Visitar los Jardines de Augusto
Alfred Krupp se asocia más a menudo con la industria y el armamento que con la botánica. Sin embargo, es a este inventor nacido en 1854 a quien Capri debe los Jardines de Augusto, uno de los lugares de la isla con las vistas más impresionantes. En la bahía de Nápoles, este empresario apasionado por la oceanografía encontró su refugio de paz. Entre las rocas, mandó trazar un camino sinuoso en forma de zigzag, la bien llamada Via Krupp. Esta ruta, considerada una de las más espectaculares del mundo, era la vía de acceso a las terrazas floridas. Actualmente está cerrada al público por motivos de seguridad, aunque muchos visitan los jardines precisamente para admirar su trazado.
La mejor vista sobre los Faraglioni
Acondicionar una pendiente nunca es tarea fácil, y se requería una mente como la de Krupp para hacer florecer estos pequeños pedazos de paraíso que son los Jardines de Augusto. Con su disposición en terrazas, conforman uno de los paseos más evocadores de Capri. Jugando con la sombra y la luz del sol, tanto los árboles típicos del Mediterráneo como las flores dibujan hermosos cuadros. No obstante, los elementos más impactantes no se encuentran en los bosquetes de dalias o retamas, ya que la vista panorámica roba el protagonismo a las composiciones vegetales. Es sencillamente espectacular. El recinto domina la playa de la Marina Piccola y el Monte Solaro, una montaña de 589 m que constituye el punto más alto de Capri. El conjunto es fastuoso, pero muchos visitantes se quedarán grabados con la belleza de los famosos Faraglioni, esos rocas que emergen del mar y que la erosión ha esculpido como si fueran obras de arte. Por todo ello, el encanto de los Jardines de Augusto es innegable, pues ofrecen un espacio donde la belleza de la isla se manifiesta sin límites y permiten contemplar la Via Krupp, excavada en el acantilado con una sucesión de curvas hipnóticas.
Horarios
*Información sujeta a cambios
Estos jardines son muy agradables durante los días de buen tiempo. Su trazado está muy bien hecho, sobre un terreno en pendiente. Desde allí, se tiene una vista preciosa de los alrededores. Es el lugar ideal para descansar un poco en calma y encontrar frescor en verano. Os recomiendo dar una vuelta si venís durante la buena temporada, ya que si no, los jardines estarán menos bonitos, pero la vista seguirá estando ahí de todos modos.