Visitar la Provenza
La caliza blanca se hunde en el agua en las calas, entre Marsella y Cassis. Suba una hora hacia el norte y aparece la llanura de Arlés, sus marismas y sus toros. Una hora más y el Ventoux cierra el horizonte.
Lo propio de la Provenza es una densidad de historia que el paisaje no deja adivinar. Un anfiteatro romano en servicio, un palacio pontificio del siglo catorce, canteras de bauxita convertidas en salas de proyección: todo eso cabe en un radio de cincuenta kilómetros.
Le va a gustar si
- Camina: las calas solo se ven bien a pie o en barco
- Los mercados y las mesas cuentan tanto como los monumentos
- Viene en mayo, junio o septiembre en vez de agosto
Busque otro destino si
- Busca frescor: el valle pasa de treinta y cinco grados en julio
- El mistral le estropearía un día de playa
- Piensa visitar las calas en coche en verano, cuando el acceso está regulado
Lo imprescindible
Lo imprescindible
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1 El Parque Nacional de las Calanques +26 recos
Veinte kilómetros de calas entre Marsella y Cassis, el único parque nacional periurbano de Europa. En-Vau se gana: dos horas de marcha a la ida, sin sombra, y el acceso está regulado en verano según el riesgo de incendio.
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2 El Palacio de los Papas +37 recos
El mayor palacio gótico del mundo, construido en veinte años en el siglo catorce, cuando el papado residía en Aviñón. Las salas están desnudas, y lo que impresiona es el volumen, no la decoración.
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3 Las Canteras de Luces +40 recos
Antiguas canteras de caliza en Les Baux-de-Provence, cuyas paredes de treinta metros sirven de pantalla a proyecciones monumentales. La temperatura se mantiene en catorce grados todo el año.
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4 El MuCEM +22 recos
El museo de las civilizaciones del Mediterráneo, unido al fuerte de San Juan por una pasarela. El edificio de hormigón calado merece la visita por sí solo, y la terraza da a la bocana del Puerto Viejo.
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5 Arlés y su anfiteatro +126 recos
Un anfiteatro romano del siglo primero, todavía en uso para las ferias. La ciudad ha conservado su trazado antiguo, y sus ocho monumentos romanos y románicos son patrimonio mundial.
La trampa clásica
Programar las calas un día de mistral. Las lanchas no salen, los senderos quedan expuestos y el baño resulta desagradable. El viento se prevé con tres días, y un plan B en la ciudad cuesta menos que una jornada perdida.
Nuestros itinerarios en la Provenza
| Duración | Itinerario | Lo que ve |
|---|---|---|
| Fin de semana largo (3 días) | Marsella › Cassis | Ciudad, puerto, calas |
| 1 semana | Marsella › Aix-en-Provence › Arlés › Aviñón | Calas, Antigüedad, papas |
| 10 días | Marsella › Cassis › Tolón › Hyères › Aix › Arlés › Aviñón | Costa, islas e interior |
Dos bases bastan para una semana: Marsella o Cassis para la costa, Aviñón o Arlés para el interior. Una hora de carretera separa ambas.
El tren sirve Marsella, Aix, Aviñón y Arlés, lo que hace viable el circuito histórico sin coche. En cuanto se apunta al Luberon, a los Alpilles o a las calas, vuelve a ser necesario.
Cuándo visitar la Provenza
| Interés | Temporada | Clima | Afluencia y precios |
|---|---|---|---|
| Mayo, junio y septiembre | 20 a 28 °C, seco y luminoso | Alta, precios medios | |
| Abril y octubre | 15 a 22 °C, chubascos cortos | Moderada, buenos precios | |
| Julio y agosto | 28 a 36 °C, seco | Máxima, precios altos | |
| De noviembre a marzo | 6 a 14 °C, mistral frecuente | Baja, costa a medio gas |
Nuestro consejo
Elija junio antes que septiembre si los campos de lavanda le importan: la floración de la meseta de Valensole va de mediados de junio a mediados de julio, y después llega el corte. Para el mar, el agua está en su máximo en septiembre.
Cómo llegar
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1 En tren Lo más sencillo
el TGV directo lleva de Barcelona a Marsella, y desde allí la red interior alcanza Aviñón y Arlés. Las estaciones están en el centro y ahorran el coche para una estancia urbana.
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2 En avión Lo más rápido
Marsella Provenza está a veinticinco minutos del centro en lanzadera, y Vueling vuela desde Barcelona. Útil desde lejos, rara vez ganador una vez contado el trayecto al aeropuerto.
