Visitar Sorrento
Sorrento es uno de los destinos más populares de la provincia de Nápoles, en Italia. La mayoría de los visitantes aprovecha la estancia para conocer al mismo tiempo la ciudad de Pompeya y las islas de Capri, Ischia y Procida, que se encuentran muy cerca. Sorrento, por sí sola, merece al menos un día de visita para empaparse de su marcado carácter mediterráneo.
Un centro histórico con mucha vida
Apodada la ciudad de las sirenas, Sorrento es muy apreciada por los viajeros tanto por su casco antiguo como por su privilegiada ubicación sobre el litoral. Situada al inicio de la famosa Costa Amalfitana, es una parada obligatoria en cualquier ruta por la región. El recorrido suele comenzar en la Piazza Tasso, el punto de encuentro de los lugareños desde 1886. Es un lugar excelente para tomar algo en una terraza mientras contemplas la estatua del escritor Torquato Tasso, que da nombre a la plaza. Después, dedica tiempo a callejear por sus estrechos pasajes, flanqueados por casas con fachadas coloridas de estilo barroco y renacentista. Durante el verano, las tiendas de recuerdos comparten espacio con pequeños artesanos y heladerías tradicionales. La Via San Cesareo es la calle ideal para probar las especialidades culinarias locales. Gnocchi alla sorrentina (con salsa de tomate, mozzarella y albahaca), panini con pomodorini (tomatitos) y prosciutto (jamón)... hay mucho donde elegir. No olvides terminar la comida con una degustación del famoso limoncello, el licor de limón originario de esta costa.
Tesoros culturales
Sorrento alberga numerosas joyas arquitectónicas. El pequeño claustro medieval de la iglesia de San Francisco es un ejemplo perfecto: es un refugio fresco entre arcos y vegetación cuando el sol aprieta. La catedral de San Felipe y Santiago, erigida en el siglo XV, es imprescindible por su campanario y su magnífica puerta interior de marquetería. Para ganar perspectiva, dirígete a los acantilados hasta llegar a la Villa Communale y sus jardines, donde disfrutarás de un panorama espléndido sobre la bahía de Nápoles. Menos conocido por los turistas, Il Vallone dei Mulini (el Valle de los Molinos) es un rincón sorprendente. Desde la calle se puede observar un valle encajonado con las ruinas de un antiguo molino en el fondo del barranco, lo que le confiere un aire nostálgico y poético. Por último, un paseo por el puerto de Marina Grande es ideal al caer la tarde, donde podrás ver a los pescadores de este puerto tradicional limpiar sus redes tras regresar del mar.
Cuándo ir
Si no te gustan las aglomeraciones, evita Sorrento en pleno verano, ya que la pequeña ciudad se llena por completo. Es preferible optar por la primavera o el principio del otoño, cuando la afluencia turística es más moderada.
Cómo llegar
La forma más práctica de llegar a Sorrento es partiendo desde Nápoles. La ciudad, que cuenta con un aeropuerto internacional y una estación de tren bien comunicada, se encuentra a 55 minutos en coche. Es un punto de partida excelente si quieres recorrer la región. Desde Nápoles, también es posible cruzar el golfo en barco (40 minutos de trayecto) hasta el embarcadero de Sorrento.
Sorrento es una ciudad muy bonita, muy cerca de Pompeya en tren. Media jornada es suficiente para la visita. En sus calles estrechas y sombreadas, se encuentran edificios religiosos, edificios hermosos, restaurantes y, por supuesto, tiendas donde comprar productos italianos. Al bajar por su escalera bastante empinada, se llega a la orilla del mar. El club de playa es bastante caro, pero las vistas son increíbles. Y después, tras el cóctel, ¡hay que volver a subir!