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Qué hacer en Irlanda del Sur: top 15 lugares imprescindibles

Descubre los destinos favoritos de nuestros miembros en Irlanda del Sur, junto con opiniones, información práctica y fotos de viajeros...

Las 5 ciudades más bonitas que visitar en Irlanda del Sur

#1 Dublín +43 recos

La capital irlandesa combina historia milenaria y una vida nocturna intensa. Puedes recorrer su centro a pie en pocos días, desde los pubs de Temple Bar hasta los tesoros del Trinity College, disfrutando siempre del carácter abierto de sus habitantes. Prepárate para precios elevados y una lluvia constante que requiere llevar paraguas e impermeable en cualquier época del año. La autenticidad celta compensa de sobra estos inconvenientes.

#2 Cork +12 recos

Cork es la segunda ciudad más poblada de Irlanda después de Dublin. Su desarrollo urbano fue impulsado por la presencia de un puerto natural, el segundo más grande del mundo después del de Sydney. El casco histórico se asienta sobre una isla en el río Lee. Allí se encuentra la St Patrick’s Street, la calle más conocida de la ciudad, donde se concentran comercios, locales de restauración y puntos de interés. Muy cerca, no te pierdas el English Market, uno de los mercados cubiertos más antiguos del mundo, que funciona desde 1788. En el centro, también merece la pena visitar la Crawford Art Gallery, que alberga obras desde el siglo XVII hasta la actualidad.

Entre modernidad y tradiciones

Cork combina sitios antiguos que dan fe de su larga historia con hitos modernos, como su ópera o la Lewis Glucksman Gallery. Este museo de arte contemporáneo se ubica a un paso de la famosa University College Cork, fundada en 1845 por la reina Victoria. Cerca se alzan las tres torres de la catedral de St Fin Barre’s. Consagrada en 1870, se levantó sobre un lugar sagrado para el cristianismo desde el siglo VII. Observa su estilo gótico y sus ornamentos medievales antes de entrar para ver sus coloridos interiores.

A poca distancia, es imprescindible el Elizabeth Fort, un antiguo fuerte militar reconvertido en museo con actividades. Si te fascinan los edificios antiguos, acércate a la Cork City Gaol, una antigua prisión para mujeres abierta al público. Finalmente, completa el recorrido en el Blackrock Castle, a poca distancia del centro. El castillo alberga hoy un centro de observación dedicado a la astronomía y al espacio.

La rebelde de Irlanda

Para sentir un ambiente más auténtico, dirígete al norte, al barrio de Shandon, una antigua zona obrera de casas estrechas y contiguas. La zona está llena de pequeñas cafeterías y tiendas de antigüedades. Allí se encuentra la iglesia de Santa Ana, de 1772, considerada la segunda catedral de Cork. Se la conoce como la Four-Faced Liar (la mentirosa de cuatro caras) porque sus relojes suelen marcar horas distintas. Tras subir sus 132 escalones, disfrutarás de una buena panorámica de la ciudad y su puerto. Al pasear por el barrio, haz una parada en el Cork butter museum para conocer la tradición más antigua de la ciudad, ¡la mantequilla salada!

Cork ha sido considerada durante mucho tiempo un bastión rebelde, ya que su población se opuso a Enrique VII en el siglo XV. No dudes en explorar los alrededores, como el castillo de Blarney, donde podrás besar su famosa piedra de la elocuencia... ¡bajo tu propia responsabilidad!

¿Cuándo ir?

El mejor momento para conocer Cork es durante la temporada cálida, especialmente en primavera y a principios de verano.

¿Cómo llegar?

Es posible viajar a Cork en avión, aunque lo más habitual es hacer escala en Dublin. Para el trayecto entre Dublin y Cork, lo mejor es tomar el tren o el autobús.

