Visitar Tarija, entre la tranquilidad y los viñedos de altura
Situada en el sur de Bolivia, Tarija ofrece un rostro muy distinto a los paisajes andinos que solemos asociar con el país. Con su clima templado, sus viñedos de altura y su ambiente sosegado, esta ciudad atrae a quienes buscan un ritmo de viaje más pausado. Su centro colonial, sus mercados concurridos y su cultura vitivinícola la convierten en una parada muy agradable durante un viaje por Bolivia.
El centro histórico: una atmósfera colonial preservada
El centro de Tarija resulta muy cómodo para recorrer a pie, con sus calles flanqueadas por casas coloniales de fachadas blancas y plazas sombreadas. La Plaza Luis de Fuentes, rodeada de cafeterías y edificios históricos, es el corazón de la ciudad. Muy cerca, la iglesia de San Roque y la Casa Dorada, un edificio de estilo ecléctico del siglo XIX, merecen una visita.
Los viñedos del valle de Tarija
Tarija es conocida por ser la capital del vino boliviano. Gracias a su altitud de unos 1 850 metros, sus viñedos producen caldos con aromas intensos. La Ruta de los Vinos permite recorrer varias bodegas, algunas de las cuales, como Kohlberg y Campos de Solana, se cuentan entre las más renombradas del país. También es posible degustar singani, un aguardiente tradicional elaborado a partir de uva moscatel.
El mercado central: inmersión en la vida local
Para comprender mejor la cultura local, una visita al Mercado Central es obligatoria. Este mercado cubierto es un lugar excelente para observar el día a día de sus habitantes y probar especialidades de la zona. Encontrarás puestos de frutas tropicales, especias y platos preparados a precios económicos. El ambiente es auténtico y cercano.
Los alrededores: naturaleza y tradiciones
A pocos kilómetros de Tarija, la reserva natural de Los Cardones ofrece un paisaje árido sembrado de cactus gigantes. Para una experiencia más cultural, el pueblo de San Lorenzo, situado a 15 km, permite descubrir el legado del héroe nacional Eustaquio Méndez, con una casa-museo dedicada a su historia.
Una cocina influenciada por Argentina y los Andes
La gastronomía de Tarija mezcla influencias andinas y argentinas. El saice es uno de los platos emblemáticos: un guiso especiado a base de carne de vacuno, tomate y garbanzos, que suele servirse con arroz y patatas. Los amantes de la carne también disfrutarán de la huminta, un tamal dulce de maíz, a menudo cocinado en hojas de plátano. En cuanto a las bebidas, el vino patero, artesanal y tradicional, es una especialidad local que hay que probar.
¿Dónde comer?
- El Fogón de Gringo (Centro): un restaurante acogedor conocido por sus carnes a la brasa y especialidades regionales.
- Casa Vieja (Valle de la Concepción): una bodega típica donde catar vinos acompañados de platos locales.
- Mercado Central (Centro): ideal para comer algo rápido y descubrir sabores auténticos por poco dinero.
- La Taberna Gato Pardo (Centro): un local agradable para disfrutar de cocina fusión en un ambiente distendido.
¿Dónde dormir?
- Hotel Los Ceibos (Centro): un establecimiento cómodo con piscina y una buena relación calidad-precio.
- Hostal Carmen (San Roque): un alojamiento sencillo pero con encanto, bien situado en un barrio tranquilo.
- Hotel Vendimia (Valle de la Concepción): perfecto para vivir una experiencia en pleno corazón de los viñedos.
- Hostal Granny (Centro): una opción económica con trato familiar y habitaciones impecables.
¿Cuándo ir?
Tarija disfruta de un clima agradable todo el año, con temperaturas suaves y muchas horas de sol. La mejor época para viajar es de abril a octubre, cuando el tiempo es seco y los días son luminosos.
En septiembre, la Fiesta de San Roque es un evento destacado, lleno de procesiones y danzas tradicionales.
¿Cómo llegar?
Se puede llegar a Tarija en avión desde La Paz o Santa Cruz, con vuelos de 1 hora y 30 minutos. Los billetes suelen costar entre 450 y 900 BOB (60-120 EUR aprox.). También es posible llegar en autobús desde Sucre o Potosí, aunque el trayecto es largo (de 10 a 12 horas) debido a las carreteras sinuosas de montaña.
¿Cómo desplazarse?
El centro de Tarija es compacto y se recorre fácilmente a pie. Para explorar los alrededores, hay taxis y minibuses (trufis) disponibles a precios económicos. Alquilar un coche es una buena alternativa si deseas visitar el valle vitivinícola con total libertad.
Tarija, una pequeña ciudad colonial de clima cálido rodeada de viñedos, tiene fama de ser la capital de la sonrisa (y de las chicas más guapas) de Bolivia.
Algunos lugares clave para visitar en la ciudad son la Casa Dorada, el Castillo Azul, la plaza principal Luis de Fuentes, la catedral y la iglesia de San Roque, el mirador Loma de San Juan...
Pero sobre todo no olviden ir a un buen restaurante de carne con una copa de vino... ¡parece que estás en Argentina!
Es también, o mejor dicho, la puerta de entrada por excelencia a la ruta de los vinos.
No se pierdan la degustación de vinos de altura y del Singani, el aguardiente local.
Cabe destacar que una de las bodegas, Campos de Solana, es la más premiada de Bolivia y empieza a hacerse un nombre a nivel internacional.
También es posible visitar los pueblos de los alrededores en media jornada, como Coimata y sus cascadas, San Lorenzo y su arquitectura colonial o incluso la presa y el lago San Jacinto.