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3 En coche Lo más flexible
imprescindible para el Luberon, los Alpilles y las salidas de sendero. En la ciudad sale caro de aparcar, y Marsella y Aix tienen zona de bajas emisiones.
Cómo moverse
Entre Marsella, Aix, Arlés y Aviñón, el tren basta y gana tiempo. Para los pueblos colgados y las calas no hay alternativa al coche, salvo las lanchas que salen de Marsella y de Cassis.
Conviene saber
El acceso al macizo de las Calanques se regula cada día del verano según el riesgo de incendio, y el cierre puede ser total. La orden del día siguiente se publica la víspera al final de la tarde: compruébela antes de programar su caminata.
Qué comer en la Provenza
- Bullabesa: en origen la sopa de los pescadores, hecha con el pescado no vendido. Las buenas casas sirven el caldo y el pescado por separado, y anuncian las especies del día.
- Pastis: anís y regaliz, servido con una jarra de agua fría. La proporción es de uno a cinco, y se añade el agua al alcohol, nunca al contrario.
- Pieds et paquets: tripas de cordero rellenas, guisadas toda una noche con vino blanco y tomate. Un plato marsellés de invierno, que se pide a mediodía.
- Navettes: galletas secas de flor de azahar, con forma de barca. Un obrador del barrio del Panier las cuece con la misma receta desde el siglo dieciocho.
- Aceite de oliva de Les Baux: denominación del valle, con sabor a oliva madurada, más potente que los aceites suaves. Los molinos se visitan en noviembre, durante la molienda.
- Arroz de la Camarga: cultivado en los arrozales del delta desde mediados del siglo veinte, acompaña al toro en gardiane.
- Calisson de Aix: melón confitado y almendra sobre pan ácimo, glaseado con azúcar. La forma de almendra es la misma desde el siglo quince.
Dónde dormir en la Provenza
| Zona | Para qué | Conviene saber |
|---|---|---|
| Marsella, Puerto Viejo o Panier | Museos, puerto, salida a las calas | Animado hasta tarde, transporte hasta medianoche |
| Cassis o La Ciotat | Calas, sendero, barco | Poca capacidad, completo en agosto |
| Aix-en-Provence | Ciudad, mercados, Cézanne | Central para el interior, tarifas altas |
| Aviñón | Papas, Luberon, Alpilles | Completo y caro durante el festival de julio |
| Hyères | Islas de Oro, playas, bicicleta | El más asequible de la costa |
Una base en la costa y otra en el interior: ese reparto es el que más tiempo ahorra, porque los dos paisajes no se visitan desde el mismo punto.
Para las islas de Hyères, dormir allí cambia la jornada: una vez salido el último barco, Porquerolles no tiene nada que ver con lo que es a mediodía.
Qué presupuesto para un viaje en la Provenza
| Estancia | Duración | Presupuesto por persona |
|---|---|---|
| Económica (camping o albergue, mercados, senderos) | 7 días | 350 a 500 € |
| Cómoda (hotel, restaurantes, museos y barco) | 7 días | 850 a 1 300 € |
| Alta gama (hotel con encanto, mesas con estrella) | 7 días | 2 200 a 3 000 € |
- La temporada: en la costa, una habitación cuesta entre un 50 y un 70 % más en agosto que en mayo, y Aviñón dobla sus tarifas durante el festival.
- Las calas: el macizo es gratuito a pie. La lancha y el barco privado son los únicos gastos, y se evitan caminando.
- Los mercados: una comida de pan, aceite, queso y fruta comprada por la mañana sustituye a un restaurante sin perder nada.
- El aparcamiento: en Marsella y en Aix pesa tanto como una comida al día. Un coche dejado en garaje las noches urbanas cuesta menos que el mismo coche aparcado en el centro.
- El menú del mediodía: en las buenas casas vale la mitad de la carta de la noche, con la misma cocina.
Tradiciones y cultura en la Provenza
El mistral no es una anécdota meteorológica: baja el valle del Ródano cien días al año, seca el aire y es él quien da esa luz cruda que Van Gogh pintó en Arlés. Las casas antiguas le dan la espalda, sin ninguna abertura al norte, y los cipreses de los setos están plantados para romperlo.
A la petanca se juega en todas partes y se puede mirar sin molestar, pero la partida tiene sus códigos: no se pisa el círculo de tiro y no se habla al jugador que apunta. El juego viene de La Ciotat, donde la regla de los pies juntos se inventó en 1910 para un jugador que ya no podía correr.
Una costumbre de verano: muchos comercios de pueblo cierran entre las doce y las cuatro, panaderías incluidas. Se hace la compra temprano, se duerme o se baña por la tarde, y la vida vuelve después de las seis, cuando cae el calor.