#3 Galway +12 recos

Galway es una ciudad en el oeste de Irlanda y la tercera zona urbana más grande del país. Históricamente, su desarrollo estuvo ligado a la pesca y a la explotación de las turberas. Buena prueba de ello son los famosos hookers, unos pequeños barcos de casco negro y velas rojas que se utilizaron durante siglos. Algunos modelos se exponen en el Galway City Museum: situado en pleno centro, el establecimiento repasa la evolución de las tradiciones, la vivienda y la vida campesina en Galway y sus alrededores.

Una ciudad para recorrer en Irlanda

El nombre de Galway es antiguo, pues proviene de la expresión medieval gaélica Dún Bhun na Gaillimhe, que significa "el fuerte en la desembocadura del Corrib". A partir del siglo XII, la ciudad fue ocupada por tropas anglonormandas y los habitantes que hablaban gaélico fueron desplazados fuera de la ciudad. La nueva burguesía construyó una ciudadela y transformó este enclave en un importante puerto comercial. En aquella época, la ciudad estaba gobernada por una oligarquía de 14 familias, ¡de las cuales solo 2 eran irlandesas! Una antigua puerta de entrada, el Spanish Arch, construida en 1584, se ha conservado hasta nuestros días. Marca el punto de partida del paseo de Long Walk, que permite bordear el río Corrib.

Continúa la visita hasta el Nimmo's Pier, que ofrece una bonita perspectiva de las pequeñas casas de colores del casco antiguo que bordean el puerto. Estás en la zona de Claddagh, el antiguo centro neurálgico de los mercados de pescado, donde se inventó el anillo de Claddagh, un adorno típicamente irlandés.

El oeste irlandés en todo su esplendor

En el corazón del casco antiguo, algunos edificios religiosos católicos resistieron el ataque de las tropas protestantes de Cromwell, especialmente la colegiata de San Nicolás, la iglesia medieval más grande de Irlanda todavía en activo, cuya construcción data de 1320. La imponente catedral de Nuestra Señora fue construida en 1965: se divisa desde el otro lado del Salmon Weir Bridge, un puente conocido porque permite observar el ascenso de los salmones en la temporada cálida. Durante tus paseos, no te pierdas Lynch's Castle, un antiguo palacete.

Si hace buen tiempo, disfruta del agradable paseo de Salthill, que cuenta con varias playas. De camino, tendrás la oportunidad de visitar el acuario Atlantaquaria. Justo enfrente, no te pierdas la destilería Micil, en funcionamiento desde hace 170 años. Su equipo te introducirá en el arte de la destilación y te esperan degustaciones de ginebra, whisky y poitín.

Por último, Galway es un punto de partida ideal para descubrir los tesoros naturales del oeste irlandés, como el parque nacional de Connemara y la fascinante abadía de Kylemore. Otras opciones de excursión desde Galway son los acantilados de Moher al sur o las auténticas islas Aran.

¿Cuándo ir?

Te recomendamos explorar Galway durante la buena temporada, en primavera y a principios del verano. El otoño no es la época más aconsejable, ya que la ciudad registra precipitaciones intensas.

¿Cómo llegar?

Galway se sitúa en el cruce de la N17 al norte, la N6 desde el este y la N18 desde el sur. Para llegar a Galway, lo mejor es aterrizar en Dublin y luego llegar a la ciudad en autobús, tren o ferry.

#4 Letterfrack +10 recos

Letterfrack es un pequeño pueblo fundado a mediados del siglo XIX por una pareja de quakers, una comunidad religiosa protestante. En pleno contexto de la Gran Hambruna, James y Mary Ellis construyeron en estas tierras desoladas una tienda, un dispensario, una escuela y varios talleres que permitieron a la población local subsistir. Letterfrack es una parada imprescindible en Irlanda: actúa como puerta de entrada al parc national du Connemara y se abre hacia la presqu'île de Renvyle, famosa por sus playas de arena blanca.

