Désert d'Atacama

Qué hacer en Chile: top 11 lugares imprescindibles

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Las 4 ciudades más bonitas que visitar en Chile

#1 Valparaíso +32 recos

Principal puerto de Chile, Valparaíso es una ciudad de contrastes, encajada en una amplia bahía frente al Pacífico y rodeada por 45 colinas, los Cerros. Fundada en 1544 por Pedro de Valdivia, vivió su época dorada en el siglo XIX, cuando atrajo a buscadores de oro, industrias marítimas y grandes entidades bancarias. Un terremoto y la apertura del canal de Panamá en 1914 pusieron fin gradualmente a esa hegemonía. Hoy, con una vida universitaria y cultural intensa, Valparaíso ofrece mucho que hacer, desde sus murales de arte urbano hasta museos, cafeterías y tiendas. Su casco histórico es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

El legado portuario de Valparaíso

Situado junto al puerto, el Barrio Puerto es el sector más antiguo de la ciudad. A medio camino entre el plan y las montañas, alberga edificios históricos como la iglesia de la Matriz. La plaza Sotomayor, rodeada de edificios oficiales, es el corazón institucional de Valparaíso. Allí verás el monumento a los Héroes de Iquique, que conmemora la batalla naval del 21 de mayo de 1879. Ubicado en una casona característica de la pequeña burguesía de principios del siglo XX, el Palacio Baburizza, que alberga el Museo de Bellas Artes, es otra visita obligada. Después, dirígete al Muelle Prat, un pequeño puerto desde donde es posible realizar excursiones en barco por la bahía de Valparaíso.

Un laberinto de colinas coloridas

Lo que hace que la atmósfera de Valparaíso sea tan particular es su entramado de cerros que dominan el puerto, cada uno con su propia identidad y funcionamiento. Estos cerros, principalmente residenciales, están conectados por quince funiculares o ascensores. Para descubrir cada rincón de estos barrios coloridos, lo mejor es recorrerlos a pie, lo que también te permitirá admirar las distintas obras de arte callejero. Los Cerros imprescindibles son el Cerro Concepción y el Cerro Alegre: están llenos de plazas, paseos y miradores sobre la ciudad (Mirador Yugoslavo, Paseo Gervasoni...). No te pierdas tampoco el museo a cielo abierto de Valparaíso en el Cerro Bellavista, una colección de murales inaugurada en 1992. Otro punto clave es el paseo 21 de Mayo en el Cerro Artillería, que ofrece una de las mejores panorámicas. En el Cerro Cárcel, el Parque Cultural de Valparaíso, con sus exposiciones y amplias zonas verdes sobre un antiguo recinto penitenciario, merece mucho la pena.

Otros lugares de interés en Valparaíso

Si eres seguidor del poeta chileno Pablo Neruda, no dejes de visitar su casa en el Cerro Bellavista: la Sebastiana. En su interior encontrarás una cuidada colección de obras de arte y mobiliario de época. En la parte baja, pasea por la Plaza Victoria, un lugar muy agradable con sus grandes árboles y fuentes, junto a la catedral. Cerca del puerto, no te pierdas el Mercado El Cardonal y su ambiente auténtico. Muy cerca se encuentra el Paseo Muelle Barón, donde te llevarás la sorpresa de ver algunos leones marinos.

¿Cuándo ir?

Valparaíso es especialmente agradable de visitar durante el verano austral, entre los meses de diciembre y abril.

¿Cómo llegar?

La ciudad es fácilmente accesible en autobús desde Santiago: llegarás al terminal de bus Rodovario tras un trayecto de aproximadamente 1 hora y 30 minutos.

#2 Santiago de Chile +32 recos

Capital de Chile, Santiago cuenta hoy con unos 5 millones de habitantes. La ciudad fue fundada en 1541 durante la época colonial por Pedro de Valdivia, en torno a la actual Plaza de Armas, que sigue siendo el corazón institucional de la metrópoli. La ciudad experimentó una explosión demográfica a finales del siglo XX, impulsada por un éxodo rural masivo de chilenos que buscaban mejores condiciones de vida. La capital está atravesada por el río Mapocho, flanqueado por espacios verdes como el Parque Forestal o el Parque de las Esculturas, este último con 40 estatuas creadas por reconocidos artistas chilenos.

