Visitar Herculano
Si Pompeya se lleva toda la atención de los viajeros en el golfo de Nápoles, dejar de lado su vecina Ercolano sería un error imperdonable. Guarda unas ruinas de una conservación excepcional que bien merecen dedicarles una jornada entera.
Una localidad italiana con mucho ambiente
Ercolano se encuentra en la periferia sudeste de Nápoles, dentro de la región de la Campania. Situada a los pies del Vesubio, funciona como un buen campamento base para recorrer la zona. Antaño se llamaba Resina, pero adoptó el nombre de Ercolano en 1969 debido al yacimiento arqueológico que alberga en su término municipal. A nivel estrictamente turístico, la ciudad no ofrece grandes atractivos más allá de sus famosas ruinas. Sin embargo, su arteria principal, la Via Veneto, invita a caminar sin rumbo y mirar escaparates. Merece la pena hacer alto en alguna pastelería tradicional para probar los sabores locales, con especial mención a la sfogliatella, un dulce de hojaldre relleno de crema de ricotta que resulta ideal acompañado de un café o una infusión.
Herculano, la hermana pequeña de Pompeya
El gran reclamo de Ercolano es su ciudad antigua de Herculano, arrasada por la violenta erupción del Vesubio en el año 79. En época romana funcionaba como un enclave costero frecuentado por las familias acomodadas de la Campania para levantar sus villas de recreo. Aunque cuenta con menor renombre y dimensiones más reducidas que su vecina Pompeya, Herculano ha llegado hasta nosotros en un estado muy superior de conservación. La razón es que no quedó sepultada bajo cenizas y piedra pómez, sino bajo una capa compacta de lodo y flujos piroclásticos que la selló hasta su redescubrimiento en el siglo XVIII. Por este motivo, gran parte de sus estructuras arquitectónicas resistieron tanto el cataclismo como el paso de los siglos.
El impacto visual es inmediato al asomarse a las ruinas, situadas en una hondonada a veinte metros bajo el nivel de la calle actual. La entrada al recinto conduce a una pasarela que desciende directamente hacia el nivel de los antiguos edificios. Viviendas con frisos decorativos en los muros, comercios, termas romanas y espacios públicos desfilan ante los ojos del visitante. Caminar por sus calzadas permite imaginar con facilidad la rutina de sus habitantes antes de que se desatara la tragedia. Se necesitan aproximadamente 2 horas para completar la visita con calma. Para profundizar en la historia del yacimiento y contemplar los objetos recuperados durante las excavaciones, conviene acercarse al Museo Arqueológico de Nápoles.
Cuándo ir
Herculano se puede visitar durante todo el año, ya que el yacimiento abre sus puertas en cualquier estación. La afluencia de público nunca alcanza las aglomeraciones de Pompeya, pero si buscas la máxima tranquilidad, los meses de primavera y otoño superan con creces al verano.
Cómo llegar
La proximidad a Nápoles facilita el acceso a Herculano, situada a apenas quince minutos en coche por la autopista A3. Si viajas sin vehículo propio, el tren de cercanías conecta Nápoles con la estación de Ercolano Scavi en unos 20 minutos de trayecto. Para volar a Nápoles, encontrarás conexiones aéreas directas desde los principales aeropuertos españoles. Roma tampoco queda lejos, a unas 2h15 en coche.
Hice una parada en Ercolano mientras regresaba hacia Nápoles por la mañana desde Pompeya. Había comprado la entrada de 20 euros en Pompeya que da acceso a 5 sitios, y este es el segundo más importante. Efectivamente no es tan grande, pero tiene algunos edificios interesantes y diferentes, y además estaba menos lleno. Quizás no es un lugar imprescindible, pero lo recomiendo si el tiempo lo permite!