 

La puerta de entrada al Connemara

En Letterfrack se encuentra el Centre d'Information du parc du Connemara, que funciona tanto como oficina de turismo como centro de exposiciones. Allí hallarás información detallada sobre la formación de las turberas y su importancia ecológica para la fauna y la flora locales. Desde el pueblo parten varias rutas para recorrer el parc du Connemara, como la subida a Diamond Hill, una colina de 445 metros cuya forma y color claro recuerdan al brillo de un diamante. Desde la cima, disfrutarás de una panorámica del parque con la bahía de Ballynakill de fondo. Además, no muy lejos del pueblo, en pleno corazón del Connemara, se encuentra el único fiordo de Irlanda: el fjord de Killary.

Aprovecha tu estancia para visitar el impresionante château victorien de Kylemore, situado junto al lago del mismo nombre. Este dominio perteneció a un rico comerciante inglés, Henri Mitchell, quien tras perder a su esposa durante un viaje a Egipto, decidió ampliar los planos de la abadía para convertirla en una casi catedral. A pocos metros del castillo, la abadía destaca por sus vitrales y sus columnas construidas con distintos tipos de mármol. El dominio fue adquirido posteriormente por monjas benedictinas, que fundaron allí una escuela religiosa. La visita al recinto incluye también los jardines. Ten en cuenta que el acceso al interior del castillo se limita a cuatro estancias de un total de 66, ya que el resto sigue siendo utilizado por las hermanas para su labor educativa.

 

La presqu'île de Renvyle

Al norte de Letterfrack se extiende otra maravilla natural: la presqu'île de Renvyle. En ella encontrarás playas salvajes como Lettergesh, White Strand y Glassilaun, donde es posible practicar submarinismo o esnórquel.

Si buscas actividad física, no dudes en ascender al mont Tully; desde su cima obtendrás una excelente perspectiva de la costa por un lado, y de las montañas del Connemara, conocidas como las Twelve Bens, por el otro.

 

¿Cuándo ir?

Para minimizar los riesgos de lluvia y días grises, lo ideal es visitar Letterfrack y el parc du Connemara durante la primavera o el verano, cuando los tonos ocres del paisaje lucen con mayor intensidad.

 

¿Cómo llegar?

Letterfrack se encuentra a lo largo de la carretera nacional N59, que rodea el parc du Connemara. La forma más cómoda de llegar es en coche de alquiler, aunque también puedes tomar un autobús desde Galway.

#5 Bray +7 recos

Bray es una localidad de Irlanda situada al sur de Dublin, en el condado de Wicklow, a orillas del mar de Irlanda. Durante la Edad Media, Bray formaba parte del Pale, un distrito de unos 30 kilómetros alrededor de Dublin gobernado directamente por la monarquía británica. A mediados del siglo XIX, la llegada del ferrocarril desde Dublin transformó el pueblo en un destino de vacaciones para la burguesía local, impulsando una economía basada en el descanso junto al mar y los paseos. Con el auge del turismo internacional a finales del siglo XX, la ciudad vivió un periodo de declive turístico que ha ido transformándose con los años.

Una estación balnearia en Irlanda

Bray es un destino de ocio que cuenta con una playa de 1,6 kilómetros de longitud, flanqueada por un amplio paseo marítimo ideal para caminar. Es posible practicar deportes náuticos como el buceo, la pesca o el esquí acuático, además de actividades más tradicionales como el golf o el tenis.

Para conocer mejor la fauna y flora marina, puedes visitar el National Sea Life, un acuario que permite descubrir la diversidad de los fondos marinos y el biotopo del mar de Irlanda y del Atlántico. En el centro urbano, encontrarás una variada oferta de pubs y restaurantes.

De bellas rutas de senderismo en Bray

Más allá de sus opciones recreativas, Bray es un punto de partida excelente para practicar senderismo. El City Walk es un circuito de 7 kilómetros que comienza a los pies de la colina Bray Head y recorre el litoral y sus acantilados. El sendero llega hasta el pequeño puerto tradicional de Greystone bordeando parte de las vías del tren. Durante el camino, es habitual avistar focas y colonias de cisnes.

