Palais du Reichstag à Berlin

Qué hacer en Alemania: top 20 lugares imprescindibles en 2026

Descubre los destinos favoritos de nuestros miembros en Alemania, junto con opiniones, información práctica y fotos de viajeros...

Las 5 ciudades más bonitas que visitar en Alemania

#1 Berlín +163 recos

Aquí, los impactos de bala conviven con las empresas emergentes sin filtros ni nostalgia. Berlín no oculta su historia del siglo XX, la integra en su hormigón. Entre los murales de la East Side Gallery y los patios escondidos de Kreuzberg, la ciudad premia a quienes sienten curiosidad antes que a quienes buscan la foto de postal.

#2 Múnich +136 recos

Múnich es una ciudad donde la autenticidad bávara convive con una energía cosmopolita. Aquí pasarás de visitar museos a relajarte en un biergarten, o de recorrer inmensos parques a explorar mercados gastronómicos, todo en un ambiente elegante y cercano. Las tradiciones se viven a diario sin frenar el desarrollo de su faceta más moderna.

#3 Heidelberg +41 recos

La ciudad de Heidelberg, situada en las laderas de la valle del Neckar, fue una gran potencia europea protestante durante la Edad Media. De ello dan fe las impresionantes ruinas del castillo de Heidelberg que, todavía hoy, dominan majestuosamente la ciudad. Antigua residencia principal de los príncipes electores del Palatinado, el castillo se ha convertido en un símbolo del romanticismo y numerosos escritos se interesan por su arquitectura, empezando por el relato de viaje Le Rhin, Lettres à un ami de Victor Hugo.

Un centro político e intelectual del siglo XIII al XVIII

Heidelberg fue durante 5 siglos la capital del Imperio Palatino del Rin, una de las siete circunscripciones que disponía de una función electiva para elegir al Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. No te pierdas el Museo Palatino de Heidelberg, que es una de las visitas imprescindibles en la Hauptstrasse, una calle peatonal de 1,5 kilómetros de largo donde también se alza la casa más antigua de la ciudad, un edificio a dos aguas: la casa del caballero de San Jorge.

Date una vuelta por la Marktplatz, la plaza principal de la ciudad, rodeada de numerosas casas burguesas tradicionales de arenisca roja. En las inmediaciones, la Iglesia del Espíritu Santo, construida con el mismo material, es famosa por haber albergado una de las bibliotecas más grandes del Renacimiento. La ciudad ha sido una potencia intelectual de primer orden desde la creación de su Universidad en 1386, ¡la más antigua de Alemania! Todavía hoy, cerca de uno de cada cuatro habitantes es estudiante. Como testimonio de la intensa actividad universitaria de Heidelberg, diviértete entrando en la antigua prisión de estudiantes, que servía en el siglo XVI para encerrar a los alumnos más rebeldes de la Universidad.

Un entorno agradable en el corazón del valle del Neckar

Para disfrutar de unas vistas preciosas de la ciudad y su castillo, cruza el Puente Viejo o Alte Brücke. La antigua puerta de entrada sur de la ciudad es notable, pues es uno de los pocos edificios que resistió los ataques y bombardeos de Francia durante la Guerra de los Treinta Años. Al otro lado del Neckar, el camino de los filósofos, un paseo de unos pocos kilómetros, es ideal para la meditación y ofrece las mejores perspectivas de Heidelberg.

Como otra propuesta de paseo, no dudes en tomar los funiculares de la ciudad para llegar a la cumbre Königstuhl, el punto más alto de la ciudad a 550 metros de altitud. Desde allí, emprende una bonita ruta de senderismo por el sendero Neckarsteig. También hay rutas de BTT y ¡es posible iniciarse en el parapente!

¿Cuándo ir?

¡Cualquier época del año es buena para visitar Heidelberg! La ciudad rebosa eventos y festivales durante todo el año.

¿Cómo llegar?

Desde París, puedes llegar a Heidelberg en tren con uno o dos trasbordos. Las ciudades de Besançon, Belfort, Mulhouse y Estrasburgo están conectadas directamente con Heidelberg en tren en menos de 4 horas. Por carretera, llegarás a Heidelberg a través de las autopistas alemanas A5 o A6.