Los barrios del centro

Comienza tu recorrido en la plaza principal de la ciudad, la Plaza de Armas. Allí encontrarás la Catedral Metropolitana de Santiago, de estilo neoclásico, y varios museos de interés como el Museo Histórico Nacional, que recorre la historia colonial y republicana de Chile. Muy cerca, el Museo de Arte Precolombino es una visita imprescindible por sus colecciones de cerámica, escultura y piezas textiles de diversas culturas precolombinas. Por último, no pases por alto el Palacio de la Moneda, sede del Gobierno chileno, situado en las inmediaciones.

El barrio Lastarria, conocido como el barrio de las Bellas Artes, es otra parada obligatoria en la capital. Tras visitar el Museo de Bellas Artes, disfruta del ambiente animado y colorido de los alrededores del Cerro Santa Lucía, donde se organizan numerosos eventos deportivos y culturales.

El cerro San Cristóbal y sus alrededores

Para admirar Santiago desde las alturas, no te pierdas el cerro San Cristóbal, que alberga el parque urbano más grande de Chile con 722 hectáreas. Es un espacio accesible para todos donde puedes subir a pie o en funicular. En la cima se alza una estatua de la Virgen María, realizada en 1908 por Mathurin Moreau. El papa Juan Pablo II ofició una misa en este lugar en 1987. El recinto de San Cristóbal incluye también un zoológico y un jardín botánico.

A los pies del cerro se encuentra el bohemio barrio de Bellavista, refugio de artistas, lleno de arte urbano, bares y tiendas con estilo. Muy cerca se ubica La Chascona, una de las casas del poeta chileno Pablo Neruda, que conserva intactos sus muebles y objetos de la época.

Si buscas vistas panorámicas, dirígete a los barrios del este para subir a la Gran Torre de Santiago. Con sus 300 metros de altura, es el rascacielos más alto de Sudamérica y ofrece una perspectiva única sobre toda la ciudad.

El recuerdo de la dictadura

Para profundizar en el periodo de la dictadura chilena entre 1973 y 1990, visita el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos. La institución conmemora a las 40.000 víctimas del régimen de Pinochet y repasa los hitos políticos y militares de aquella etapa.

¿Cuándo ir?

La mejor época para disfrutar de Santiago va de noviembre a abril.

¿Cómo llegar?

La opción principal es volar al Aeropuerto de Santiago de Chile.

¿Cómo moverse?

Una vez en la ciudad, utiliza la red de metro y autobuses de la capital, que es muy eficiente y te permitirá llegar a casi cualquier punto de interés.

#3 San Pedro de Atacama +8 recos

San Pedro de Atacama es un pueblo chileno en el corazón de uno de los desiertos más áridos del mundo. Rodeado de valles esculpidos por la erosión, géiseres y yacimientos arqueológicos precolombinos, es un destino clave para quienes buscan naturaleza y cultura. La transparencia de su cielo lo convierte en un referente mundial para la observación astronómica. Su ambiente tranquilo y la intensidad de sus paisajes invitan a una exploración profunda que te desconectará de la rutina.

#4 Punta Arenas +2 recos

El fin del mundo es un concepto que siempre fascina. Para los viajeros que buscan horizontes lejanos, Punta Arenas resulta un destino ineludible. Situada en el extremo sur de Chile, en la península de Brunswick, esta ciudad es la puerta de entrada natural para explorar el estrecho de Magallanes.

Arquitectura con historia

Conocida como la capital de la Patagonia chilena, Punta Arenas fue durante mucho tiempo un enclave aislado, antes de que la apertura del canal de Panamá transformara las rutas marítimas entre los océanos Atlántico y Pacífico. En estas tierras inhospitalarias habitaron diversos pueblos originarios, como los yaganes, onas, tehuelches y alacalufes. A finales del siglo XIX, la promesa de una nueva vida y la fiebre del oro atrajeron a oleadas de inmigrantes europeos que dieron forma a la ciudad actual.

