La Grand Place de Bruxelles

Qué hacer en Bélgica: top 19 lugares imprescindibles en 2026

Descubre los destinos favoritos de nuestros miembros en Bélgica, junto con opiniones, información práctica y fotos de viajeros...

Las 5 ciudades más bonitas que visitar en Bélgica

#1 Bruselas +86 recos

Capital de Bélgica y sede de las instituciones europeas, Bruselas destaca por su energía creativa y su cultura gastronómica. Entre la Grand-Place, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, los murales de cómic en cada esquina y una tradición cervecera que suma un millar de variedades, la ciudad se recorre perfectamente en dos o tres días. El trayecto en Eurostar desde París dura 1h22 y el coste de vida es notablemente inferior al de otras capitales vecinas.

#2 Brujas +83 recos

Brujas es una ciudad medieval flamenca que parece haberse detenido en el tiempo, con sus canales, su vertiginoso campanario y sus fachadas de piñones reflejándose en el agua. El chocolate fundido, la cerveza de abadía y la carbonade flamenca caliente reconfortan a quienes recorren sus calles empedradas. Disfruta de la pintura de los primitivos flamencos en sus museos, observa los cisnes en el Minnewater y escucha el repicar de las campanas. Situada a tres horas de París, esta joya arquitectónica sobre el agua desprende un aroma constante a gofres y lúpulo.

#3 Dinant +21 recos

Dinant se asienta en un enclave único, encajada entre un risco y el río Mosa, lo que ofrece un entorno tranquilo para explorar Valonia desde otra perspectiva. Al ser menos frecuentada que Brujas o Gante, permite sumergirse en una faceta más íntima de Bélgica, marcada por su legado histórico, los paseos fluviales y un paisaje natural muy verde. Es un destino equilibrado para una escapada de dos o tres días, ideal para caminar a orillas del río, visitar la ciudadela y disfrutar del ambiente sosegado del sur del país.

#4 Lieja +20 recos

Como capital de la Valonia y tercera ciudad de Bélgica, Lieja es un destino que a menudo pasa desapercibido para el viajero español. Sin embargo, su cercanía con las fronteras y su casco histórico medieval la convierten en una opción perfecta para una escapada de fin de semana.

Un pasado que sigue vivo

Ubicada en un punto estratégico entre Francia, Alemania y los Países Bajos, Lieja destaca por su patrimonio histórico, con cerca de 400 monumentos protegidos. Pasear por su centro es un ejercicio de arquitectura a cielo abierto, donde conviven estilos de distintas épocas. Es imposible mencionarlos todos, pero destacan la catedral de San Pablo, construida entre los siglos XIII y XV, el Ayuntamiento de Lieja (conocido como La Violette), que data del siglo XVIII, el Palacio de los Príncipes-Obispos, edificado entre los siglos XVI y XIX, y la Ópera Real de Valonia, del XIX. La abundancia de iglesias y colegiatas atestigua la profunda influencia religiosa que ha marcado el carácter de la ciudad.

No te pierdas la Cité-Miroir, unos antiguos baños termales públicos reconvertidos en un espacio dedicado a exposiciones y espectáculos. Si te interesa el arte y la arqueología, dedica al menos media jornada al museo Grand Curtius, instalado en un antiguo palacio y con más de 5000 metros cuadrados de colecciones que incluyen artes decorativas, arqueología local, arte mosano y armería.

Aire fresco y gastronomía local

Lieja es una ciudad con un pulso moderno, algo que queda patente nada más llegar a la estación de Lieja-Guillemins. Esta impresionante estructura de cristal y acero fue proyectada por el arquitecto español Santiago Calatrava en pleno siglo XXI. Para estirar las piernas, nada mejor que la Montagne de Bueren, una empinada escalera de 374 peldaños que te recompensará con una vista panorámica sobre la zona de la Ciudadela. Los senderos de los Coteaux de la Citadelle son un clásico para las familias locales los fines de semana, ofreciendo terrazas verdes ideales para pasear o hacer un pícnic. Un poco más allá, el Bois des mineurs te sumerge rápidamente en un ambiente de bosque denso. Termina tu recorrido explorando los callejones del barrio de Hors-Château, flanqueados por antiguas casas señoriales engalanadas con flores durante los meses cálidos.

