Visitar la Bahía de Ieranto
La costa Amalfitana es tan famosa como frecuentada. Si buscas huir de las playas masificadas, la Bahía de Ieranto es la excepción: una joya salvaje en un área natural de 63 hectáreas, de las cuales 47 están protegidas. Situada en el extremo de la península de Sorrento, cerca de Nápoles, este remanso de paz solo se alcanza a pie. El sendero parte desde Nerano, un pequeño pueblo de pescadores que pertenece al municipio de Massa Lubrense. Entre olivos y cítricos, el camino ofrece el paisaje clásico de la Campania antes de llegar a esta orilla privilegiada.
Belleza en estado puro
Antes de sumergirse en sus aguas, hay que completar una caminata costera. No presenta una gran dificultad, aunque cuenta con un tramo de escaleras exigente. Las vistas son espectaculares, con un relieve escarpado donde la vegetación mediterránea se abre para dejar ver el azul intenso del mar. La Bahía de Ieranto parece un lienzo. Durante el recorrido, se divisan la Villa Rosa y la Torre de Montalto junto a un viñedo, destilando la esencia de Italia. Cuenta la leyenda que fue en este entorno excepcional donde las sirenas intentaron seducir a Ulises, un escenario difícil de superar. Al final del camino, una pequeña playa aguarda en la cala. Aunque la afluencia ha crecido, las rocas ofrecen rincones donde instalarse con calma. Bañarse aquí es un placer, con las vistas de Capri y Punta Campanella completando la estampa. Gracias a su fauna, su flora y su zona marina protegida, este paraje sigue siendo uno de los rincones más auténticos de la Campania.
Horarios
*Información sujeta a cambios
Bonita cala, pero pequeña. Si tienes la costumbre de caminar junto al agua, aquí será complicado. La playa está rodeada de rocas.
Dicho esto, pasé una muy buena media jornada relajándome.