Hoy en día, su patrimonio arquitectónico atrae a viajeros de todo el continente. La Plaza de Armas es el corazón indiscutible de la ciudad. Rodeada de casonas de finales del siglo XIX y principios del XX, en su centro se alza la estatua del navegante Fernando de Magallanes. La Catedral del Sagrado Corazón, terminada en 1901, es una visita obligada. También destacan el Palais Sara Braun, de estilo neoclásico y conservado con su mobiliario original, la Residencia Blanchard, sede del Instituto Antártico Chileno, y el Museo Regional Braun Menéndez, ideal para profundizar en la historia local. Por último, el cementerio de Punta Arenas es un lugar de visita singular, donde se pueden recorrer los mausoleos de las antiguas familias adineradas y conocer la tumba del Indio Desconocido.

Paisajes del fin del mundo

Tras recorrer la ciudad, es momento de salir hacia la naturaleza. Desde la Costanera, en el puerto de Punta Arenas, la inmensidad del mar invita a imaginar las expediciones de antaño. Existen cruceros que recorren el estrecho de Magallanes y permiten avistar ballenas jorobadas en mar abierto. A treinta kilómetros al noreste se encuentran las maravillas del parque nacional Isla Magdalena, al que se llega tras un trayecto de dos horas en barco. Allí, el principal atractivo es la gran colonia de pingüinos de Magallanes. Punta Arenas también sirve como base para expediciones más extensas: el parque Karukinka, el cabo de Hornos, los parques nacionales Alberto de Agostini y Cabo de Hornos, o la reserva Laguna Parrillar son opciones habituales.

Cuándo ir

No busques un clima tropical en Punta Arenas. Debido a su latitud, la ciudad combina lluvias frecuentes con vientos que pueden ser realmente intensos. Es recomendable evitar los meses de mayo a septiembre, cuando las temperaturas oscilan entre los 0 y los 5 grados. El resto del año, el termómetro rara vez supera los 15 o 20 grados como máximo.

Cómo llegar

La forma más rápida de llegar a Punta Arenas es en avión desde Santiago (unas 4 horas de vuelo). También es posible realizar el viaje en bus o en coche a través de la Ruta 9, aunque esto implica recorrer más de 3000 kilómetros desde la capital chilena.

Clasificación de las 7 actividades seleccionadas por la redacción en Chile

#1 Palacio de La Moneda (Santiago de Chile) +6 recos 5/5

El Palacio de La Moneda, antigua ceca convertida en residencia presidencial, es un pilar histórico y arquitectónico esencial de Santiago de Chile. Testigo de los grandes eventos del país, impresiona por su estilo neoclásico. No te pierdas el solemne cambio de guardia. Bajo tierra, el Centro Cultural Palacio La Moneda ofrece exposiciones dinámicas de arte y artesanía.

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#2 Cerro San Cristóbal (Santiago de Chile) +6 recos 5/5

El Cerro San Cristóbal, el pulmón verde de Santiago con sus 722 hectáreas, regala vistas espectaculares de la ciudad y la cordillera de los Andes. Coronada por una estatua de la Virgen María visible desde toda la capital, esta colina combina naturaleza y ocio. Accesible en funicular o teleférico, alberga jardines, piscinas y senderos.

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#3 Parque nacional Torres del Paine (Torres del Paine) +3 recos 5/5

El Parque nacional Torres del Paine, en Chile, se extiende entre la estepa patagónica y la cordillera de los Andes. Creado en 1959, alberga 4 biomas y una biodiversidad única que la UNESCO protegió en 1978 como reserva de la biosfera. Entre lagos cristalinos y cumbres, es el lugar para observar cóndores sobrevolando los Andes.

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#4 Salar de Atacama (San Pedro de Atacama) +3 recos 5/5

El Salar de Atacama, en el desierto chileno, es uno de los mayores depósitos de sal del mundo. Este entorno natural combina vastas extensiones de salitre, lagunas de colores y un cielo nocturno privilegiado. Explora su geología ancestral, observa la fauna local, visita los Géiseres del Tatio y disfruta de una aventura única en el norte de Chile.