Cuando el hambre apriete, llega el momento de probar la gastronomía valona. La gran protagonista es la gaufre liégeoise (gofre de Lieja), que encontrarás en casi cualquier rincón, aunque es preferible comprarla en una pastelería artesanal. El establecimiento Une Gaufrette Saperlipopette, en la rue des Mineurs, es uno de los más reputados. Para comer algo más contundente, pide unos boulets (albóndigas de cerdo y ternera con salsa de sirope de Lieja) acompañados de una cerveza artesanal.

Cuándo ir

El clima en Lieja no presenta variaciones extremas. El verano ofrece temperaturas agradables, aunque es habitual que llueva. El resto del año el cielo suele estar gris, pero las temperaturas rara vez son gélidas.

Cómo llegar

Llegar a Lieja es sencillo. En coche, el trayecto desde París dura unas 3 horas y 50 minutos. También puedes optar por el tren, ya que el Thalys conecta con Lieja en apenas 2 horas y 30 minutos. Si viajas desde el sur o el oeste de Francia, lo más habitual es volar hasta Bruselas y, desde allí, tomar un autobús o un tren que te llevará a Lieja en una hora.

#5 Gante +18 recos

Más dinámica que su vecina Brujas, Gante cautiva por su doble faceta. De día, recorre su centro histórico, sus canales y su castillo de cuento. Al caer la noche, la ciudad se transforma con un ambiente joven que llena sus terrazas de vida. Combinando obras maestras de la pintura flamenca con murales de arte urbano, es el destino ideal si buscas un lugar donde la historia se sienta presente. Una ciudad que sorprende y se disfruta paso a paso.

Clasificación de las 14 actividades seleccionadas por la redacción en Bélgica

#1 Grand Place de Bruselas (Bruselas) +26 recos 4.7/5

La Grand-Place de Bruselas, en Bélgica, es uno de los conjuntos arquitectónicos más bellos del mundo. Alberga edificios emblemáticos como la Maison du Roi (Casa del Rey), el Hôtel de Ville (Ayuntamiento) y la Maison des Ducs de Brabant. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, esta plaza del siglo XVII es el corazón de la capital.

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#2 Museo del Chocolate Choco-Story (Brujas) +17 recos 3.7/5

Sumérgete en la historia del cacao en el Museo del Chocolate Choco-Story. Ubicada en un edificio del siglo XV, esta institución de Brujas se reparte en cuatro plantas con más de 1 000 objetos antiguos y 80 paneles informativos. Un recorrido didáctico que se ha consolidado como la referencia absoluta sobre el chocolate.

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#3 Cuevas de Han (Rochefort) +11 recos 5/5

El Domaine des Grottes de Han (Dominio de las Cuevas de Han) combina una cueva clasificada con 3 estrellas Michelin y el parque de animales más grande de Bélgica. Bajo tierra, 2 km de galerías revelan formaciones milenarias y un espectáculo de luz y sonido a 110 metros de profundidad. En superficie, un gigantesco parque de animales de 250 hectáreas alberga a los cinco grandes europeos: bisonte, lobo, oso, lince y glotón.

#4 Abadía de Orval (Florenville) +11 recos 4.5/5

En las Ardenas belgas, los monjes trapenses de la Abadía de Orval elaboran desde 1931 una de las 11 cervezas trapenses auténticas del mundo. Recorre las ruinas cistercienses del siglo XII, el jardín de plantas medicinales, la farmacia del siglo XVIII y descubre los secretos del proceso en un entorno forestal. Queso y cerveza disponibles en la tienda.

#5 Lago del Amor (Brujas) +10 recos 4/5

Situado al sur de Brujas, el Lago del Amor es un pequeño estanque rectangular. Es un rincón profundamente romántico donde las parejas pasean para disfrutar de un enclave único. El lago está rodeado por un parque de abundante vegetación que realza este oasis de paz. Observa los cisnes, símbolos de la ciudad, mientras disfrutas de los conciertos y actividades al aire libre que se organizan en el entorno.

