En las entrañas de la montaña tebana, la eternidad de los faraones
El calor golpea como un muro nada más bajar del pequeño tren eléctrico. El silencio del desierto envuelve este valle ocre donde 63 puertas perforan la roca caliza. Durante casi cinco siglos, desde el siglo XVI hasta el siglo XI antes de nuestra era, los faraones del Nuevo Imperio excavaron aquí sus pasadizos hacia el más allá. Lejos de las pirámides ostentosas, buscaban el secreto.
El Valle de los Reyes no es solo un cementerio real, es un conservatorio de frescos milenarios donde los pigmentos desafían el paso del tiempo.
¿Por qué descender a estas tumbas milenarias?
Porque en ninguna otra parte del mundo existe algo similar. Los jeroglíficos recorren los muros como si fueran partituras musicales congeladas. Los techos narran el viaje nocturno del sol a través de las doce horas de la noche. Cada tumba es un libro abierto sobre la cosmogonía egipcia, grabado y pintado con una precisión pasmosa. Los colores, como el azul lapislázuli, el ocre rojo y el amarillo dorado, han atravesado tres milenios y medio prácticamente intactos.
Este sitio, declarado Patrimonio mundial de la Unesco en 1979, conserva los sepulcros de titanes como Ramsés II, Seti I, Tutmosis III y el más famoso de todos, el joven Tutankamón. El descubrimiento de su tumba intacta por Howard Carter en 1922 cambió la arqueología mundial. Incluso hoy, distintos equipos siguen excavando en el valle. La tumba de Ramsés VIII descansa en algún lugar bajo tus pies.
Las tumbas imprescindibles con el billete estándar
Tu entrada te permite acceder a tres tumbas a elegir entre la decena que permanecen abiertas al público. Elige bien, ya que no todas tienen el mismo interés:
- La tumba de Ramsés IV destaca por su facilidad de acceso. No hay escaleras abruptas, solo un largo corredor que desciende en pendiente suave y, sobre todo, un techo astronómico magníficamente conservado donde la diosa Nut traga el sol cada noche para devolverlo al mundo al alba.
- La tumba de Ramsés IX explota en colores. Los pigmentos azules y rojos brillan como si se hubieran aplicado hace poco. Los dieciocho años de reinado de este faraón le permitieron crear un sepulcro vibrante, aunque su muerte prematura dejó algunas secciones sin terminar en el fondo de la tumba.
- La tumba de Merenptah, hijo del gran Ramsés II, impresiona por su tamaño. Es la segunda más vasta del valle. El descenso es empinado, pero la cámara funeraria final, con sus cuatro sarcófagos encajados, merece el esfuerzo.
El consejo de amigo: evita Ramsés III en temporada alta, ya que atrae a todos los grupos. Prefiere la tumba doble de Tausert y Setnakht, que suele estar vacía a pesar de sus dimensiones espectaculares. Esta reina faraón había preparado su sepulcro, pero Setnakht lo usurpó y lo amplió. El resultado es un laberinto de pasillos y salas con pilares que te permite respirar lejos de las multitudes.
Las tumbas premium que justifican la inversión
Ramsés V y VI: el flechazo absoluto
Por solo 180 libras egipcias (3,50 EUR aprox.) adicionales, la tumba doble de Ramsés V y Ramsés VI constituye la mejor opción del valle. El techo de la cámara funeraria despliega a la diosa Nut en toda su longitud, con su cuerpo estrellado tragando y pariendo al sol en un ciclo eterno. Los relieves son de una finura alucinante y los colores, vibrantes. Esta tumba justifica por sí sola el viaje.
Seti I: la obra maestra inigualable
Con un coste de 1 400 libras egipcias (27 EUR aprox.), la tumba de Seti I representa un presupuesto considerable. Sin embargo, es la más larga con 137 metros, la más profunda y la más ricamente decorada de toda la necrópolis. Los quince años de reinado de este genial constructor permitieron crear un monumento subterráneo fuera de lo común. Los colores conservan una frescura sorprendente. A menudo estarás solo, ya que la mayoría de los visitantes se echa atrás por el precio.
Tutankamón: el icono en miniatura
La tumba más famosa del mundo es también la más pequeña del valle. Una escalera irregular, una antecámara y una cámara funeraria. Tutankamón solo reinó diez años y su tumba se preparó a toda prisa. Podrás ver su momia tras una vitrina y los frescos dorados que adornan las paredes. Aunque todos los tesoros descubiertos por Carter están en el museo de El Cairo, la emoción de estar en este lugar mítico justifica las 500 libras egipcias (10 EUR aprox.) adicionales.
Consejos para una visita exitosa
Llega a la hora de apertura, a las 6 de la mañana. La luz rasante del amanecer sobre los acantilados es mágica, la temperatura es soportable y tendrás las tumbas para ti solo durante una o dos horas. Las escaleras que descienden a las entrañas de la montaña son empinadas, estrechas y, a veces, resbaladizas. Usa calzado cerrado. La humedad y el calor en el interior de las tumbas pueden ser opresivos, especialmente cuando se acumulan grupos de turistas.
Lleva al menos dos litros de agua por persona, un sombrero y crema solar. Casi no hay sombra en el valle. Las fotos con el teléfono móvil están permitidas sin coste adicional en todas las tumbas. Si quieres usar una cámara réflex, el pase cuesta 300 libras egipcias (6 EUR aprox.) para tres tumbas. Los guías no pueden acompañarte al interior por razones de conservación, por lo que te darán las explicaciones en la entrada.
Calcula entre dos y tres horas para una visita completa recorriendo de tres a cuatro tumbas. En pleno verano, el sitio cierra a las 17h y el calor supera los 45 grados. Los meses de noviembre a marzo ofrecen las condiciones ideales.
Horarios
*Información sujeta a cambios