Visitar el Parque nacional Torres del Paine
Ubicado entre la cordillera de los Andes y la estepa patagónica, el Parque nacional Torres del Paine es una vasta reserva chilena que abarca 2422 km². Su nombre proviene de tres formaciones de granito del macizo del Paine, conocidas popularmente como las torres del Paine.
Historia
La región aparece en registros escritos por primera vez en 1879, cuando el teniente Juan Thomas Rogers, comisionado por el gobierno chileno, recorrió la zona y realizó descripciones detalladas de su geografía.
Sin embargo, el parque no fue creado oficialmente hasta el 13 de mayo de 1959, y la UNESCO lo declaró reserva de la biosfera el 28 de abril de 1978. Actualmente, su gestión recae en el organismo estatal encargado de las áreas protegidas del país, la Corporación Nacional Forestal (CONAF).
La popularidad del parque ha crecido de forma sostenida a lo largo de las décadas. Mientras que en 1986 recibió apenas 8000 visitantes, la cifra superó las 200 000 personas en 2016.
El Parque nacional Torres del Paine
El parque alberga tres lagos principales, siendo el más extenso el lago Sarmiento. Estos cuerpos de agua son fundamentales para la biodiversidad, ya que generan zonas húmedas y pantanosas que ofrecen un hábitat óptimo para diversas especies. Esta riqueza se ve potenciada por la presencia de 4 biomas diferentes: el matorral, el bosque magallánico, la estepa patagónica y el desierto andino. Esta variedad de entornos permite el desarrollo de una fauna y flora excepcionales.
Es habitual observar numerosas aves. En las zonas llanas abundan los cisnes y patos, mientras que en las laderas de las montañas es posible avistar al emblema local, el cóndor andino, un ave rapaz de gran envergadura.
En cuanto a los mamíferos, los más tranquilos son los armadillos y los huemules. En contraste, zorros, pumas y lobos también recorren este territorio.
Una auténtica aventura en una tierra salvaje y preservada.
¡Un parque nacional tan salvaje como sus paisajes y su clima! Los itinerarios de senderismo son numerosos y los senderos están bien cuidados. Sin embargo, tengan cuidado de reservar sus campings con varios meses de antelación si desean realizar el W trek o el O trek, las plazas se agotan rápido. Todo esto requiere un poco de organización, pero el lugar definitivamente vale la pena, los paisajes son sublimes, recomendable para todos los amantes de la naturaleza y de los grandes espacios.