#6 Museo de las Figuras de Cómic de Bruselas (Bruselas) +9 recos 4/5

Situado bajo la estación central de Bruselas, el Brussels COMICS Figurines Museum (Museo de las Figuras de Cómic de Bruselas) alberga la mayor colección privada de figuras de cómic en Europa. En sus 1 300 m², personajes como Tintín, los Pitufos, Astérix y Spider-Man cobran vida en decorados inmersivos. Con cine retro y una escenografía colorida, esta experiencia cambia cada seis meses.

#7 Museo Groeninge (Brujas) +9 recos 5/5

Este museo recorre seis siglos de bellas artes flamencas, holandesas y belgas. Alberga una colección excepcional de los Primitivos flamencos, pintores del siglo XV que simbolizan el genio de Brujas. También exhibe obras maestras del Renacimiento y el Barroco, neoclasicismo, simbolismo, modernismo, expresionismo flamenco y arte moderno de posguerra. Destacan lienzos de Van Eyck, Van der Goes, Memling y David.

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#8 Parque del Cincuentenario de Bruselas (Bruselas) +8 recos 4/5

El Parque del Cincuentenario, situado en el barrio europeo de Bruselas, es un amplio espacio verde creado a finales del siglo XIX. Destaca por sus avenidas arboladas, su imponente arco de triunfo y museos como Autoworld y el Musée de l'Armée (Museo del Ejército). Ideal para pasear, ofrece vistas panorámicas desde las Arcades du Cinquantenaire.

#9 Museo de Instrumentos Musicales (Bruselas) +7 recos 5/5

El Museo de Instrumentos Musicales es una joya arquitectónica de Bruselas. Ubicado en el edificio Old England, construido en 1899, alberga colecciones repartidas en cuatro plantas. Explora tradiciones globales, la historia musical europea, teclados y piezas mecánicas o eléctricas. Un recorrido por más de 8.000 instrumentos, con 1.200 expuestos al público.

#10 Plopsaland De Panne (De Panne) +5 recos 4.3/5

Plopsaland De Panne es un parque de atracciones emblemático en Bélgica, creado por la productora Studio 100. Con 50 atracciones y 9 zonas temáticas, aquí conocerás a personajes como la abeja Maya, Vic el Vikingo o el payaso Bumba. Desde montañas rusas hasta juegos acuáticos, dispones de tiendas y restaurantes para disfrutar de un día completo.

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#11 Campanario de Brujas (Brujas) +5 recos 3/5

El Campanario de Brujas, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, es una torre medieval en la plaza mayor de la ciudad. Con 83 metros de altura, ofrece una vista panorámica única de Brujas. Su arquitectura en tres niveles narra siglos de incendios y reconstrucciones, simbolizando la autonomía comunal frente al poder feudal.

#12 Aqua Mundo - Center Parcs Les Ardennes (Vielsalm) +3 recos 4.5/5

Parque acuático subtropical cubierto en el corazón de las Ardenas belgas. Disfruta de su piscina de olas única en la región, el tobogán Duo Racer para competir en duelo, jacuzzis, piscina exterior climatizada y una gran zona infantil. Un lugar ideal para familias, abierto todo el año sin importar el tiempo que haga.

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#13 Manneken Pis (Bruselas) -3 recos 3.2/5

El Manneken Pis es un icono de Bruselas que representa a un niño orinando. A pesar de medir solo 55 cm, atrae a miles de visitantes. Famosa por su colección de trajes, la figura cambia de atuendo según los eventos locales. Este símbolo del humor bruselense data de 1619 y está a pocos pasos de la Grand-Place.

#14 Atomium de Bruselas (Bruselas) -3 recos 3/5

El Atomium es para Bruselas lo que la Torre Eiffel para París. Símbolo de paz y progreso científico, este edificio fue construido en 1958 para la Exposición Universal. Sus 9 esferas unidas por tubos metálicos ofrecen un interior de atmósfera futurista. Renovado en 2006, permite disfrutar de vistas panorámicas de la ciudad y exposiciones temporales.

