#1 Nimes
Nîmes es un destino clave para quienes buscan historia y arquitectura clásica, con un legado romano que incluye su anfiteatro y la Maison Carrée. Su casco antiguo, de trazado similar al de ciudades como Sevilla, combina plazas concurridas y calles estrechas con un estilo de vida mediterráneo. Entre jardines, mercados y monumentos en perfecto estado, la ciudad ofrece una parada recomendable para recorrer el sur de Francia con calma.