Visitar la Puerta de Brandeburgo
La Puerta de Brandeburgo es el símbolo de Berlín. Es el único vestigio que queda de las 18 puertas de entrada a la ciudad, construida por Carl Gotthard Langhans e inaugurada en 1791. En aquella época y hasta 1918, solo la familia real tenía permiso para cruzar la puerta al entrar o salir de Berlín. Situada estratégicamente entre la Pariser Platz (plaza de París) y el parque del Tiergarten, se encuentra a pocos pasos del Memorial del Holocausto y del edificio que alberga el parlamento federal alemán, el Palais du Reichstag.
Una puerta prestigiosa de inspiración neoclásica
La puerta mide 26 metros de altura y se compone de una sucesión de columnas dóricas inspiradas en la puerta de la Acropolis de Atenas. En la parte superior se alza un monumento que representa a la diosa de la Victoria sobre su carro tirado por cuatro caballos: es la Cuadriga. La pieza original, construida en 1795, fue destruida durante los bombardeos aliados de la Segunda Guerra Mundial, que también arrasaron gran parte de la Pariser Platz.
Durante las guerras napoleónicas y tras la victoria de Francia sobre Prusia, el emperador francés ordenó retirar la Cuadriga para llevarla a Francia como botín de guerra. Alemania recuperó la estatua en 1814, tras la abdicación de Napoleón.
La historia convulsa de la Puerta de Brandeburgo
Incluso después de la Segunda Guerra Mundial y la victoria de los aliados, los conflictos en torno a la Puerta de Brandeburgo no terminaron. Durante la división de Berlín en dos bloques y con la entrada del país en la Guerra Fría, la puerta quedó situada en pleno no man s land entre el este y el oeste. Con la caída del muro, más de 100 000 personas se reunieron en este lugar para celebrar la reunificación alemana.
La Puerta de Brandeburgo constituye uno de los monumentos emblemáticos de Berlín, un verdadero símbolo de paz que hay que ver sí o sí. Si es posible, ven pronto por la mañana porque siempre hay mucha gente. Podrás sacar fotos bonitas antes de continuar la visita de la ciudad.