Visitar Valparaíso
Principal puerto de Chile, Valparaíso es una ciudad de contrastes, encajada en una amplia bahía frente al Pacífico y rodeada por 45 colinas, los Cerros. Fundada en 1544 por Pedro de Valdivia, vivió su época dorada en el siglo XIX, cuando atrajo a buscadores de oro, industrias marítimas y grandes entidades bancarias. Un terremoto y la apertura del canal de Panamá en 1914 pusieron fin gradualmente a esa hegemonía. Hoy, con una vida universitaria y cultural intensa, Valparaíso ofrece mucho que hacer, desde sus murales de arte urbano hasta museos, cafeterías y tiendas. Su casco histórico es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.
El legado portuario de Valparaíso
Situado junto al puerto, el Barrio Puerto es el sector más antiguo de la ciudad. A medio camino entre el plan y las montañas, alberga edificios históricos como la iglesia de la Matriz. La plaza Sotomayor, rodeada de edificios oficiales, es el corazón institucional de Valparaíso. Allí verás el monumento a los Héroes de Iquique, que conmemora la batalla naval del 21 de mayo de 1879. Ubicado en una casona característica de la pequeña burguesía de principios del siglo XX, el Palacio Baburizza, que alberga el Museo de Bellas Artes, es otra visita obligada. Después, dirígete al Muelle Prat, un pequeño puerto desde donde es posible realizar excursiones en barco por la bahía de Valparaíso.
Un laberinto de colinas coloridas
Lo que hace que la atmósfera de Valparaíso sea tan particular es su entramado de cerros que dominan el puerto, cada uno con su propia identidad y funcionamiento. Estos cerros, principalmente residenciales, están conectados por quince funiculares o ascensores. Para descubrir cada rincón de estos barrios coloridos, lo mejor es recorrerlos a pie, lo que también te permitirá admirar las distintas obras de arte callejero. Los Cerros imprescindibles son el Cerro Concepción y el Cerro Alegre: están llenos de plazas, paseos y miradores sobre la ciudad (Mirador Yugoslavo, Paseo Gervasoni...). No te pierdas tampoco el museo a cielo abierto de Valparaíso en el Cerro Bellavista, una colección de murales inaugurada en 1992. Otro punto clave es el paseo 21 de Mayo en el Cerro Artillería, que ofrece una de las mejores panorámicas. En el Cerro Cárcel, el Parque Cultural de Valparaíso, con sus exposiciones y amplias zonas verdes sobre un antiguo recinto penitenciario, merece mucho la pena.
Otros lugares de interés en Valparaíso
Si eres seguidor del poeta chileno Pablo Neruda, no dejes de visitar su casa en el Cerro Bellavista: la Sebastiana. En su interior encontrarás una cuidada colección de obras de arte y mobiliario de época. En la parte baja, pasea por la Plaza Victoria, un lugar muy agradable con sus grandes árboles y fuentes, junto a la catedral. Cerca del puerto, no te pierdas el Mercado El Cardonal y su ambiente auténtico. Muy cerca se encuentra el Paseo Muelle Barón, donde te llevarás la sorpresa de ver algunos leones marinos.
¿Cuándo ir?
Valparaíso es especialmente agradable de visitar durante el verano austral, entre los meses de diciembre y abril.
¿Cómo llegar?
La ciudad es fácilmente accesible en autobús desde Santiago: llegarás al terminal de bus Rodovario tras un trayecto de aproximadamente 1 hora y 30 minutos.
La ciudad es muy agradable tanto de día como de noche, hay tantas cosas que ver y hacer que casi se queda corto el tiempo para verlo todo. La vida nocturna se concentra en la parte baja de la ciudad con sus numerosos bares, restaurantes y discotecas, mientras que la vida diurna se encuentra más en las alturas, pero cuidado, no todos los barrios son recomendables. Lo mejor para sumergirse de verdad es conocer el idioma, así aprovechas al máximo todos esos lugares desconocidos para los turistas y disfrutas de una buena comida compartida en familia. Yo estuve solo allí, y creo que en familia puede ser complicado viendo el ejercicio que supone subir las colinas (a pesar de los ascensores), a menos que tengas adolescentes. En pareja se lleva bien, visto la cantidad de parejas chilenas que pasan allí el fin de semana. Con amigos, pues me hice algunos allí mismo y por eso alargué mi estancia.