Visita al Museo del Genocidio Tuol Sleng S21
Un poco de historia
Tras 5 años de guerra civil, los comunistas camboyanos, conocidos como Jemeres rojos, invadieron la capital, Nom Pen.
Deportaron a 2 millones de habitantes en apenas 48 horas como parte de un plan para devolver al país al "año cero". Se establecieron más de 350 prisiones por todo el territorio para encarcelar y eliminar a los opositores al régimen, dejando un saldo de 3 millones de muertos.
Una de las cárceles más infames fue la Security 21 (S21), apodada Tuol Sleng, la escuela de la que nadie sale. Más de 15.000 personas perecieron allí. Solo se ha tenido noticia de una decena de supervivientes.
La escuela que alberga el museo
La entrada al recinto se realiza a través del patio, donde todavía se conservan las instalaciones deportivas de esta antigua escuela. La diferencia es que fueron transformadas en instrumentos de tortura por los Jemeres rojos.
Catorce tumbas blancas están alineadas y contienen los restos de los últimos prisioneros encontrados en el lugar.
Cuatro edificios idénticos delimitan el perímetro de este espacio. Estas antiguas aulas fueron reconvertidas en centros de detención y tortura. Al recorrer sus pasillos, verás una sucesión de salas vacías donde los anillos sellados en el suelo son testigos del pasado. Hasta 30 o incluso 50 prisioneros dormían allí directamente sobre las baldosas, encadenados a los anillos durante varias semanas. Tanto los suelos como las paredes están marcados por manchas. Algunas estancias conservan una cama metálica oxidada sobre la que se disponían diversos instrumentos de tortura y donde ataban a los detenidos.
Las fotografías de la prisión tal como fue descubierta, con los cuerpos, están expuestas. Todos los prisioneros eran fotografiados al llegar y muchos de esos retratos pueden verse clavados en paneles.
El testimonio vivo de los supervivientes
Al final de la visita, junto a la zona de refrescos, uno de los supervivientes suele estar presente. Se turnan para contar su historia a quien desee hacerles preguntas. Sus rostros son abiertos y amables, reflejo del carácter del pueblo camboyano, y demuestran la increíble capacidad de resiliencia que poseen.
Bonjour Maela,
Merci beaucoup pour votre commentaire, très complet. A la lecture de celui-ci, je me suis permis de modifier l'évaluation en mettant "non" pour les visites en famille.