Visitar el Museo Fabre
En la soleada ciudad de Montpellier se encuentra uno de los cinco museos de arte más importantes de las provincias francesas. Desde el siglo XIX, este centro expone al público una parte de su colección, que cuenta con cerca de 8000 obras.
Historia
Tras pasar una temporada en Roma y posteriormente en Florencia, el pintor y coleccionista francés François Xavier Fabre logró reunir una impresionante colección de obras de arte. A su regreso a Francia, propuso a la ciudad de Montpellier cederle todo este legado, a condición de que construyeran un museo para albergarlo. Las negociaciones resultaron sencillas, ya que el alcalde de la época, Ange Jean Michel Bonaventure de Dax, era amigo personal de Fabre y un gran amante del arte. En 1825, convocó un consejo municipal extraordinario para tomar la decisión, el cual validó el proyecto. Solo restaba aguardar el visto bueno del rey Carlos X para oficializar la donación. Una vez obtenido, el proyecto se puso en marcha.
Se eligió el Hôtel de Massilian, un palacete del siglo XVIII, para acoger la colección. No obstante, fueron necesarios tres años de obras hasta que el edificio estuvo listo para su apertura. Situado en pleno corazón de la antigua ciudad medieval, goza de una ubicación privilegiada para ser uno de los principales atractivos de la localidad.
En 2003, el museo cerró sus puertas para acometer una reforma integral con un coste de 63 millones de euros, ampliando su espacio expositivo de 3000 m² a 9000 m². Esta obra requirió cuatro años de trabajos y el museo no volvió a abrir al público hasta febrero de 2007.
El Museo Fabre
En 2020, la colección del Museo Fabre albergaba cerca de 4000 dibujos, 2000 cuadros, 1500 grabados y 300 esculturas. Por falta de espacio, solo un millar de obras pueden exponerse simultáneamente. Esta colección ha sido posible gracias a numerosas donaciones de pintores y coleccionistas. Hoy en día, es posible admirar una gran variedad artística, con la mayoría de las escuelas de pintura representadas en este magnífico lugar.
Este museo tiene una ubicación ideal, en pleno centro de Montpellier. El edificio en sí está muy bien conservado y cuidado. El museo es rico y cuenta con numerosas pinturas de todos los estilos. Hay bastantes artistas locales representados, lo cual es genial.