#4 Schwangau +32 recos

Este pueblo de los Alpes bávaros debe su fama al castillo de Neuschwanstein, cuya estética se inspira en las óperas de Wagner. Este enclave en la Ruta Romántica alemana ofrece vistas desde el puente Marienbrück y el monte Tegelberg. Tras las visitas y caminatas, relájate en el Kristall Spa, el lugar ideal para rematar esta escapada de cuento.

#5 Rust +30 recos

Rust es una pequeña localidad alemana junto a la Selva Negra, famosa por albergar Europa-Park, uno de los parques temáticos de mayor tamaño en el continente. Para quienes buscan un respiro, la reserva natural de Taubergießen y la ruta de los vinos de Baden ofrecen alternativas tranquilas en los alrededores. Es un destino equilibrado para familias que combina la adrenalina de las atracciones con la posibilidad de explorar los paisajes naturales de esta región alemana.

Clasificación de las 15 actividades seleccionadas por la redacción en Alemania

#1 Castillo de Neuschwanstein (Schwangau) +29 recos 5/5

El Castillo de Neuschwanstein es la visita imprescindible en tu viaje por Baviera o desde Múnich. Situado sobre un espolón rocoso, parece sacado de un cuento. Contémplalo desde el puente Marienbrücke para obtener la mejor vista. Explora sus estancias, como la sala del trono, y combina el tour con el Castillo de Hohenschwangau o una ruta por el monte Tegelberg.

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#2 Europa-Park (Rust) +22 recos 4.9/5

Europa-Park es el mejor parque temático de Europa, avalado por los numerosos premios recibidos a lo largo de los años. Este complejo cuenta con 17 áreas que recrean la cultura de distintos países europeos y 3 zonas dedicadas a la fantasía. Desde 2019, incluye el parque acuático Rulantica, complementando su oferta de montañas rusas y atracciones para toda la familia.

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#3 Torre de Televisión de Berlín (Berlín) +19 recos 4/5

Con sus 368 metros, la Torre de Televisión de Berlín es el edificio más alto de Alemania y domina la ciudad desde 1969. Este icono de la Guerra Fría ofrece vistas panorámicas a 203 metros de altura, alcanzables en 40 segundos. El restaurante giratorio Sphere completa la visita. Símbolo de la capital reunificada, recibe a más de un millón de personas cada año.

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#4 Puerta de Brandeburgo (Berlín) +17 recos 4.7/5

La Puerta de Brandeburgo se alza en el corazón de Berlín como símbolo de paz y de la Alemania reunificada en 1989. Durante la Guerra Fría, el muro que dividía la ciudad pasaba junto a este monumento. Allí, Ronald Reagan instó a Mijaíl Gorbachov a derribar el muro. Hoy, tras su restauración, marca el final de la histórica avenida Unter den Linden (bajo los tilos).

#5 Memorial del Muro de Berlín (Berlín) +16 recos 4.7/5

El Memorial del Muro de Berlín en la Bernauer Strasse conserva el único tramo completo de la antigua frontera. A lo largo de 1,4 km verás el doble muro, la zona de la muerte, una torre de vigilancia, el centro de documentación y la Capilla de la Reconciliación. Entrada gratuita.

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#6 Palacio de Nymphenburg (Múnich) +16 recos 4.7/5

El Palacio de Nymphenburg, en Múnich, es una joya del barroco que sirvió como residencia estival de los monarcas bávaros. Recorre sus estancias, como la Galería de las Bellezas y el Gran Salón, antes de pasear por sus jardines franceses. El recinto incluye el Museo de Carrozas y el Museo de la Porcelana.

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#7 Catedral de Berlín (Berlín) +15 recos 5/5

La Catedral de Berlín, joya neobarroca erigida bajo el mandato de Guillermo II, domina la Isla de los Museos con sus 98 metros de altura. Sube sus 270 escalones para disfrutar de una vista panorámica única, recorre la cripta de los Hohenzollern y admira su fastuosa decoración. Una obra maestra que narra cinco siglos de historia prusiana.

#8 Palacio del Reichstag (Berlín) +15 recos 4.5/5

El Palacio del Reichstag, sede del parlamento alemán, es un icono de Berlín. Su espectacular cúpula de cristal diseñada por Norman Foster ofrece vistas panorámicas de la capital. El edificio combina arquitectura neorrenacentista y modernidad, conservando huellas de su historia, desde grafitis soviéticos hasta cicatrices de guerra. Entrada gratuita bajo reserva obligatoria.

