Visitar Herculano
La Campania es una región magnífica al sur de Italia, marcada para siempre por el Vesubio y su furia. Este volcán, que sigue en activo, provocó en el año 79 una de las erupciones más devastadoras de la historia, destruyendo cuatro ciudades de la Antigua Roma. Aunque es menos famosa y extensa que Pompeya, Herculano fue una de esas localidades arrasadas. Sepultada bajo una mezcla de lodo y materiales eruptivos, es sin embargo la mejor conservada, ya que el impacto le llegó un día después. Situado a pocos kilómetros de Nápoles, en el municipio de Ercolano, es un lugar de un valor incalculable que impresiona al visitante.
Una pequeña ciudad llena de maravillas
Gracias a sus vestigios en perfecto estado, Herculano es un yacimiento arqueológico excepcional. De las 12 hectáreas que ocupaba en la antigüedad, solo una cuarta parte ha salido a la luz. Las excavaciones comenzaron en 1738 y, tras diversas vicisitudes, a partir de 1828 el lugar empezó a revelar un auténtico tesoro. Si bien durante mucho tiempo el objetivo principal fue recuperar casas de lujo y obras de arte, a partir de 1927 se consolidó su valor como testimonio histórico. Con su trazado viario elaborado, alcantarillado, fuentes, casas patricias y calles, Herculano ofrece una instantánea increíble de una vida cotidiana ya desaparecida. En el centro, se observa la distribución y variedad de las insulae (bloques de viviendas), donde no todas las estancias han sido despejadas. El Decumanus Maximus, la vía principal, es la calle del mercado, donde se distinguen las tiendas del panadero, el joyero o el herrero, mientras que las Termas urbanas muestran el refinamiento de la Antigüedad. Los vestuarios masculinos y femeninos, los mosaicos, el mármol y los suelos decorados son impresionantes. Un Teatro con decoraciones de la época de Nerón y un Foro completan el corazón de la ciudad, mientras que cerca de la antigua línea de costa, la Porta Marina y el Área sagrada son lugares fascinantes. La Villa de los Papiros, con sus 1.800 rollos de gran valor, habría pertenecido al suegro de Julio César. En cada rincón, tanto los objetos como los edificios cuentan historias extraordinarias.
Herculano es un sitio arqueológico pequeño muy interesante. Las casas y las calles están bien conservadas. Hay menos gente que en Pompeya, así que es más agradable. Lleva buen calzado y agua. Una visita guiada ayuda a entender la historia. Perfecto para ver cómo era la vida de los antiguos romanos. Un paseo muy interesante en familia, incluso con niños pequeños.