#5 Parque nacional Lauca (Putre) +2 recos 4/5

El Parque nacional Lauca se encuentra en Chile, muy cerca de la frontera con Perú. Con una extensión de 1378 km² y altitudes de hasta 6300 m, este territorio volcánico alberga lagos de altura, aguas termales y géiseres. Declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco en 1981, destaca por sus lamas, pumas y más de 130 especies de aves.

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#6 Parque nacional Villarrica (Pucón) +2 recos 5/5

El Parque nacional Villarrica, en Chile, destaca por su imponente diversidad natural. Creado en 1940, alberga el volcán activo Villarrica, densos bosques de araucarias, lagos glaciares y ríos cristalinos. Es ideal para practicar senderismo, ascender al cráter o realizar deportes acuáticos. En sus parajes habitan pumas, zorros y cóndores. Un destino esencial para vivir la aventura.

#7 Plaza de Armas de Santiago (Santiago de Chile)

La Plaza de Armas de Santiago es el corazón histórico y latente de Santiago de Chile, donde se fundó la ciudad. Rodeada de edificios emblemáticos como la Catedral Metropolitana y el Museo Histórico Nacional, es un testimonio vivo de la historia chilena. Un punto de partida ideal para explorar el centro urbano.

Visitar Chile: entre desiertos místicos y glaciares eternos

Imagínate un país donde puedes caminar por la luna por la mañana y navegar entre icebergs por la tarde. Chile desafía la imaginación con sus 4 300 kilómetros de pura desmesura, encajado entre el océano Pacífico y la cordillera de los Andes como una larga cicatriz de belleza en el mapa del mundo. Esta tierra de extremos te propone un viaje a través de cuatro climas diferentes, desde los géiseres humeantes de Atacama hasta los fiordos glaciares de la Patagonia.

Chile: ¿es un destino para ti?

Antes de ilusionarte, hablemos claro. Chile es para viajeros que aceptan cambiar la comodidad por lo extraordinario. Aquí, las distancias son titánicas, los precios similares a los europeos y el tiempo cambia de humor más rápido que un adolescente. Si buscas playas de postal y cócteles al borde de la piscina, este no es tu destino.

En cambio, si la idea de contemplar flamencos rosas en lagunas coloridas a 4 000 metros de altitud te hace vibrar, si sueñas con caminar sobre las huellas de Magallanes o descifrar los misterios de la isla de Pascua, prepara tus maletas. Chile recompensa a los curiosos, a los amantes de la naturaleza salvaje y a quienes no tienen miedo de salir de su zona de confort.

Atacama y el Norte: en otro planeta

El desierto de Atacama no es solo el más árido del mundo, es un laboratorio a cielo abierto donde la NASA prueba sus vehículos marcianos. Desde San Pedro de Atacama, este pueblo oasis convertido en campamento base de aventureros, partirás a la conquista de paisajes que desafían la lógica.

El Valle de la Luna te sumerge en un decorado de ciencia ficción donde el atardecer transforma las dunas en una paleta de cobres y oros. Más al norte, los géiseres del Tatio escupen sus columnas de vapor al amanecer, en un espectáculo primordial que te recuerda que la Tierra respira.

El consejo de amigo: Despiértate a las 4:00 para ver los géiseres del Tatio en su apogeo. La altitud (4 300 m) puede jugar malas pasadas, sube progresivamente e hidrátate como nunca.

Pero Atacama esconde otras maravillas: las lagunas del Altiplano donde los flamencos se mueven en aguas turquesas bordeadas por volcanes nevados, o el Salar de Atacama donde la sal dibuja patrones geométricos perfectos. Al llegar la noche, entenderás por qué esta región atrae a astrónomos de todo el mundo: sin contaminación lumínica, la Vía Láctea se extiende sobre ti como un río de estrellas.

Santiago y el centro: entre tradición y modernidad

Santiago no te dejará indiferente. Esta metrópolis de 7 millones de habitantes se extiende en una cuenca andina, dominada por el Cerro San Cristóbal y sus vistas panorámicas impresionantes. El contraste es llamativo entre los rascacielos relucientes de Las Condes y las callejuelas coloridas del barrio Bellavista.