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#9 Museo Porsche (Stuttgart) +14 recos 4.5/5

El Museo Porsche de Stuttgart exhibe entre 80 y 95 vehículos en rotación, todos en perfecto estado de marcha, desde el primer prototipo de 1898 hasta los prototipos más recientes. La arquitectura del edificio, obra de Delugan Meissl, es un espectáculo en sí misma. La audioguía es gratuita, los menores de 14 años entran gratis y puedes observar la restauración de modelos históricos en directo a través de los cristales del taller.

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#10 Jardín Inglés (Múnich) +14 recos 4.5/5

El Jardín Inglés es un inmenso parque urbano en Múnich, Alemania. Con 400 hectáreas, es uno de los espacios verdes más grandes del mundo. Descubre rincones como la casa de té japonesa, construida para los Juegos Olímpicos de 1972, y sube al templete Monopteros para disfrutar de una vista privilegiada de la ciudad.

#11 Hofbräuhaus am Platzl (Múnich) +14 recos 5/5

Disfruta de platos tradicionales bávaros y cervezas locales con familia o amigos en la Hofbräuhaus am Platzl. Esta histórica cervecería, la más famosa de Alemania, abrió sus puertas en 1589 en el centro de Múnich. Aunque su producción se trasladó en el siglo XIX, este edificio es una parada obligatoria para cualquier amante de la cerveza alemana. La Hofbräuhaus te espera todo el año, independientemente de si visitas la ciudad antes, durante o después del Oktoberfest.

#12 Mercado Viktualienmarkt (Múnich) +14 recos 4/5

El Viktualienmarkt es el principal mercado de alimentos de Múnich. Este espacio, impulsado en 1807 por el rey Maximiliano I de Baviera tras la demolición de antiguos edificios eclesiásticos, ha evolucionado con sus diversas naves. Tras el incendio de 1932 y su posterior reconstrucción en 2005, el mercado destaca por sus fuentes dedicadas a artistas locales.

#13 East Side Gallery (Berlín) +13 recos 4.5/5

La caída del muro de Berlín en 1989 desató una ola de fervor creativo que atrajo a artistas de todo el mundo. La East Side Gallery conserva una sección original del muro, convertida en un lienzo urbano para mensajes de paz. Desde 1991, este símbolo de libertad está protegido como monumento histórico en Berlín.

#14 Marienplatz (Múnich) +13 recos 4.8/5

Corazón palpitante de la capital bávara, Marienplatz es la plaza pública más antigua de Múnich. Durante la Edad Media, acogía ferias, mercados, torneos de caballeros y espectáculos. Se cuenta que en una taberna de esta plaza nació la famosa salchicha blanca muniquesa, elaborada con ternera, lomo de cerdo, perejil, limón, cebolla y nuez moscada. ¡Pruébala allí mismo!

#15 Topografía del Terror (Berlín) +13 recos 5/5

A pocos pasos de la Potsdamer Platz, la Topografía del Terror es un museo interior y exterior sobre los crímenes del nazismo durante el Tercer Reich. El sitio incluye un centro de documentación y una exposición al aire libre que analiza, mediante archivos, fotos y vídeos, la maquinaria de terror de la Gestapo y las SS entre 1933 y 1945.

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Alemania: donde las autopistas sin límites se cruzan con las tabernas medievales

En una parada de la autopista bávara, un coche pasa a 220 km/h mientras, a pocos kilómetros, unos desconocidos comparten mesa en una taberna de vigas centenarias. La camarera sirve jarras de un litro con una naturalidad pasmosa. Esta escena resume Alemania: un país donde la modernidad más atrevida convive con tradiciones que parecen inalterables al paso del tiempo.

Un destino que se adapta a todos los viajeros

Este país es ideal para quienes buscan contrastes sin necesidad de recorrer miles de kilómetros. En una semana, puedes perderte en los clubes underground de Berlín, hacer senderismo en los bosques primarios de Baviera y terminar paseando por un pueblo pintoresco de casas con entramado de madera donde el tiempo se detiene. Alemania sabe recompensar a los curiosos.

Quizás no sea el destino ideal si buscas sol garantizado o el estilo de vida mediterráneo. El clima es continental y, en ocasiones, riguroso. Los alemanes son acogedores, aunque reservados en un primer contacto. La barrera del idioma no es un problema grave, ya que el inglés se habla ampliamente en las zonas turísticas. Las infraestructuras son excelentes, los trenes son puntuales y el país sigue siendo uno de los más seguros de Europa.

