El Anfiteatro de Arlés: un coloso romano en el corazón de la Provenza
Dos milenios después de su construcción, el Anfiteatro de Arlés sigue dominando la ciudad con sus 21 metros de altura. Sus 120 arcadas de piedra dorada atestiguan una época en la que la pequeña Roma de las Galias rivalizaba con las grandes urbes del Imperio. Este gigante de piedra ha sobrevivido a invasiones, transformaciones y siglos de historia para convertirse hoy en el monumento más visitado de Arlés.
Por qué el Anfiteatro de Arlés merece la visita
Edificado en el año 90 bajo el mandato del emperador Domicilio, este anfiteatro encarnaba el poder de la colonia romana de Arelate. Con unas dimensiones de 136 metros por 107 metros, supera incluso al Anfiteatro de Nimes y ocupa el vigésimo lugar mundial entre los anfiteatros romanos. Inspirado en el Coliseo de Roma, terminado una década antes, su diseño permitía acoger hasta 21 000 espectadores repartidos en dos niveles de gradas.
Su inclusión en el patrimonio mundial de la UNESCO en 1981 consagra su importancia arquitectónica. El edificio demuestra el ingenio romano con su red de galerías, escaleras y pasillos diseñados para permitir una circulación fluida de las multitudes.
Una arquitectura que cuenta mil historias
Los secretos de la construcción romana
La fachada elíptica despliega 60 arcadas repartidas en dos niveles. El primer piso, sobrio, adopta el orden dórico, mientras que el segundo luce columnas corintias con capiteles ornamentados con hojas de acanto. Esta dualidad reflejaba la jerarquía social romana. Las galerías subterráneas, restauradas recientemente y abiertas al público desde 2025, revelan los entresijos de los espectáculos antiguos.
Bajo la arena, un suelo de madera hoy desaparecido ocultaba la maquinaria, las jaulas de las fieras y los camerinos donde se preparaban los gladiadores. Estos espacios técnicos exponen la sofisticación de las puestas en escena romanas.
Las torres medievales, cicatrices de la historia
En el siglo V, el anfiteatro se transformó en fortaleza. Se levantaron torres de vigilancia y más de 200 casas fueron ocupando gradualmente las gradas, convirtiendo el edificio en un pueblo fortificado con dos capillas. Esta ocupación medieval, aunque destructiva, contribuyó paradójicamente a preservar la estructura. Los restauradores del siglo XIX decidieron conservar estas torres, lo que otorga al monumento su perfil único actual.
Vivir la experiencia del anfiteatro hoy
El anfiteatro no es un simple museo al aire libre. Vibra al ritmo de los espectáculos contemporáneos y mantiene su función original como lugar de reunión popular:
- Las ferias de Arlés: la feria de Pascua y la feria del Arroz atraen a más de 500 000 espectadores cada año
- Reconstituciones históricas: combates de gladiadores con equipo auténtico durante las vacaciones escolares
- Conciertos y espectáculos: la acústica natural del recinto acoge eventos musicales de abril a septiembre
- Carreras camarguesas: tradición provenzal donde la agilidad de los raseteurs desafía a los toros de la Camarga
El consejo de amigo: sube a las gradas superiores al final de la tarde. La luz dorada del atardecer incendia la piedra rubia de las arcadas y ofrece una vista panorámica excepcional sobre los tejados de Arlés y el valle del Ródano. Entenderás por qué Van Gogh quedó prendado de esta ciudad.
Explorar los nuevos subterráneos
Desde abril de 2025, las galerías subterráneas restauradas se pueden visitar por fin. Estos pasadizos laberínticos albergaban antaño la enfermería y la morgue, testigos de la violencia de los espectáculos. Una decena de alcobas servían de jaulas para las fieras. Este descenso a las entrañas del anfiteatro completa la visita y hace revivir la atmósfera eléctrica de los juegos antiguos.
Horarios
*Información sujeta a cambios
Aunque la ciudad de Arles en sí no me terminó de convencer, ya que me pareció bastante sucia, las arenas son una visita obligada. Este monumento en pleno centro está realmente bien conservado y destaca muchísimo en el paisaje. La visita es muy interesante y ofrece unas vistas preciosas de los alrededores.