El Palacio de La Moneda cuenta la historia agitada del país, mientras que mercados como el Mercado Central revelan el alma popular chilena. No te pierdas una escapada hacia Valparaíso, esta ciudad museo a cielo abierto inscrita en el patrimonio de la UNESCO. Sus casas multicolores colgadas de las colinas, sus funiculares centenarios y sus murales la convierten en un decorado de cine permanente.

La ruta de los vinos

El centro de Chile esconde otra riqueza: sus viñedos. Los valles de Casablanca, Maipo y Colchagua producen vinos que rivalizan con los mejores caldos mundiales. Entre las hileras de vides, con los Andes de fondo, la degustación adquiere una dimensión casi mística.

La Patagonia chilena: en los confines del mundo

Al sur, la Patagonia chilena te recibe con sus paisajes de fin del mundo. El parque nacional Torres del Paine constituye la joya de esta región, con sus tres torres de granito que atraviesan el cielo como agujas gigantes. El glaciar Grey vierte sus icebergs azulados en un lago de un turquesa irreal.

Más al sur aún, Punta Arenas te abre las puertas del estrecho de Magallanes. Aquí, el viento sopla constantemente y los pingüinos de Magallanes se pasean por las playas. Puerto Natales sirve de base para explorar esta Patagonia mítica donde cada amanecer reserva sus sorpresas.

El consejo de amigo: En la Patagonia, prepárate para las cuatro estaciones en el mismo día. Incluso en verano, lleva gorro y guantes, el viento glacial puede sorprender.

El archipiélago de Chiloé

La isla de Chiloé merece el desvío por sus iglesias de madera coloridas, sus palafitos (casas sobre pilotes) y su mitología rica en criaturas marinas. El curanto, plato tradicional cocinado en un hoyo en la tierra, simboliza el arte de vivir chilote.

Isla de Pascua: enigma del Pacífico

A 3 700 kilómetros de la costa, Rapa Nui (isla de Pascua) flota como un sueño en medio del Pacífico. Sus moáis, esas estatuas gigantes de mirada enigmática, siguen desafiando a los arqueólogos. Amanecer en el Ahu Tongariki, atardecer en el Ahu Vai Uri: estos momentos suspendidos justifican por sí solos el viaje.

La isla también revela playas de arena blanca como Anakena, cráteres volcánicos tapizados de juncos en el Rano Raraku, y una cultura polinesia preservada que te transportará a las antípodas de América Latina.

Chile en el plato: entre mar y montaña

La gastronomía chilena destaca por su frescura y diversidad. Con 4 300 kilómetros de costa, el país sobresale en los productos del mar. El ceviche de corvina marinado en lima rivaliza con las mejores versiones peruanas.

  • La empanada de pino reina entre los tentempiés nacionales. Esta masa dorada esconde una mezcla sabrosa de carne, cebollas, huevo duro y aceitunas. En el mercado central de Santiago, los puestos rebosan de estas empanadas que constituyen la comida rápida local por excelencia.
  • La cazuela reconforta el cuerpo en todo el país. Este caldo generoso mezcla carne (vacuno o pollo), patatas, maíz y verduras en una sinfonía reconfortante.
  • Menos conocida pero imprescindible, la paila marina reúne mariscos y pescados en un caldo perfumado que huele a yodo y aventura.
  • El pastel de choclo merece el desvío: este pastel dulce-salado mezcla carne picada y puré de maíz en una armonía sorprendente.
  • En la Patagonia, no te pierdas el cordero patagónico asado a la cruz, una tradición gaucha que transforma cada comida en una ceremonia.

En cuanto a bebidas, el pisco sour rivaliza con la versión peruana en una guerra fraticida deliciosa. Los vinos chilenos, desde el Sauvignon blanc de Casablanca al Carmenère de Colchagua, acompañan perfectamente esta cocina de carácter. Y para los aventureros, prueba el mote con huesillo, esta bebida veraniega a base de trigo germinado y melocotones secos que refresca las tardes santiaguinas.