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Bélgica, una nación pequeña con grandes contrastes: cervezas, campanarios y cómics

Un país del tamaño de Asturias que alberga tres lenguas oficiales, cervezas declaradas Patrimonio Inmaterial de la UNESCO y más cómics por habitante que cualquier otro lugar del mundo. A menudo, Bélgica se ve solo de paso, atrapada entre París y Ámsterdam. Es un error.

¿Es Bélgica el destino para ti?

Ya sea para una escapada breve o un viaje por carretera completo, Bélgica se adapta a perfiles muy variados. No es un destino de playa ni de aventura salvaje, pero destaca en otros muchos aspectos.

Destino ideal para:

  • Los amantes de las escapadas urbanas de fin de semana desde París, Londres o Ámsterdam.
  • Los apasionados de la arquitectura medieval y el patrimonio de la UNESCO.
  • Los gourmets: cerveza, chocolate, patatas fritas y alta cocina con estrellas Michelin.
  • Familias con niños (museos interactivos, parques y el Atomium).
  • Los aficionados a los festivales: Tomorrowland, Pukkelpop, Fiestas de Gante.
  • Senderistas y ciclistas, especialmente en las Ardenas y Flandes.
  • Viajeros curiosos por la cultura local, el cómic, el arte urbano y la moda (Amberes).

Destino poco adecuado para:

  • Quienes buscan sol garantizado y playas tropicales.
  • Viajeros que huyen de las multitudes: Brujas en temporada alta se satura.
  • Presupuestos muy ajustados: Bélgica es un país de Europa occidental y los precios van en consonancia.
  • Los amantes de los grandes espacios salvajes y el aislamiento total.

Un presupuesto razonable para Europa occidental

Bélgica no es barata, pero sigue siendo más accesible que Suiza o los países nórdicos. Una escapada urbana a Bruselas o Brujas puede planificarse con 100 a 150 EUR al día (alojamiento, comidas y visitas). Las Ardenas ofrecen alternativas más económicas.

Estimación de presupuestos para diferentes tipos de viajes en Bélgica (sin transporte internacional)
Tipo de viaje Destino Duración Presupuesto estimado / persona
Escapada de arte y cultura Bruselas 1 fin de semana (2 noches) 200 EUR a 400 EUR
Escapada medieval Brujas y Gante 3 a 4 días 300 EUR a 600 EUR
Senderismo y naturaleza Ardenas (Durbuy, Bouillon) 4 a 5 días 250 EUR a 500 EUR
Moda y gastronomía Amberes 2 a 3 días 250 EUR a 550 EUR
Festival de verano Boom (Tomorrowland) / Gante 1 semana 500 EUR a 1 200 EUR
Road trip completo Toda Bélgica 10 a 14 días 900 EUR a 1 800 EUR

Orientarse en un país con tres caras

Bélgica se divide en tres regiones lingüísticas y culturales: Flandes al norte (neerlandófona), Valonia al sur (francófona) y Bruselas, oficialmente bilingüe en el centro. Esta división no es solo administrativa, pues la mentalidad, la arquitectura, la cocina e incluso el humor difieren notablemente entre una región y otra.

Para un viajero español, el salto de Valonia a Flandes puede resultar sorprendente. Los carteles cambian de idioma y los acentos también. En realidad, es uno de los encantos del país: cambiar de cultura sin cruzar fronteras.

Ciudades que merecen una pausa

Bruselas, la capital

Bruselas a veces desconcierta al principio. Es menos fotogénica que Brujas y menos compacta que Ámsterdam, pero gana mucho al conocerla a fondo. La Grand-Place, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, sigue siendo una de las plazas barrocas más bellas de Europa. El barrio de las Marolles y su mercado de pulgas diario, la Place du Jeu de Balle, muestran una cara popular de la ciudad que aún resiste.

El Museo Magritte y los Museos Reales de Bellas Artes poseen algunas de las colecciones flamencas mejor presentadas del continente. Al caer la noche, el barrio de Saint-Gilles y el municipio de Ixelles ofrecen una oferta de bares y restaurantes de una diversidad notable.

