Visitar el Puerto de Montevideo
En la parte norte del casco histórico de Montevideo, se despliega la zona portuaria. Se trata de uno de los puertos principales de América del Sur, además de constituir un pilar fundamental para la economía de Uruguay. En toda América Latina, solo el puerto de Buenos Aires compite en importancia con este enclave.
Historia
La bahía de Montevideo ofrece un refugio natural para las embarcaciones, motivo por el cual se convirtió rápidamente en un centro de construcción portuaria y de actividad comercial. Aunque la geografía facilitó las cosas, los habitantes buscaron optimizar el entorno. Entre 1870 y 1923, el recinto experimentó numerosas transformaciones.
Primero se levantó un espigón de madera para resguardar a los barcos del oleaje. Posteriormente, el perímetro se pobló de almacenes y depósitos. Un dique fluvial y una refinería terminaron de configurar el espacio, que finalmente recibió protección adicional mediante un segundo espigón.
Lamentablemente, en 1923 una terrible tormenta azotó el lugar, lo que obligó a realizar importantes obras de reparación. Desde entonces, el puerto ha sufrido escasas variaciones. La ralentización de la economía local impidió una expansión significativa, dejando al recinto con un aire detenido en el tiempo.
Alrededores del Puerto de Montevideo
Gracias a su accesibilidad, numerosas empresas se instalaron en los márgenes de la bahía. No solo navieras, sino también una gran cantidad de compañías dedicadas a la importación y exportación. Este rápido crecimiento industrial se produjo a costa del entorno, impactando en la calidad de las aguas y del aire, aunque la zona cuenta con muy pocas viviendas residenciales.
Hubo que esperar hasta 2010 para que el Banco Interamericano de Desarrollo destinara 20 millones de dólares a la renovación de la infraestructura. El puerto se amplió y modernizó drásticamente y, desde ese momento, ha recuperado un ritmo de crecimiento constante.
El Puerto de Montevideo actúa hoy como el corazón palpitante de la economía uruguaya.
El puerto no parece ser visitable, pero está situado en pleno corazón de la ciudad vieja y sus numerosas calles peatonales. Un viento fresco recorre las calles en otoño, bordeadas por ambos lados por el Río de la Plata. ¿Por qué no hacer una parada en el Mercado del Puerto para degustar unas empanadas en lo de Carolina?