Visitar el Parque Nacional Lauca
Situado en la provincia de Parinacota, el Parque Nacional Lauca es uno de los destinos imprescindibles cuando se viaja a Chile. Este parque volcánico de 1378 km² ofrece un paisaje que impresiona a cualquier viajero.
Historia
El parque fue creado en 1970 para proteger la flora y fauna de esta zona de altiplano. Su nombre proviene del río Lauca, cuya fuente se encuentra en su interior. Debido a su riqueza biológica, la UNESCO lo declaró parte de su Red Mundial de Reservas de Biosfera.
El Parque Nacional Lauca
Además de su inmensa extensión, comparable al tamaño de Guadalupe, este parque destaca por su gran altitud. Es necesario un periodo de aclimatación previo a realizar largas caminatas. La parte baja comienza ya a los 3100 metros sobre el nivel del mar, mientras que las cumbres superan los 6000 metros. Todos estos picos son volcanes cuyas coladas de lava dieron forma al terreno actual. Como vestigio de su actividad, aún es posible encontrar géiseres y aguas termales.
Un paisaje sorprendente
Los lagos Chungará y Cotacotani se sitúan por encima de los 4500 metros de altitud, lo que los convierte en algunos de los lagos más altos del mundo. Este último está rodeado de extensos bofedales, un entorno poco habitual a estas alturas.
Fauna y flora
La combinación de suelos volcánicos y gran altitud crea un hábitat único para especies como la llareta, una planta que crece exclusivamente entre los 3200 y 3800 metros. Muchas otras especies vegetales de montaña encuentran aquí un entorno especialmente favorable.
La fauna es igualmente notable. 130 especies de aves surcan los cielos, mientras que llamas, vicuñas, tarucas, zorros y pumas recorren los altiplanos.
Un lugar que, literalmente, te dejará sin aliento.
Fuimos al parque de Lauca durante 3 días. Se sitúa al norte de Chile y nos ofreció una visita inolvidable.
Un paisaje de pantanos y lagos hasta donde alcanza la vista, con montañas nevadas de fondo.
Hace falta un poco de tiempo para aclimatarse, cuando visitas las orillas del lago Chungara te encuentras a 4500 metros de altitud y el organismo a veces lo pasa mal.
Nos cruzamos con muchas llamas, más curiosas que miedosas, a esta altitud son más numerosas que los humanos.
Terminamos el viaje en el impresionante volcán Parinacota, magnífico sobre un fondo de cielo azul.
Una experiencia muy bonita, bastante física.