Brujas, la romántica

Brujas es una ciudad museo que debe visitarse con precaución. En julio y agosto, sus calles empedradas se llenan de gente. Sin embargo, fuera de temporada, en una mañana de otoño con niebla, sus canales, el Beffroi (campanario) y las fachadas escalonadas desprenden un aire cautivador. El Museo Groeninge alberga obras de los primitivos flamencos de una calidad excepcional.

Consejo de amigo: En Brujas, evita los restaurantes alrededor del Markt; los precios están inflados y la calidad suele ser menor. Dirígete mejor a las calles detrás de la iglesia de Notre-Dame para encontrar lugares frecuentados por los locales.

Gante, la festiva

Gante es quizás la ciudad que menos decepciona. Menos conocida que Brujas, es igual de rica históricamente, con el castillo de los Condes de Flandes y el políptico de la Adoración del Cordero Místico de Van Eyck en la catedral de San Bavón. Sobre todo, es una ciudad viva y universitaria, con una escena musical y cultural auténtica.

Amberes y Lieja: dos mundos diferentes

Amberes juega en otra liga. Capital mundial del diamante tallado, puerto clave en Europa, ciudad de Rubens y cuna de la moda flamenca con los famosos Seis de Amberes (Ann Demeulemeester, Dries Van Noten y otros), posee una densidad cultural sorprendente. Su estación central, a menudo citada como una de las más bellas de Europa, merece la visita por sí sola. El Museo MAS, a orillas del Escalda, ofrece una vista de 360 grados desde su terraza.

Lieja, en el lado valón, tiene una energía muy distinta. Es menos turística, más cruda, popular y orgullosa de serlo. Su mercado de La Batte los domingos por la mañana es una institución, al igual que sus boulets à la liégeoise (albóndigas en salsa agridulce) y sus cafés-concierto. La escalera de la Montagne de Bueren (374 escalones) promete una vista sobre el Mosa que compensa el esfuerzo.

Las Ardenas, la otra Bélgica

Al sur de Namur, el relieve cambia. Las Ardenas belgas son una región de bosques densos, ríos encajados y pueblos de piedra gris que parecen sacados de otro siglo. Aquí es donde se viene a practicar senderismo, kayak en el Lesse o el Ourthe, y a desconectar lejos del bullicio de las ciudades flamencas.

Durbuy se promociona como "la ciudad más pequeña del mundo". Aunque es discutible, su entorno medieval en el fondo de un valle es innegable. El castillo de Bouillon, construido sobre un espolón rocoso que domina el Semois, ofrece una de las puestas en escena históricas más espectaculares del país.

Las cuevas de Han-sur-Lesse también merecen la atención: varios kilómetros de galerías subterráneas con estalactitas y un río subterráneo, accesibles mediante visita guiada. Es un clásico, pero uno que cumple lo que promete.

Consejo de amigo: Para explorar las Ardenas sin coche, el tren hasta Namur y algunos autobuses regionales son suficientes para acceder a los valles principales. No obstante, para perderse por las pequeñas carreteras forestales, alquilar un coche sigue siendo la mejor opción.

La costa belga: 67 kilómetros de arena

Bélgica tiene fachada al mar del Norte, entre De Panne al oeste y Knokke-Heist al este. Sesenta y siete kilómetros de playas de arena fina, ventosas y vigorizantes, bordeadas de dunas y un tranvía costero (el famoso Kusttram, la línea de tranvía más larga del mundo con 68 km).

No es el Mediterráneo, pero los belgas adoran su costa, y con razón. Ostende tiene un ambiente balneario popular y entrañable, con su casino, su mercado de pescado y las huellas del art déco en su arquitectura. De Haan es la estación mejor conservada, con sus villas de la Belle Époque integradas en las dunas.

A tener en cuenta:

  • Knokke-Heist: la estación chic, con galerías de arte, tiendas de lujo y clientela acomodada.
  • Ostende: la más animada y accesible, una buena base para explorar la costa.
  • De Panne: ideal para el carro a vela y la cercanía a las reservas naturales.

