Nom Pen en breve
No en vano se conocía a Nom Pen como la perla del sudeste asiático. Los franceses realzaron los magníficos edificios jemeres durante la época colonial trazando amplias avenidas, por lo que hoy en día es una ciudad cómoda para caminar que esconde auténticos tesoros arquitectónicos.
La cultura jemer en su apogeo
El palacio real de Nom Pen es probablemente el monumento más emblemático de la ciudad. Con su arquitectura típicamente jemer, despliega sus imponentes dorados frente a los transeúntes que pasean junto al río. Detente a contemplar el fresco mural que recorre el muro de perímetro de la Pagoda de Plata, que narra la historia del Rāmāyaṇa, la epopeya mítica del hinduismo. Muy cerca se encuentra el museo nacional, ubicado en un hermoso palacio de tonos rojizos rodeado de un jardín que alberga la colección más importante del mundo de esculturas jemeres. Conviene contratar los servicios de un guía para no perderse entre cientos de obras de arte. Después de la visita, respira aire fresco en uno de los muchos mercados de la ciudad: el inmenso mercado central ocupa un edificio de estilo art déco, mientras que los pasillos del mercado ruso deparan hallazgos de lo más curioso.
Una capital tranquila y devota
Nom Pen también se caracteriza por su ritmo de vida pausado. Haz como los lugareños y sal a caminar al atardecer por los quais Sisowath, a orillas del río Tonle, donde el ambiente combina la animación con la relajación. El Wat Ounalom es un templo budista situado cerca del malecón; este auténtico vecindario en miniatura acoge a numerosos monjes que a veces participan en espectáculos musicales. Continúa la ruta subiendo la colina del Wat Phnom, un templo museo muy frecuentado por los camboyanos que acuden a rezar para aprobar sus exámenes o atraer la buena suerte. Ten cuidado con los monos juguetones y confiados que viven en las inmediaciones del templo.
Un lugar marcado por la historia
Por desgracia, Nom Pen también ha vivido episodios muy oscuros. Para comprender la magnitud del genocidio perpetrado por el régimen de los Jemeres Rojos, hay que visitar el museo Tuol Sleng. Este antiguo instituto escolar se convirtió en un centro de detención y tortura bajo las órdenes de Pol Pot entre 1975 y 1979. Hoy transformado en museo, es un espacio de memoria dedicado a los entre 1,5 y 2 millones de personas que perdieron la vida en esa época, lo que supuso una cuarta parte de la población camboyana. También se puede visitar el campo de ejecución de Choeung Ek.
Cuándo ir
El clima de Nom Pen es cálido y húmedo todo el año, con temperaturas que oscilan entre 25 y 35 grados. La temporada de monzones va de mayo a octubre, por lo que resulta más recomendable viajar durante la estación seca, de noviembre a marzo.
Cómo llegar
Un billete de avión desde Madrid cuesta entre 600 y 800 €*, con al menos una escala y unas dieciséis horas de viaje. Una vez allí, muévete a pie para sortear los grandes atascos de tráfico de la ciudad.
Phnom Penh es a menudo la ciudad de llegada a Camboya cuando viajas en avión. En mi opinión, la capital no tiene nada excepcional en sí misma, pero aun así merece una pequeña visita. Se puede ir al mercado central, pasear a lo largo del río o descubrir la prisión de seguridad, lugar de memoria del genocidio perpetrado por los Jemeres rojos.