Guía de viaje a Punta Arenas
El fin del mundo es un concepto que siempre fascina. Para los viajeros que buscan horizontes lejanos, Punta Arenas resulta un destino ineludible. Situada en el extremo sur de Chile, en la península de Brunswick, esta ciudad es la puerta de entrada natural para explorar el estrecho de Magallanes.
Arquitectura con historia
Conocida como la capital de la Patagonia chilena, Punta Arenas fue durante mucho tiempo un enclave aislado, antes de que la apertura del canal de Panamá transformara las rutas marítimas entre los océanos Atlántico y Pacífico. En estas tierras inhospitalarias habitaron diversos pueblos originarios, como los yaganes, onas, tehuelches y alacalufes. A finales del siglo XIX, la promesa de una nueva vida y la fiebre del oro atrajeron a oleadas de inmigrantes europeos que dieron forma a la ciudad actual.
Hoy en día, su patrimonio arquitectónico atrae a viajeros de todo el continente. La Plaza de Armas es el corazón indiscutible de la ciudad. Rodeada de casonas de finales del siglo XIX y principios del XX, en su centro se alza la estatua del navegante Fernando de Magallanes. La Catedral del Sagrado Corazón, terminada en 1901, es una visita obligada. También destacan el Palais Sara Braun, de estilo neoclásico y conservado con su mobiliario original, la Residencia Blanchard, sede del Instituto Antártico Chileno, y el Museo Regional Braun Menéndez, ideal para profundizar en la historia local. Por último, el cementerio de Punta Arenas es un lugar de visita singular, donde se pueden recorrer los mausoleos de las antiguas familias adineradas y conocer la tumba del Indio Desconocido.
Paisajes del fin del mundo
Tras recorrer la ciudad, es momento de salir hacia la naturaleza. Desde la Costanera, en el puerto de Punta Arenas, la inmensidad del mar invita a imaginar las expediciones de antaño. Existen cruceros que recorren el estrecho de Magallanes y permiten avistar ballenas jorobadas en mar abierto. A treinta kilómetros al noreste se encuentran las maravillas del parque nacional Isla Magdalena, al que se llega tras un trayecto de dos horas en barco. Allí, el principal atractivo es la gran colonia de pingüinos de Magallanes. Punta Arenas también sirve como base para expediciones más extensas: el parque Karukinka, el cabo de Hornos, los parques nacionales Alberto de Agostini y Cabo de Hornos, o la reserva Laguna Parrillar son opciones habituales.
Cuándo ir
No busques un clima tropical en Punta Arenas. Debido a su latitud, la ciudad combina lluvias frecuentes con vientos que pueden ser realmente intensos. Es recomendable evitar los meses de mayo a septiembre, cuando las temperaturas oscilan entre los 0 y los 5 grados. El resto del año, el termómetro rara vez supera los 15 o 20 grados como máximo.
Cómo llegar
La forma más rápida de llegar a Punta Arenas es en avión desde Santiago (unas 4 horas de vuelo). También es posible realizar el viaje en bus o en coche a través de la Ruta 9, aunque esto implica recorrer más de 3000 kilómetros desde la capital chilena.
Punta Arenas en sí no tiene muchos atractivos, si acaso su zona franca y el placer de saber que estás casi "en el fin del mundo".
Desde Punta Arenas se pueden visitar varios parques naturales que merecen más la pena, así como el Fuerte Bulnes, que vale la pena por su historia.