Bélgica en el plato: mucho más que patatas fritas y chocolate

La cocina belga es una de las más subestimadas de Europa. El país cuenta con más estrellas Michelin por habitante que Francia, lo cual no es poco. Sin embargo, la verdadera cocina belga, la del día a día, es generosa, contundente y sin artificios.

Los mejillones con patatas fritas son la institución nacional, servidos de septiembre a abril en brasseries que no escatiman en cantidades. Los chicons au gratin (endivias con jamón y bechamel) son un plato valón de puro confort. Las boulets à la liégeoise, albóndigas en salsa agridulce, son una seña de identidad en Valonia.

En cuanto a los dulces, el chocolate belga no es un mito publicitario: casas como Neuhaus, Léonidas o Marcolini trabajan el cacao con precisión de relojero. Los gofres de Lieja (espesos, dulces, con perlas de azúcar caramelizadas) y los gofres de Bruselas (ligeros y crujientes) son dos productos muy distintos. Y las cervezas: más de 1 000 referencias elaboradas en el territorio, desde las trapenses de las abadías de Orval, Chimay o Rochefort hasta las lambic gueuze producidas en el valle del Senne.

Consejo de amigo: Evita las "friteries" turísticas cerca de las plazas principales. Una auténtica frietkot belga se reconoce por la cola de locales frente al mostrador y por el uso de grasa de buey en la freidora. En Bruselas, la Maison Antoine (Place Jourdan) sigue siendo una referencia fiable.

¿Cuándo viajar a Bélgica?

El clima belga es templado oceánico: esto significa veranos suaves (20 a 25°C de media), inviernos grises y húmedos, y posibilidad de lluvia en cualquier época. Hay que aceptar este factor.

La primavera (abril-mayo) es la mejor época para las ciudades flamencas: las multitudes aún no han llegado, la luz es suave y las terrazas comienzan a abrir. El verano es la temporada alta, con Tomorrowland en Boom (finales de julio) y las Fiestas de Gante en julio, dos eventos que conviene planificar con antelación.

El otoño transforma las Ardenas en un cuadro de maestros flamencos. Los mercados de Navidad de Bruselas y Lieja (diciembre) son de los más animados de Europa, a pesar del frío. El invierno es la temporada baja ideal para visitar Brujas sin sufrir las hordas de turistas.

¿Cómo llegar a Bélgica?

Desde París, el Eurostar conecta con Bruselas-Midi en 1h20 a 1h30 según el tren. Es la opción más práctica, con tarifas que pueden bajar de los 30 EUR reservando con antelación. Desde Lille, Bruselas está a solo 38 minutos en TGV.

El avión es útil para destinos europeos más lejanos o desde otros continentes. Los dos aeropuertos principales son Bruselas-Zaventem (hub de Brussels Airlines, con conexiones mundiales) y Charleroi, más alejado pero servido por aerolíneas de bajo coste como Ryanair y Wizz Air.

Los autobuses de larga distancia como FlixBus conectan varias ciudades francesas con Bruselas por unos pocos euros, aunque los trayectos son considerablemente más largos. No se requiere visado para los ciudadanos de la Unión Europea.

¿Cómo desplazarse por Bélgica?

La red ferroviaria belga (operada por la SNCB) es densa y fiable para conectar las grandes ciudades. Bruselas, Brujas, Gante, Amberes y Lieja son accesibles en menos de 1h30 desde la capital. El billete Go Pass 10 (10 viajes a precio fijo para menores de 26 años) es una opción económica si planeas moverte mucho.

En Bruselas, la red de la STIB (metro, tranvía y autobús) cubre la ciudad con eficacia. En Brujas y Gante, la bicicleta es el mejor medio de transporte: ambas ciudades cuentan con infraestructuras ciclistas entre las mejores de Europa.

Para las Ardenas y la campiña valona o flamenca, el alquiler de coche sigue siendo la solución más flexible. Las carreteras están generalmente en buen estado y la señalización es clara. Aparcar en los centros urbanos es de pago y a veces complicado, especialmente en Bruselas y Amberes: prefiere los aparcamientos en la periferia con conexión a transporte público.

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