Qué saber sobre el Arco del Triunfo en París
Desde su terraza, el Arco del Triunfo domina doce avenidas que se expanden como una estrella gigante. La piedra clara capta la luz del atardecer mientras el tráfico incesante circula en la base. Napoleón lo quiso así en 1806, justo después de Austerlitz. Fueron necesarios treinta años de obras para completar este coloso neoclásico de cincuenta metros de altura.
Un monumento nacido de una promesa imperial
El 18 de febrero de 1806, un decreto oficializó el inicio de la construcción. El arquitecto Jean-François Chalgrin diseñó un arco inspirado en la Antigüedad romana, pero con unas dimensiones desmedidas. La Grande Armée (Gran Ejército francés) acumulaba victoria tras victoria, y el emperador prometió a sus soldados que regresarían a casa bajo arcos de triunfo.
Los trabajos se prolongaron. Napoleón abdicó en 1814 sin ver su obra terminada. El Arco fue finalmente inaugurado en 1836 por Louis-Philippe, quien lo dedicó a los ejércitos de la Revolución y del Imperio. Fue un gesto político hábil para reconciliar a los franceses en torno a un símbolo compartido.
Las esculturas que cuentan la historia de Francia
La Marsellesa de François Rude
En el pilar noreste, es imposible pasar por alto esta obra maestra romántica. Una mujer alada, con el rostro desencajado por un grito de guerra, blande su espada hacia el enemigo. Bajo ella, guerreros de todas las edades se lanzan al combate. François Rude esculpió este alto relieve entre 1833 y 1836. La fuerza del movimiento y la expresividad de los rostros convierten a este grupo en una de las esculturas más intensas del monumento.
Se dice que el rostro de esta alegoría de la Libertad fue inspirado por Sophie, la esposa del artista. Solo la cabeza con el casco mide casi dos metros. Estas proporciones colosales pasan inadvertidas desde el suelo, pero revelan toda su potencia al observarlas de cerca.
Los otros altos relieves
Frente a los Campos Elíseos, El Triunfo de Napoleón de Jean-Pierre Cortot celebra el apogeo del Imperio en 1810. En los otros dos pilares, Antoine Etex esculpió La Resistencia y La Paz. Cada grupo narra un momento clave de la gesta francesa.
Los 660 nombres grabados en la piedra
Levanta la vista hacia los pilares interiores. Cuarenta columnas de nombres se alinean en la penumbra. Allí figuran 660 generales, mariscales y almirantes que sirvieron a Francia entre 1792 y 1815. Entre ellos, 128 nombres aparecen subrayados: son los que murieron en combate. La selección generó agrias disputas. El propio Victor Hugo tronó en un poema en 1837, lamentando la ausencia del nombre de su padre.
El consejo de experto: llega temprano por la mañana o al final de la tarde para evitar la multitud que invade la terraza. Los 284 escalones de la escalera de caracol pueden parecer interminables, pero existe un ascensor para personas con movilidad reducida y mujeres embarazadas.
La tumba del Soldado Desconocido y su llama eterna
En el centro de la plaza, una losa de granito de Vire lleva la inscripción: Aquí yace un soldado francés muerto por la Patria, 1914-1918. Desde el 11 de noviembre de 1920, este sepulcro honra a todos los soldados caídos por Francia. Tres años después, André Maginot, ministro de la Guerra, encendió por primera vez una llama en su memoria.
Cada tarde a las 18:30, la llama se reaviva durante una ceremonia pública. El silencio se apodera del lugar. Las banderas se inclinan, el clarín suena Aux Morts y se guarda un minuto de respeto. Este ritual nunca se ha interrumpido, ni siquiera durante la ocupación alemana.
La terraza panorámica, una vista única de París
Desde la cima, la perspectiva es impresionante. El eje histórico se despliega en todo su esplendor: los Campos Elíseos descienden hacia la Concorde y el Louvre por un lado, mientras la Grande Arche de la Défense surge por el otro. Las doce avenidas trazan su estrella perfecta alrededor del monumento. La Torre Eiffel emerge a lo lejos y el Sacré-Coeur domina Montmartre hacia el norte.
El museo instalado en las salas interiores recorre la historia del monumento a través de maquetas, documentos de archivo y esculturas. Una película proyectada de forma continua explica la construcción y el simbolismo de este edificio, convertido en emblema nacional.
Horarios
*Información sujeta a cambios
La rotonda más famosa de Francia está rodeada por un tráfico incesante, y además la multitud que se agolpa al pie del monumento causa vértigo. De todos modos, este arco monumental impone, su aspecto macizo se ve perfectamente desde los Campos Elíseos. La perspectiva es muy bonita desde la parte alta de la avenida. Por último, las vistas desde la cima son estupendas, pero ¡qué caro es pagar para tener derecho a subir!