Visitar el Campanario de Brujas
El Campanario de Brujas es una torre medieval de 83 metros de altura, situada en la Grote Markt (Plaza Mayor) de la ciudad de Brujas. El edificio está catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Un poco de historia
Construido originalmente en madera en 1240, el edificio funcionaba como lonja de lana y paños, con una torre que servía de ayuntamiento para los magistrados. Tras sufrir un incendio, fue reconstruido en piedra en 1280. En el siglo XIV se añadió un segundo nivel y, finalmente, una sección octogonal durante el siglo XV. Esta estructura simboliza las libertades comunales y el poder civil frente a las autoridades feudales. La burguesía flamenca buscaba marcar su independencia y, a medida que la ciudad ganaba relevancia, la arquitectura del campanario se fue elevando. Aquí se custodiaban los documentos esenciales, como las cartas pueblas. Hasta 1741, una aguja de madera de 19 metros coronaba la torre. Hoy en día, la planta baja sigue albergando un mercado cubierto muy concurrido. Notarás que la torre tiene una ligera inclinación hacia el este.
El museo
El museo se ubica en la antigua tesorería, en el segundo piso. Durante la Edad Media, en este espacio se guardaban el sello, la carta fundacional y las arcas de la ciudad. En la actualidad, el recorrido ofrece una visión histórica sobre su construcción y su función original. Se exhiben maquetas del campanario, campanas antiguas y piezas de los mecanismos del reloj.
El carillón
Compuesto por 47 campanas que suman un peso total de 27,5 toneladas, es uno de los carillones más reconocidos de Europa. La campana llamada Victoire pesa por sí sola cerca de 8 814 kg. El carillón representa el poder civil frente a la jerarquía eclesiástica, que tradicionalmente controlaba el uso de las campanas mediante las iglesias. Puedes escuchar conciertos de carillón todos los domingos por la mañana. Las campanas suenan cada cuarto de hora y permiten observar el complejo mecanismo en movimiento.
Llegada a la cima
Debes subir 366 escalones para alcanzar el quinto piso. Desde allí, disfrutarás de una vista panorámica sobre los tejados de Brujas y las lonjas medievales, que dan fe de la prosperidad comercial de la época.
Sería una verdadera pena irse de Brujas sin visitar su Campanario. Este impresionante monumento me trasladó a la Edad Media. Se visita como un museo, a través de un recorrido de ascenso hacia la cima de la torre.
La sala del Tesoro, que albergaba los documentos oficiales, da una buena idea de la función histórica del Campanario. La sala del tambor sigue siendo para mí la más impresionante, con su gigantesco tambor que gira para hacer sonar las campanas. Finalmente, tras haber subido más de trescientas escaleras (bastante agotadoras), se llega justo debajo de las campanas. Me encantó el panorama de Brujas y el sonido, casi ensordecedor.
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