La leyenda del lago
Detrás de su nombre se esconde una bella leyenda. En la época de los romanos, una joven llamada Minna se ocultó en lo profundo del bosque para escapar de un matrimonio forzado. Su amado, al regresar de la guerra, la encontró en un estado lamentable. Por desgracia, ella murió en sus brazos. Él decidió entonces construir una presa para desviar un curso de agua y enterrar a la joven. Cuando volvió a abrir la presa, el agua cubrió la tumba de la bella mujer para formar un lago. Este lago fue bautizado como Minna Water, que hoy conocemos como Minnewater, el Lago del Amor.
Los más pragmáticos te dirán simplemente que, en neerlandés antiguo, Minne significa amor, pero también colectivo. Por tanto, Minnewater significaría agua colectiva. Habría que entender que se trata de una reserva de agua accesible para todos. El lago nació del encauzamiento del río Reie en el siglo XII y de las esclusas instaladas para garantizar el suministro de agua a la ciudad de Brujas. En su momento, se desarrolló aquí un puerto para el tráfico de mercancías entre Brujas y Gante.
Un paseo romántico
A las parejas les encanta pasear por el lago, que está rodeado por un parque pintoresco, el Minnewaterpark. Allí se ofrecen numerosas actividades y opciones de entretenimiento:
- Paseos en coche de caballos
- Paseos en barco por los canales
- Recorridos en bicicleta por la orilla
- Conciertos al aire libre
Se construyó un puente sobre el lago para facilitar el acceso a la ciudad y disfrutar de una espléndida vista de la Brujas medieval. El parque adyacente cuenta con una flora muy variada. Al lado de este puente se levantó en el siglo XIV una torre: la torre de la pólvora. Su función inicial era almacenar las armas de defensa y las municiones de la ciudad. Hoy en día, la Torre de la Pólvora aporta un toque aún más romántico a todo el conjunto.
El parque imprescindible de Brujas, lejos del bullicio de la ciudad. El Lago del Amor ofrece un entorno magnífico para dar un paseo por sus orillas y tomar algo en una terraza. Está muy bien cuidado, es tranquilo y te hace desconectar por completo. Saqué unas fotos preciosas con el bonito edificio neogótico reflejado en el agua y los cisnes. Os recomiendo visitar primero el beguinaje, que está justo al lado, y acercaros al parque al final del día para disfrutar de la mejor luz.