Plaza Independencia: donde late el corazón de Montevideo
Treinta y tres palmeras se alzan bajo el cielo uruguayo. No están allí por azar: cada una rinde homenaje a los héroes de la Cruzada Libertadora que liberaron el país en 1825. Esta plaza rectangular marca la frontera invisible entre el casco antiguo colonial y el Montevideo moderno. Los empleados de las oficinas cercanas se cruzan con los viajeros en un ajetreo sosegado, esa calma que caracteriza el día a día uruguayo.
¿Por qué visitar la Plaza Independencia?
Esta explanada es el eje neurálgico de la capital desde su diseño en 1837 por el arquitecto italiano Carlo Zucchi, quien se inspiró en la rue de Rivoli de París. Se trazó sobre las ruinas de la antigua ciudadela española, demolida tras la independencia. A principios del siglo XX, el paisajista francés Carlos Thays dio forma a los parterres florales y plantó las palmeras que le otorgan su estampa actual.
La plaza concentra los símbolos del poder y la identidad nacional uruguaya. El Palacio Estévez, antigua residencia presidencial, convive con la moderna Torre Ejecutiva, sede actual de la oficina del presidente. Desde 2010, es aquí donde se realiza la ceremonia de transmisión del mando presidencial.
El monumento a Artigas y su mausoleo subterráneo
En el centro, una imponente estatua ecuestre de bronce de 17 metros de altura domina el conjunto. Representa a José Gervasio Artigas, padre de la independencia uruguaya, vestido con su poncho y sujetando las riendas con firmeza. Inaugurada en 1923, la obra del escultor italiano Angelo Zanelli pesa 30 toneladas.
Bajo la estructura se oculta un lugar de recogimiento que muchos visitantes pasan por alto. Dos escaleras de granito negro descienden hacia una sala subterránea donde reposa la urna con los restos del héroe nacional. El espacio, inaugurado en 1977, permanece en una penumbra solemne, iluminado apenas por un pozo de luz natural. Dos soldados del regimiento de los Blandengues de Artigas montan guardia permanente, inmóviles en sus uniformes de época.
Consejo de amigo: El cambio de guardia tiene lugar cada viernes al mediodía. La ceremonia, sobria y emotiva, dura unos diez minutos y apenas congrega turistas en comparación con otros relevos más conocidos en el mundo.
Los monumentos que enmarcan la plaza
El Palacio Salvo
En el flanco este, la silueta icónica del Palacio Salvo se proyecta hacia el cielo. Este rascacielos de estilo ecléctico alcanzaba los 105 metros cuando se inauguró en 1928, lo que lo convirtió en el más alto de América del Sur. Diseñado por el arquitecto italiano Mario Palanti, hoy alberga apartamentos, oficinas y el Museo del Tango. Su ubicación no es casual: fue aquí, en la antigua confitería La Giralda, donde se interpretó por primera vez el tango La Cumparsita.
La Puerta de la Ciudadela y el Teatro Solís
Hacia el oeste, la Puerta de la Ciudadela se mantiene como un vestigio solitario. Esta construcción de piedra es el único fragmento preservado de las antiguas fortificaciones coloniales destruidas en 1829. Marca el acceso a la Peatonal Sarandí, la arteria peatonal que serpentea hasta llegar al puerto.
El Teatro Solís, inaugurado en 1856, ocupa el ángulo suroeste. Sus columnas neoclásicas y su sala a la italiana con 1.500 localidades lo convierten en uno de los escenarios más prestigiosos de América Latina. Se ofrecen visitas guiadas para recorrer sus bastidores y conocer su historia.
Lo que los visitantes suelen pasar por alto
La avenida 18 de Julio, principal eje comercial de Montevideo, comienza precisamente en el ángulo noreste de la plaza. Su nombre conmemora la fecha de la primera constitución uruguaya. Cruzarla significa dejar atrás el Montevideo histórico para adentrarse en la metrópolis moderna.
Los bancos situados frente al monumento ofrecen un punto de observación inmejorable para entender el pulso de la ciudad. Los montevideanos se sientan allí con su termo y su mate, observan el paso de los autobuses y comentan la actualidad. La plaza no es solo un reclamo para turistas, sino un espacio de vida cotidiana.
Bordada por la antigua Casa de Gobierno y el nuevo palacio de gobierno, más moderno, la Plaza Independencia rinde homenaje a Artigas, héroe de la independencia, cuya estatua preside el centro, así como a los 33 héroes llamados Orientales que repelieron la invasión portuguesa, a quienes hacen referencia las 33 palmeras de la plaza.