Fez en pocas palabras
Fez no tiene nada que envidiar a Marrakech, su hermana mayor marroquí. Esta ciudad imperial cuenta con un patrimonio histórico que supera los 1200 años de antigüedad. Desde hace unos años, Fez se ha consolidado como un destino de referencia en el Magreb.
La medina, un mundo aparte
El barrio más emblemático es, sin duda, su medina, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1981. Es la más extensa de todo el norte de África, con más de 9000 callejones. Aunque pueda parecer poco recomendable, perderse por la medina de Fez, conocida como Fez-el-Bali, es toda una experiencia. Se accede a ella a través de una de las puertas monumentales abiertas en la muralla que rodea el casco antiguo. Bab-Boujloud es la más majestuosa, con su ornamentación de azulejos azules y verdes, colocados en 1913. Las calles comerciales Talaa-Kbira, al norte, y Tala-Seghira, al sur, albergan decenas de mercaderes y puestos de comida en un ambiente lleno de sonidos, olores y colores. Varias cooperativas permiten adentrarse en los secretos del aceite de argán, la repostería marroquí o el tejido. La medersa (escuela coránica) Bou-Inania es el monumento más bello de la medina. Se trata de un palacio labrado en bronce, madera de cedro pintada, ónice, mármol y azulejos. Las Tumbas Merínidas también merecen una visita, aunque solo sea por contemplar las vistas que ofrecen de la medina al atardecer.
Mezquita, festival y curtidurías
Fez-el-Jedid, la ciudad nueva que los merínidas levantaron en el siglo XIII junto a la medina, alberga el palacio real y el mellah. Ya en Fez-el-Bali, la Karaouine es a la vez la universidad en activo más antigua del mundo y una mezquita fundamental. Es tan vasta que puede acoger a 20 000 fieles. Como su visita está reservada a los musulmanes, los no musulmanes solo pueden admirarla desde el exterior. El museo Batha, instalado en un palacio de verano del siglo XIX, presenta una cuidada colección de arte y artesanía marroquí, como esculturas, tejidos bereberes e instrumentos musicales. Su jardín de estilo andaluz acoge cada año el Festival de Músicas Sagradas del Mundo. Es uno de los festivales más importantes de su género y atrae a músicos de todo el mundo. El programa se completa con debates literarios, proyecciones de cine y exposiciones. El Museo Nejjarine de las Artes y Oficios de la Madera también es una parada muy recomendable.
Otro lugar fascinante es el barrio de los curtidores, que ofrece visiones y aromas intensos. Cerca de la plaza as-Seffarine, las curtidurías Chouara producen cueros y pieles de gran calidad. Por la mañana, se pueden ver las grandes cubas llenas de tintes y observar a los artesanos en plena faena.
Cuándo ir
El clima es suave durante todo el año, pero la primavera y el otoño son las estaciones más agradables. El verano trae consigo fuertes calores que pueden llegar a ser sofocantes. Junio es un buen mes para viajar a Fez y asistir al Festival de Músicas Sagradas del Mundo.
Cómo llegar
Desde España, el vuelo a Fez dura menos de dos horas. Los precios de los billetes de avión son muy competitivos fuera de temporada, pudiendo encontrarse desde 40 €*.
Fez es una ciudad increíble, una visita obligada durante una estancia en Marruecos. Te despiertas con el sonido de la oración, ya que hay mezquitas en cada esquina. Las calles son muy estrechas, un auténtico laberinto. Cada paso es un descubrimiento.
Hay que subir a las azoteas de los vendedores de alfombras para descubrir las grandes cubas de tintado de pieles y cueros. Fez es conocida precisamente por su artesanía. Por lo tanto, es el lugar ideal para comprar bolsos y alfombras.