Un presupuesto razonable para Europa Occidental

Comparada con Francia o la vecina Suiza, Alemania sigue siendo asequible. Calcula entre 70 y 120 euros por día para un viajero promedio: el alojamiento en un hotel correcto cuesta entre 80 y 120 euros la noche para una habitación doble, las comidas oscilan entre 10 y 25 euros y el transporte urbano ronda los 8 euros por un billete diario.

Las grandes ciudades: entre la historia y la modernidad

Puerta de Brandeburgo en Berlín

Berlín no es una capital bonita, y tampoco intenta serlo. Tras ser arrasada, dividida por un muro y reconstruida, posee una energía caótica que la hace única. La Isla de los Museos, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, concentra cinco instituciones de primer nivel. El Memorial del Holocausto, cerca de la Puerta de Brandeburgo, impone un silencio respetuoso.

Berlín vibra especialmente en sus barrios alternativos. Kreuzberg y Friedrichshain ofrecen una de las escenas de arte urbano más prolíficas de Europa, clubes de techno legendarios y una cocina turca que compite en calidad con la de Estambul. El kebab de Mustafa's Gemüse bien merece la espera en la cola.

Catedral de Nuestra Señora de Múnich

Múnich juega en otra liga. Como capital de Baviera, desprende una elegancia burguesa y mantiene vivas sus tradiciones. La Marienplatz y su carrillón atraen a las masas, el Viktualienmarkt es todo un festival de productos locales y el castillo de Nymphenburg evoca la grandeza de los Wittelsbach.

Consejo de amigo: evita Múnich durante el Oktoberfest si no vas expresamente por ello. Los precios de los alojamientos se triplican y la ciudad pierde su esencia. El Frühlingsfest, en primavera, ofrece el mismo ambiente con diez veces menos gente.

Hamburgo cautiva por su inmenso puerto, su Filarmónica del Elba de líneas audaces y su barrio de St. Pauli. Fráncfort, a menudo subestimada por su perfil de negocios, alberga el Museumsufer, la mayor concentración de museos de Europa a orillas del río Meno.

Castillos de cuento de hadas

Castillo de Neuschwanstein en Baviera

El castillo de Neuschwanstein, en Baviera, es la estampa más icónica de Alemania. Situado sobre un espolón rocoso frente a los Alpes, sirvió de inspiración para el castillo de la Bella Durmiente de Disney. El rey Luis II de Baviera lo mandó construir en un arrebato romántico que arruinó las arcas reales. La visita guiada dura 30 minutos y las entradas deben reservarse con semanas de antelación en temporada alta.

El castillo de Heidelberg, a medio camino entre las ruinas y la ciudad universitaria a orillas del Neckar, ofrece una atmósfera más romántica y tranquila. El castillo de Hohenzollern, en Baden-Wurtemberg, hogar ancestral de la familia imperial prusiana, domina una colina aislada con vistas que alcanzan la Selva Negra en los días despejados.

Para algo diferente, el Wartburg en Turingia es el lugar donde Lutero tradujo el Nuevo Testamento. Menos conocido, el Burg Eltz, en el valle del Mosela, nunca ha sido destruido y pertenece a la misma familia desde hace 850 años.

Bosques profundos y montañas bávaras

Alpes bávaros

La Selva Negra hace honor a su nombre. Sus coníferas densas crean una oscuridad casi mística incluso a plena luz del día. Las cascadas de Triberg, las más altas del país con sus 163 metros, son de fácil acceso. Pueblos como Schiltach, en el valle de Kinzig, conservan intactas sus casas de entramado de madera y sus tradiciones relojeras.

Los Alpes bávaros, en la frontera con Austria, ofrecen panorámicas espectaculares. Garmisch-Partenkirchen es un excelente punto de partida para explorar las cumbres. El Zugspitze, el punto más alto de Alemania con 2 962 metros, se puede alcanzar en teleférico o a pie para los más intrépidos. El lago Königssee, encajonado entre acantilados, permite hacer paseos en barcas eléctricas en un silencio solo roto por el eco de las montañas.

El lago de Constanza, compartido con Suiza y Austria, es perfecto para relajarse a orillas del agua mientras disfrutas de las vistas alpinas.

Consejo de amigo: el Spreewald, cerca de Berlín, merece una visita. Este laberinto de canales que atraviesa un bosque aluvial se recorre en barcas tradicionales. Es la pequeña Amazonia alemana, a solo una hora de la capital.

