La ciudad de Heidelberg, situada en las laderas de la valle del Neckar, fue una gran potencia europea protestante durante la Edad Media. De ello dan fe las impresionantes ruinas del castillo de Heidelberg que, todavía hoy, dominan majestuosamente la ciudad. Antigua residencia principal de los príncipes electores del Palatinado, el castillo se ha convertido en un símbolo del romanticismo y numerosos escritos se interesan por su arquitectura, empezando por el relato de viaje Le Rhin, Lettres à un ami de Victor Hugo.
Un centro político e intelectual del siglo XIII al XVIII
Heidelberg fue durante 5 siglos la capital del Imperio Palatino del Rin, una de las siete circunscripciones que disponía de una función electiva para elegir al Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. No te pierdas el Museo Palatino de Heidelberg, que es una de las visitas imprescindibles en la Hauptstrasse, una calle peatonal de 1,5 kilómetros de largo donde también se alza la casa más antigua de la ciudad, un edificio a dos aguas: la casa del caballero de San Jorge.
Date una vuelta por la Marktplatz, la plaza principal de la ciudad, rodeada de numerosas casas burguesas tradicionales de arenisca roja. En las inmediaciones, la Iglesia del Espíritu Santo, construida con el mismo material, es famosa por haber albergado una de las bibliotecas más grandes del Renacimiento. La ciudad ha sido una potencia intelectual de primer orden desde la creación de su Universidad en 1386, ¡la más antigua de Alemania! Todavía hoy, cerca de uno de cada cuatro habitantes es estudiante. Como testimonio de la intensa actividad universitaria de Heidelberg, diviértete entrando en la antigua prisión de estudiantes, que servía en el siglo XVI para encerrar a los alumnos más rebeldes de la Universidad.
Un entorno agradable en el corazón del valle del Neckar
Para disfrutar de unas vistas preciosas de la ciudad y su castillo, cruza el Puente Viejo o Alte Brücke. La antigua puerta de entrada sur de la ciudad es notable, pues es uno de los pocos edificios que resistió los ataques y bombardeos de Francia durante la Guerra de los Treinta Años. Al otro lado del Neckar, el camino de los filósofos, un paseo de unos pocos kilómetros, es ideal para la meditación y ofrece las mejores perspectivas de Heidelberg.
Como otra propuesta de paseo, no dudes en tomar los funiculares de la ciudad para llegar a la cumbre Königstuhl, el punto más alto de la ciudad a 550 metros de altitud. Desde allí, emprende una bonita ruta de senderismo por el sendero Neckarsteig. También hay rutas de BTT y ¡es posible iniciarse en el parapente!
¿Cuándo ir?
¡Cualquier época del año es buena para visitar Heidelberg! La ciudad rebosa eventos y festivales durante todo el año.
¿Cómo llegar?
Desde París, puedes llegar a Heidelberg en tren con uno o dos trasbordos. Las ciudades de Besançon, Belfort, Mulhouse y Estrasburgo están conectadas directamente con Heidelberg en tren en menos de 4 horas. Por carretera, llegarás a Heidelberg a través de las autopistas alemanas A5 o A6.