Visitar Cork
Cork es la segunda ciudad más poblada de Irlanda después de Dublin. Su desarrollo urbano fue impulsado por la presencia de un puerto natural, el segundo más grande del mundo después del de Sydney. El casco histórico se asienta sobre una isla en el río Lee. Allí se encuentra la St Patrick’s Street, la calle más conocida de la ciudad, donde se concentran comercios, locales de restauración y puntos de interés. Muy cerca, no te pierdas el English Market, uno de los mercados cubiertos más antiguos del mundo, que funciona desde 1788. En el centro, también merece la pena visitar la Crawford Art Gallery, que alberga obras desde el siglo XVII hasta la actualidad.
Entre modernidad y tradiciones
Cork combina sitios antiguos que dan fe de su larga historia con hitos modernos, como su ópera o la Lewis Glucksman Gallery. Este museo de arte contemporáneo se ubica a un paso de la famosa University College Cork, fundada en 1845 por la reina Victoria. Cerca se alzan las tres torres de la catedral de St Fin Barre’s. Consagrada en 1870, se levantó sobre un lugar sagrado para el cristianismo desde el siglo VII. Observa su estilo gótico y sus ornamentos medievales antes de entrar para ver sus coloridos interiores.
A poca distancia, es imprescindible el Elizabeth Fort, un antiguo fuerte militar reconvertido en museo con actividades. Si te fascinan los edificios antiguos, acércate a la Cork City Gaol, una antigua prisión para mujeres abierta al público. Finalmente, completa el recorrido en el Blackrock Castle, a poca distancia del centro. El castillo alberga hoy un centro de observación dedicado a la astronomía y al espacio.
La rebelde de Irlanda
Para sentir un ambiente más auténtico, dirígete al norte, al barrio de Shandon, una antigua zona obrera de casas estrechas y contiguas. La zona está llena de pequeñas cafeterías y tiendas de antigüedades. Allí se encuentra la iglesia de Santa Ana, de 1772, considerada la segunda catedral de Cork. Se la conoce como la Four-Faced Liar (la mentirosa de cuatro caras) porque sus relojes suelen marcar horas distintas. Tras subir sus 132 escalones, disfrutarás de una buena panorámica de la ciudad y su puerto. Al pasear por el barrio, haz una parada en el Cork butter museum para conocer la tradición más antigua de la ciudad, ¡la mantequilla salada!
Cork ha sido considerada durante mucho tiempo un bastión rebelde, ya que su población se opuso a Enrique VII en el siglo XV. No dudes en explorar los alrededores, como el castillo de Blarney, donde podrás besar su famosa piedra de la elocuencia... ¡bajo tu propia responsabilidad!
¿Cuándo ir?
El mejor momento para conocer Cork es durante la temporada cálida, especialmente en primavera y a principios de verano.
¿Cómo llegar?
Es posible viajar a Cork en avión, aunque lo más habitual es hacer escala en Dublin. Para el trayecto entre Dublin y Cork, lo mejor es tomar el tren o el autobús.
La ciudad de Cork es una visita imprescindible en tu viaje por Irlanda. Me gustó especialmente el centro y el casco histórico. La arquitectura de los edificios es bastante impresionante. Es una ciudad animada y festiva, como todo el resto del país. Te encantará pasear a lo largo del río.