Además, Bray se asienta junto al monte Bray Head. Merece la pena subir sus 241 metros de altitud para disfrutar de una panorámica sobre la bahía y las montañas de Wicklow en el interior. En la cima se alza una cruz que, todavía hoy, es el destino de procesiones durante la Semana Santa.

Por último, para profundizar en la historia local, acércate a la Killruddery House, una mansión de estilo isabelino que data de 1820. Se puede visitar parte de la casa, que conserva el mobiliario de época. La propiedad está rodeada de amplios jardines a la francesa y los dueños han desarrollado en el recinto una pequeña granja y una cafetería.

¿Cuándo ir?

Elige los meses de buen tiempo para visitar Bray y disfrutar al máximo de las actividades al aire libre y del baño. Además, durante el verano se celebra el Bray Summerfest, un festival con una programación variada que incluye fuegos artificiales, conciertos y mercados al aire libre.

¿Cómo ir?

La ciudad es fácilmente accesible desde Dublin gracias al tren de cercanías (DART), con un trayecto de unos 40 minutos. En autobús, puedes tomar las líneas 145 o 155.

Clasificación de las 10 actividades seleccionadas por la redacción en Irlanda del Sur

#1 Parque nacional de Connemara (Letterfrack) +10 recos 4.5/5

El Parque nacional de Connemara abarca 2 000 hectáreas de turberas, brezales y montañas en el condado de Galway. Subir a Diamond Hill ofrece vistas excepcionales de los Twelve Bens, la costa atlántica y la abadía de Kylemore. Hay cuatro senderos señalizados para todos los niveles. La entrada y el aparcamiento son gratuitos. Lleva ropa impermeable, incluso en verano.

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#2 Biblioteca del Trinity College (Dublín) +8 recos 4.2/5

La Biblioteca del Trinity College en Dublín es una parada esencial para los amantes de la historia. Su famosa Long Room, una majestuosa sala abovedada de madera con 200 000 ejemplares antiguos, impresiona por su arquitectura. El Libro de Kells, manuscrito iluminado del siglo IX, es la pieza maestra de la visita. Un lugar ideal para disfrutar con calma, rematando el recorrido con un paseo por los jardines del campus.

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#3 Libro de Kells (Dublín) +6 recos 2/5

Conservado en el Trinity College Dublin desde 1661, el Libro de Kells es un manuscrito iluminado del siglo IX, considerado la obra maestra del arte cristiano celta. Tu entrada da acceso al manuscrito, a la espectacular Long Room y a una nueva experiencia digital inmersiva en 360 grados inaugurada en 2024. La Long Room permanece abierta hasta finales de 2027 antes de su cierre por restauración.

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#4 Cárcel de Kilmainham (Dublín) +3 recos 5/5

La Cárcel de Kilmainham, construida en 1796 y cerrada en 1924, es el monumento clave de la independencia irlandesa. Convertida en museo nacional, narra la historia de los patriotas encarcelados y ejecutados allí, desde 1798 hasta la guerra civil. Su visita guiada obligatoria muestra las duras condiciones carcelarias y los destinos que forjaron la Irlanda moderna.

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#5 Zoo de Dublín (Dublín) +3 recos 3.5/5

Con un firme compromiso con la conservación y el bienestar animal, el Zoo de Dublín es mucho más que un zoológico convencional. Fundado en 1831, este pionero ocupa 28 hectáreas en el Phoenix Park. Sus hábitats adaptados albergan a 400 animales, desde gorilas y elefantes hasta pandas rojos, lobos, pingüinos, reptiles y aves.

#6 Spire de Dublín (Dublín) +2 recos 5/5

La Spire de Dublín es una escultura metálica de 120 metros situada en pleno centro de la ciudad. Visible desde lejos, incluso de noche gracias a su cima iluminada, su diseño de tubos telescópicos representa el renacimiento urbano de Dublín. Ocupa el lugar de la antigua estatua de Nelson, destruida hace décadas.

