Visitar el Puente del Gard, el acueducto romano más alto
A unos treinta kilómetros de Nîmes, en el corazón del departamento del Gard, el Puente del Gard se alza sobre el cauce del Gardon como un testimonio excepcional del ingenio romano. Este antiguo acueducto, conservado en un estado impecable, atrae tanto a los apasionados de la historia como a quienes buscan un paseo al aire libre.
Una obra maestra de la ingeniería romana
Construido en el siglo I d.C., el Puente del Gard formaba parte de un acueducto de casi 50 km destinado a abastecer de agua a Nîmes desde la fuente de Eure, cerca de Uzès. Con sus tres niveles de arcos que alcanzan los 49 metros de altura, está considerado uno de los más grandes y mejor conservados de la Antigüedad. La visita libre permite acercarse al monumento, mientras que la visita guiada da acceso al piso superior, cerrado al público general.
Un recinto acondicionado para el paseo y la exploración
El enclave del Puente del Gard no se limita solo a su acueducto. Hoy en día es un amplio espacio natural y cultural, con un museo moderno que relata la historia de su construcción y su uso a través de los siglos. También se pueden recorrer senderos señalizados que serpentean por la garriga mediterránea, ofreciendo distintos ángulos de visión sobre la obra. Exposiciones temporales, una sala de cine y una zona de juegos lo convierten en un lugar apto para todos los públicos.
Baño, piragüismo y espectáculos de temporada
Cuando hace buen tiempo, las orillas del Gardon se transforman en una zona de baño muy apreciada tanto por los habitantes de la zona como por los viajeros. También es posible alquilar una piragua para descender el río pasando bajo los arcos monumentales, una forma original de descubrir el monumento. En verano, el Puente del Gard organiza espectáculos nocturnos e iluminaciones que realzan su arquitectura. Es recomendable reservar con antelación, especialmente durante la temporada estival.
Horarios
*Información sujeta a cambios
No hace falta ir a Roma para admirar maravillas de la Antigüedad. Descubrí este puente durante un paseo en canoa con mis padres. La llegada al lugar desde el agua es realmente magnífica. La arquitectura de tres niveles me impresionó mucho. ¡Casi parece que el acueducto sigue funcionando porque se ve intacto! Además, permite acercarse al máximo y admirar la estructura desde abajo. ¡Hay que hacerlo sí o sí!