Visitar la Prisión de Alcatraz, el penal más famoso frente a San Francisco
Frente a la bahía de San Francisco, Alcatraz Island genera tanta curiosidad como fascinación. Conocida en todo el mundo por su antigua prisión federal, atrae cada año a miles de visitantes deseosos de descubrir los restos de este sitio con un pasado tan marcado.
Una antigua prisión en medio del agua
Lo que más llama la atención es la antigua cárcel de alta seguridad, operativa desde 1934 hasta 1963. Aquí estuvieron recluidos algunos de los criminales más temidos del país, como Al Capone o Robert Stroud, apodado el hombre de los canarios.
La audioguía, muy bien lograda y disponible en varios idiomas, acompaña el recorrido por las celdas, el comedor y los pasillos de detención, incluyendo testimonios de antiguos guardias y presos. La atmósfera se mantiene intacta: paredes desconchadas, ruidos metálicos y una vista privilegiada de la ciudad, justo fuera de alcance.
Una isla con múltiples vidas
Antes de ser una prisión, Alcatraz fue una fortaleza militar en el siglo XIX y, posteriormente, un centro penitenciario militar. También fue el escenario de un episodio clave en la historia de los derechos de los nativos americanos, cuando un grupo de activistas ocupó la isla entre 1969 y 1971 para reivindicar sus tierras. Todavía pueden verse restos y grafitis de aquel periodo en los edificios. La visita permite así explorar diferentes capas históricas, mucho más allá de su etapa carcelaria.
Paisajes inesperados
No es lo primero en lo que uno piensa al llegar a Alcatraz, pero la isla es también una reserva natural. Los edificios en ruinas contrastan con los jardines cuidados por voluntarios y las aves marinas que anidan por todas partes. El recorrido a pie por la isla ofrece vistas impresionantes de la bahía, el Golden Gate Bridge y el perfil urbano de San Francisco. Los aficionados a la fotografía encontrarán aquí motivos de sobra para llenar varias tarjetas de memoria.
Horarios
*Información sujeta a cambios
Tenía poco tiempo en San Francisco y decidí no perder media jornada visitando Alcatraz. Aunque soñaba con verla después de haber visto La Roca, tuve comentarios de amigos bastante divididos sobre el interés de la visita. Para la experiencia, me hubiera gustado ir de noche, pero solo es posible de martes a sábado.
Al final, opté por un crucero por la bahía. Esto permite ver los monumentos y las torres de la prisión muy de cerca. Todo parece estar completamente abandonado y me dio escalofríos imaginar las condiciones de vida de los prisioneros y los intentos de fuga desde este islote rodeado por las corrientes.