. Este monumento, el segundo Buda de bronce sentado más grande de Japón tras el de Nara, atrae a más de 2 millones de visitantes al año, de los cuales un 10 por ciento son extranjeros.
Construido en el siglo XIII para reemplazar a un Buda de madera dañado por una tormenta, se atribuye su creación a Gorōemon Ōno o a Hisatomo Tanji. Resguardado por una colina verde, representa al Buda Amida, una figura muy célebre en Japón, fácilmente reconocible por sus gestos que simbolizan la meditación o la transmisión de la ley.
Originalmente recubierto de pan de oro, hoy apenas quedan algunos fragmentos dorados cerca de sus orejas. Obsérvalos con atención. A sus pies, solo se conservan 4 de los 32 pétalos de loto originales. Como la estatua es hueca, puedes acceder a su interior para comprender cómo fue ensamblada.
A su derecha encontrarás sus inmensas warazori, sandalias de paja confeccionadas a mano cada 3 años por niños. Al fondo del parque, verás numerosas estelas y estatuillas en homenaje a personajes célebres, incluidos algunos extranjeros de origen tailandés y coreano.
Si viajas durante la época de floración de los cerezos o cuando los arces se tiñen de rojo, el entorno resulta aún más espectacular. Si dispones de tiempo, sigue el sendero que domina la bahía. Las vistas al mar y a sus islas son excelentes.
Horarios
*Información sujeta a cambios
Se puede ver un gran Buda en el barrio de Yanaka en Tokio, ¡pero el de Kamakura es aún más impresionante! Me quedé maravillada al acercarme y todavía más al ver que se podía entrar al interior. Los templos de los alrededores y el parque no se quedan atrás. Claramente, es una de las atracciones emblemáticas de la ciudad, no muy lejos de Tokio, ¡que merece la visita!