¿Cuándo ir a Chile?

Chile desafía los calendarios con sus estaciones invertidas y sus climas múltiples. La respuesta a "cuándo ir" depende enteramente de tus deseos y de tu itinerario.

Para un descubrimiento completo del país, prioriza la primavera austral (septiembre a diciembre) y el otoño (marzo a mayo). Estos periodos ofrecen el mejor compromiso climático entre todas las regiones, con temperaturas agradables y menos afluencia turística.

El verano austral (diciembre a marzo) constituye la temporada alta. Si las condiciones son ideales en la Patagonia y en el sur, Santiago puede sofocar bajo temperaturas de 35°C. Atacama sigue accesible, pero cuidado con las tormentas de altitud que pueden cortar las carreteras durante 2-3 días.

El invierno austral (junio a agosto) transforma el centro en una región mediterránea lluviosa pero suave. Es la temporada perfecta para explorar Atacama bajo un sol constante, pero la Patagonia cierra sus puertas, generalmente. Muchos alojamientos y senderos se vuelven inaccesibles.

La isla de Pascua se visita idealmente de octubre a marzo, durante la estación seca. Marzo sigue siendo el mes mágico: menos turistas, clima perfecto y precios más suaves que en pleno verano.

¿Cómo ir a Chile?

El aeropuerto internacional Arturo Merino Benítez de Santiago constituye la principal puerta de entrada del país. Desde Europa, cuenta con 13 a 15 horas de vuelo con escala (generalmente en Madrid vía Iberia o LATAM, o en Ámsterdam vía KLM). Los vuelos directos existen desde Madrid y a veces desde París, pero siguen siendo más costosos.

En cuanto al presupuesto, prevé entre 700 y 1 300 euros según la temporada y la compañía. Reserva 2-3 meses antes para obtener las mejores tarifas, sobre todo para viajar durante el verano austral (temporada alta).

Desde América del Sur, Chile se conecta fácilmente por vía terrestre. Las conexiones en autobús con Argentina son numerosas y cómodas, particularmente entre Santiago y Mendoza (7 horas) o Buenos Aires (20 horas). Desde Bolivia, la entrada se hace vía Arica en el norte, o por los pasos andinos desde Uyuni hacia San Pedro de Atacama.

Perú ofrece una conexión natural por Tacna-Arica, popular entre los mochileros que bajan por la costa del Pacífico. Los cruceros también enlazan Ushuaia en Argentina con Punta Arenas vía el cabo de Hornos, para los amantes de la navegación en los canales patagónicos.

¿Cómo moverse en Chile?

El autobús reina sobre el transporte chileno. La red, densa y fiable, conecta todas las ciudades del país con una comodidad europea. Las compañías Tur Bus y Pullman Bus dominan el mercado con sus autocares "cama" para las largas distancias. Cuenta con 8 horas entre Santiago y La Serena, 12 horas hasta Puerto Montt.

El avión se vuelve indispensable para optimizar tu tiempo en este territorio inmenso. LATAM y Sky Airlines conectan diariamente Santiago con los principales destinos: Calama (puerta de entrada de Atacama), Puerto Montt (región de los lagos), Punta Arenas (Patagonia) e isla de Pascua. Reserva con antelación, las tarifas siguen siendo razonables y ganas días de viaje.

El alquiler de coche ofrece una libertad total pero cuesta caro (30 000 pesos/día mínimo, unos 35 euros, más seguros y gasolina). Indispensable para explorar Atacama por libre o moverse alrededor de Santiago. Atención a las distancias: Santiago-San Pedro de Atacama representa 1 600 kilómetros, es decir, 20 horas de carretera.

El autostop funciona bien, sobre todo en el sur donde los chilenos siguen siendo acogedores. En la Patagonia, donde los vehículos se vuelven escasos, prepárate para largas esperas con comida y agua. Los ferries se vuelven obligatorios para llegar a Chiloé o navegar por los fiordos patagónicos. Por último, los trenes existen todavía entre Santiago y algunas ciudades del centro, más por el encanto nostálgico que por la eficiencia.

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