#7 Catedral de Galway (Galway) +2 recos 5/5

La Catedral de Galway, conocida como la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, es el edificio más grande y elevado de la ciudad. Símbolo del catolicismo irlandés, destaca por su nave amplia y su cúpula de 44 metros. Su interior sorprende con mosaicos coloridos y una calidez única, siendo un punto de encuentro para misas y conciertos de órgano.

#8 Biblioteca Chester Beatty (Dublín) +2 recos 5/5

Una biblioteca y museo integrados en el recinto del Castillo de Dublín. Alberga la colección de Sir Alfred Chester Beatty, un industrial irlandés que reunió más de 20 000 piezas durante 30 años. Explora las secciones de Tradiciones sagradas y Tradiciones artísticas, con objetos únicos sobre los ritos de Asia y Extremo Oriente.

#9 Trinity College (Dublín)

Trinity College en Dublín es la universidad más antigua del país y la única abierta al público. Líder en los rankings irlandeses, destaca en nanociencias y ciencias políticas. Su biblioteca, con el famoso Book of Kells, custodia tres millones de volúmenes en ocho edificios distintos, combinando arquitectura moderna y arte victoriano en un entorno histórico.

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#10 Phoenix Park (Dublín) -6 recos 4/5

Phoenix Park es el pulmón verde de Dublín y el parque urbano más extenso de Europa, superando el doble del tamaño de Central Park. Entre sus praderas, bosques y lagos encontrarás el zoo de Dublín, la residencia presidencial y la del embajador estadounidense. Un espacio con el Wellington Monument, el castillo medieval de Ashtown y la Phoenix Column.

Visitar el sur de Irlanda, entre leyendas celtas y paisajes de infarto

Hay países que parecen diseñados para alimentar la imaginación, y el sur de Irlanda es uno de ellos. Aquí, cada colina verde parece ocultar una historia, cada pub resuena con música y cada costa azotada por el viento te recuerda que estás en el confín de Europa. Se viene por la intensidad de su naturaleza, pero te quedas por la calidez de su gente y su atmósfera inigualable.

Sur de Irlanda: ¿es el destino para ti?

Este viaje cautivará a quienes buscan paisajes salvajes, el senderismo y tradiciones que se mantienen muy vivas. Es también un paraíso para los amantes de los pubs animados y la cultura celta. Siendo realistas: el clima es caprichoso, las lluvias son frecuentes y los precios pueden ser elevados, sobre todo en verano.

Si buscas sol garantizado y vacaciones de relax total, quizás no sea tu destino ideal. Pero si la idea de caminar bajo una lluvia fina para terminar el día junto a la chimenea con una pinta en la mano te hace sonreír, has llegado al lugar indicado.

Dublín, la energía de una capital vibrante

Dublín es mucho más que una simple puerta de entrada: es una ciudad que se vive con intensidad. En el barrio georgiano, las fachadas de colores y las puertas de tonos vivos ofrecen una estampa genuinamente irlandesa. El parque de St Stephen’s Green, en pleno centro, invita a una pausa en un entorno lleno de flores.

No te pierdas el Trinity College, cuya Old Library parece sacada de una novela, ni la majestuosa catedral de San Patricio, testigo de la historia religiosa y política del país. Al caer la tarde, el ambiente de Temple Bar atrae a viajeros y locales entre pubs, murales y música en vivo.

El consejo de amigo: evita Temple Bar por la noche si huyes de las multitudes y prefieres descubrir pubs tradicionales en el barrio de Smithfield o Stoneybatter, más auténticos y tranquilos.

Connemara y el alma salvaje de Irlanda

Nada evoca mejor la libertad que los paisajes de Connemara. Entre lagos relucientes, colinas cubiertas de brezo y ovejas pastando a sus anchas, el entorno parece detenido en el tiempo. En Letterfrack, el National Park despliega rutas de senderismo que se adentran en esta naturaleza cruda y cambiante.

A lo largo de las carreteras serpenteantes, el gaélico se deja ver en las señales y aún resuena en las conversaciones. El castillo victoriano de Kylemore Abbey, con su jardín amurallado, añade un toque romántico a estos paisajes grandiosos.

