La Ciudadela de Carcasona, una fortaleza de leyenda
Los tejados de pizarra se alzan hacia el cielo como lanzas de caballeros. Este detalle sorprende, pues estamos en el sur, no en Bretaña. Es la marca inconfundible de Eugène Viollet-le-Duc, el arquitecto que resucitó estas murallas en el siglo XIX. Una decisión muy discutida en su tiempo, pero que hoy resulta inseparable de la silueta más fotografiada de toda Occitania.
¿Por qué visitar la Ciudadela medieval?
Esta fortaleza narra 2.500 años de historia militar. Desde los romanos hasta los reyes de Francia, cada época ha dejado su huella en estos muros. El doble recinto de 3 kilómetros y sus 52 torres conforman el sistema defensivo medieval mejor conservado de Europa, lo que le ha valido su inclusión como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1997.
El lugar estuvo a punto de desaparecer. Durante el siglo XIX, los habitantes utilizaban las murallas como cantera de piedra. Fue gracias a la insistencia del arqueólogo Jean-Pierre Cros-Mayrevieille que se detuvo su destrucción programada. El proyecto de restauración duró 60 años, desde 1853 hasta 1911.
El Castillo Condal y las murallas
La entrada a la Ciudadela es gratuita y se puede acceder las 24 horas del día. El Castillo Condal, en cambio, requiere entrada. Esta antigua residencia de los vizcondes Trencavel, construida en el siglo XII, ofrece un recorrido de 1,3 km por las murallas interiores con acceso a 35 torres.
Lo que incluye la visita
- Acceso a los adarves y a los cadalsos de madera reconstruidos.
- El museo lapidario con sus esculturas medievales y sarcófagos paleocristianos.
- Una sala de proyección que repasa la historia del lugar.
- Un panorama de 360 grados sobre los Pirineos, la Montagne Noire y el valle del Aude.
Consejo de amigo: compra tus entradas por internet en el sitio web del Centre des Monuments Nationaux (Centro de los Monumentos Nacionales francés). Las colas pueden superar la hora de espera en julio y agosto. Otra opción: acude el primer domingo de cada mes entre noviembre y marzo, cuando el acceso es gratuito.
La Basílica de Saint-Nazaire y sus callejuelas
Este edificio religioso combina el románico y el gótico con una armonía poco común. Sus vidrieras de los siglos XIII y XIV figuran entre las más destacables del sur de Francia. La luz que atraviesa estos cristales de colores transforma el interior en un caleidoscopio cuando hace sol. La entrada es libre.
Tras visitar la basílica, piérdete por las calles empedradas. La Porte d'Aude, en el lado oeste, suele estar menos concurrida que la entrada principal por la Porte Narbonnaise. Aquí se rodaron escenas de películas como Los visitantes y Robin Hood, príncipe de los ladrones. Al anochecer, cuando las tiendas cierran y las torres se iluminan, la Ciudadela recupera una atmósfera casi medieval.
Las lizas y el recorrido exterior
El espacio situado entre los dos recintos se denomina lizas. Esta franja de terreno servía antaño para torneos y tareas de defensa. Hoy en día es un sendero que ofrece diversas perspectivas de la arquitectura militar: torres redondas del siglo XIII hacia el sur y torres galorromanas cuadradas hacia el norte.
El contraste entre ambos tipos de construcción ilustra la evolución del arte de la guerra a lo largo de un milenio. Calcula una hora para completar el recorrido a pie, o más si te detienes a fotografiar los Pirineos que se recortan en el horizonte cuando el cielo está despejado.
Horarios
*Información sujeta a cambios
Carcasona es una ciudad medieval muy bonita que está realmente bien conservada. Se puede recorrer el camino de ronda de las murallas, que está dividido en varias secciones. Es muy agradable. Tened cuidado en verano porque hay mucha gente, mejor venid temprano por la mañana si podéis.