Visitar Kiel
Pasear por su canal y observar de cerca la inmensidad de los astilleros, con sus grúas que se recortan contra el cielo y el constante ir y venir de los ferris. En Kiel, la vida fluye al ritmo del agua, con la presencia constante del mar y su cercanía al Báltico. La ciudad fue fundada en 1233 por la dinastía de los Holstein y se convirtió en una de las pocas ciudades imperiales libres de Alemania a partir del siglo XIII. Formó parte de la Liga Hanseática entre 1284 y 1518, año en que fue expulsada por cobijar ilegalmente a piratas en su puerto.
Uno de los puertos más importantes del mar Báltico
La fama de Kiel en Alemania y a nivel internacional se debe principalmente a su puerto, históricamente el mayor enclave militar de Prusia. Gran parte de sus infraestructuras estratégicas fueron destruidas durante la Segunda Guerra Mundial por los bombardeos aliados. Hoy, el puerto de Kiel sigue siendo un nodo esencial de intercambio marítimo. Es el mayor puerto de pasajeros de Alemania, con tres líneas diarias de ferris que conectan con Suecia, Noruega y Lituania.
Los paseos junto al canal son una delicia, con muelles acondicionados que invitan a caminar o ir en bicicleta. Después, dirígete al centro urbano a través de la Dänische Straße, ideal para ir de compras o hacer una pausa en alguno de sus restaurantes y cafeterías. Es imposible ignorar el ayuntamiento o Rathaus, emblema de la ciudad con su torre de 67 metros, inspirada en el campanile de la Basílica de San Marcos de Venecia.
Una ciudad del norte de Alemania indispensable
Kiel se vive como una ciudad costera, con su proximidad al mar, sus playas y sus servicios. Al caminar por el puerto, no pierdas de vista el Gorch Fock II, el famoso buque escuela de la marina alemana. Si viajas en junio, podrás disfrutar de la Semana de Kiel, una competición de vela que se celebra cada año desde 1882 y que, desde 1945, se ha convertido en una gran fiesta popular con un mercado internacional lleno de especialidades culinarias de todo el mundo.
Otra actividad recomendable en Kiel es visitar su jardín botánico, uno de los más antiguos de Alemania, fundado en 1688. Originalmente dedicado al cultivo de plantas medicinales, actualmente alberga 280 especies, muchas de ellas exóticas.
¿Cuándo ir?
El mes de junio es perfecto para descubrir la ciudad, ya que coincide con la Semana de Kiel. Julio y agosto también son meses ideales para recorrerla. Kiel bajo la nieve en invierno también tiene su encanto, especialmente en febrero, cuando se celebra el Kieler Umschlag, otro festival de gran tradición popular.
¿Cómo llegar?
Una opción original es llegar a Kiel en ferri desde Gotemburgo (Suecia), Oslo (Noruega) o Klaipėda (Lituania). De lo contrario, puedes llegar en tren o autobús desde Hamburgo, donde se encuentra el aeropuerto internacional más cercano.
Voy a Kiel con frecuencia para ver a una amiga que vive en la zona: siempre es muy agradable, el lugar es muy animado y acogedor, ¡como sus habitantes! Además, es posible tomar un ferry allí para ir a Suecia, por ejemplo. ¡Así que no olviden hacer una parada!