Pueblos fuera de las guías habituales

El Ahrtal, valle vinícola al oeste de Colonia, produce unos tintos sorprendentes para esta latitud. Sus viñedos en terraza, sus tabernas y el antiguo convento de Kloster Marienthal, reconvertido en bodega, merecen una parada. El pueblo de Altenahr ofrece rutas de senderismo a lo largo del río Ahr con vistas a ruinas de castillos medievales.

Dinkelsbühl, en Baviera, se libró milagrosamente de la destrucción de las guerras. Sus murallas del siglo XV aún rodean el casco antiguo, donde las casas de colores se asoman a calles empedradas. Menos masificada que Rothenburg ob der Tauber, ofrece una inmersión mucho más auténtica en la Alemania medieval.

En el este del país, Quedlinburg, en Sajonia-Anhalt, alberga más de 1 300 casas de entramado de madera que abarcan ocho siglos de arquitectura. Dresde también merece una visita por sus mercados de Navidad, los más antiguos de Europa, y su centro histórico reconstruido tras los bombardeos de 1945.

Alemania en el plato: mucho más que salchichas

Bratwurst, salchichas de Fráncfort

La cocina alemana arrastra una reputación injusta. Sí, el país produce más de 1 500 variedades de salchichas, pero cada región tiene sus propias especialidades. El Sauerbraten, carne de vacuno marinada durante varios días en vinagre y especias, rivaliza con los mejores guisos europeos. Los Spätzle suabos, pasta fresca gratinada con queso, son el plato reconfortante ideal tras una jornada de senderismo.

Berlín inventó la Currywurst en 1949, una salchicha con salsa de curry que sigue siendo la comida callejera favorita de los alemanes. La ciudad también alberga la mayor comunidad turca fuera de Turquía, lo que explica la calidad de sus döner kebabs.

En Baviera, la Weißwurst se come tradicionalmente antes del mediodía con mostaza dulce y un pretzel. El Schweinshaxe, codillo de cerdo crujiente, es el acompañamiento perfecto para las cervezas en los biergarten. La Selva Negra ha dado nombre a la famosa Schwarzwälder Kirschtorte: chocolate, cerezas y nata montada con un toque de kirsch. Las ciudades de Leipzig y Bayreuth también deleitarán a los amantes de la música clásica, siguiendo los pasos de Johann Sebastian Bach y Richard Wagner.

¿Cuándo viajar a Alemania?

El clima es predominantemente continental. La mejor época abarca de mayo a septiembre. Las temperaturas oscilan entre los 18 y 25 grados, los días son largos y las terrazas están llenas de vida. Mayo destaca por sus cerezos en flor y menos afluencia que en pleno verano.

El invierno tiene su encanto por dos razones: los mercados de Navidad, de noviembre a diciembre, que transforman Berlín, Colonia y Múnich en escenarios mágicos, y los Alpes bávaros, ideales para esquiar. Prepárate para temperaturas bajo cero y días cortos.

¿Cómo llegar a Alemania?

En avión, calcula entre 1h30 y 2h desde París para llegar a las principales ciudades. Fráncfort y Múnich son los grandes hubs. Compañías de bajo coste como Eurowings o Ryanair ofrecen vuelos a Berlín, Colonia o Düsseldorf desde 30-50 euros por trayecto.

En tren, se requiere más paciencia: el trayecto París-Berlín lleva unas 8h30 con un transbordo. El autobús es una alternativa económica con FlixBus, que conecta París con Berlín por unos veinte euros. Los ciudadanos europeos solo necesitan el DNI o el pasaporte en vigor.

¿Cómo desplazarse en Alemania?

La red de la Deutsche Bahn cubre todo el país. Los trenes ICE conectan las grandes ciudades a gran velocidad, cubriendo por ejemplo el trayecto entre Berlín y Múnich en 4 horas. Comprar los billetes con antelación permite obtener descuentos significativos, a veces de hasta el 50%. La mayoría de las ciudades cuentan con su propio aeropuerto.

El Deutschland-Ticket, por 49 euros al mes, permite usar todos los transportes regionales del país de forma ilimitada. El autobús, económico y fiable, es otra buena opción. El alquiler de coche es la mejor alternativa para explorar las zonas rurales. Recuerda que ciertos tramos de autopista no tienen límite de velocidad. Calcula entre 40 y 60 euros al día por un vehículo compacto.

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