El consejo de amigo: prepara varias capas de ropa para tus caminatas. En Connemara, puedes vivir las cuatro estaciones en un solo día.

Los acantilados y la costa atlántica

Es imposible hablar de Irlanda sin mencionar los acantilados de Moher. Con más de 200 metros de altura, se precipitan hacia el Atlántico ofreciendo panorámicas espectaculares, aunque los senderos pueden estar muy concurridos. Es mejor llegar a primera hora de la mañana para disfrutar de la calma del lugar.

A pocos kilómetros, Galway seduce por su espíritu bohemio y sus calles llenas de vida. Entre fachadas coloridas y músicos callejeros, la ciudad rebosa creatividad. El Spanish Arch recuerda su pasado comercial, mientras que los pubs rebosan música tradicional.

Más al sur, la península de Dingle despliega sus playas salvajes, acantilados y pueblos pesqueros. Esta región, que conserva su autenticidad, ha servido de inspiración a numerosos cineastas por su entorno dramático y sus luces cambiantes.

Tradiciones y cultura local

Viajar por el sur de Irlanda es sumergirse en un universo cultural único. Los festivales marcan el ritmo anual, entre música tradicional, danzas celtas y celebraciones religiosas. El idioma gaélico, que aún se habla en ciertas zonas, recuerda la riqueza del legado local.

Sus habitantes, acogedores y dicharacheros, nunca pierden la ocasión de compartir una historia o una anécdota con una bebida de por medio. A menudo es en estos intercambios espontáneos donde uno capta la esencia del país.

El consejo de amigo: no dudes en entablar conversación con los locales en los pubs o pequeñas tiendas. Su hospitalidad es uno de los recuerdos más bonitos que te llevarás.

El sur de Irlanda en el plato: generoso y acogedor

La gastronomía local pone en valor productos sencillos y reconfortantes. El Irish stew (estofado de cordero y verduras), el colcannon (puré de patatas con col) y los mariscos frescos son los grandes clásicos. En las ciudades costeras es habitual disfrutar de ostras, salmón ahumado y mejillones.

Y por supuesto, es imposible pasar por alto la cerveza local, servida de barril en cada pub. Para los más golosos, el soda bread, un pan denso y ligeramente dulce, acompaña de maravilla cualquier comida.

¿Cuándo viajar al sur de Irlanda?

La temporada estival, de junio a agosto, es la más animada y soleada, pero también la más concurrida. Septiembre es ideal para disfrutar de un clima suave y paisajes menos masificados. La primavera trae praderas en flor, mientras que el otoño tiñe los bosques de tonos cálidos.

En invierno, la lluvia y el viento son frecuentes, pero es el momento perfecto para apreciar la atmósfera acogedora de los pubs y descubrir una Irlanda más íntima.

¿Cómo llegar al sur de Irlanda?

La forma más rápida es el avión, con vuelos directos que conectan París con Dublín en menos de dos horas. También existen conexiones hacia Cork y Shannon, prácticas si tu objetivo es el oeste del país. Los precios varían según la temporada, con ofertas interesantes fuera del verano.

El ferry desde Francia (Cherbourg o Roscoff) hasta Cork es una alternativa para quienes deseen viajar con su propio vehículo y disfrutar de una travesía más lenta pero pintoresca.

¿Cómo moverse por el sur de Irlanda?

La red de autobuses conecta las principales ciudades y pueblos, pero los horarios pueden ser limitados en zonas rurales. El tren es práctico entre Dublín, Galway o Cork, aunque está menos desarrollado que en otros países europeos.

Para explorar los paisajes salvajes a tu aire, alquilar un coche es muy recomendable. Las carreteras estrechas y sinuosas requieren un poco de atención, especialmente por la conducción por la izquierda, pero ofrecen panorámicas excepcionales.

En las ciudades, caminar y usar la bicicleta son las formas más agradables de descubrir el ambiente local.

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