Europa en el punto de mira
Ya se sabe que el mal ajeno puede ser provecho propio. Así es como Trainline, la primera aplicación para reservar viajes en tren o autobús en Europa, ha logrado imponerse frente a sus competidores europeos y expandirse más allá del canal de la Mancha.
Conviene recordar que Trainline nació como una empresa británica creada en 1997 en el Reino Unido por el grupo Virgin (en aquella época, la compañía solo vendía billetes de tren por línea telefónica, de ahí su nombre). Sin embargo, su salto a la fama en el resto del continente europeo llegó en 2016, tras la adquisición de la start-up francesa Captain Train.
Pero esta compra no ha sido el único motor de su expansión europea. El caótico lanzamiento en enero de 2021 de la aplicación SNCF Connect, gestionada por la compañía ferroviaria nacional francesa, sirvió como un trampolín comercial para Trainline. Su aplicación móvil es capaz hoy de vender billetes de más de 270 operadores ferroviarios (SNCF, Thalys, Eurostar, Deutsche Bahn, Renfe...) y de autobús en 45 países.
De la línea telefónica a la aplicación móvil
Con más de 30 millones de descargas, la aplicación de Trainline es valorada por sus ventajas prácticas.
La primera es su simplicidad. Basta con introducir la ciudad de origen, el destino y, si dispones de ella, tu tarjeta de descuento. La aplicación busca los trenes o autobuses disponibles y muestra directamente la duración, el itinerario y el precio del trayecto. Solo queda reservar. Se eliminan así los pasos intermedios habituales en otros portales, donde a menudo aparecen ofertas molestas de seguros o alquiler de coches. La aplicación de Trainline es notablemente más directa y rápida.
Lo mismo ocurre con su servicio de atención al cliente, disponible por teléfono, correo electrónico o a través de redes sociales, con tiempos de respuesta ágiles.
Por último, la aplicación ofrece un seguimiento personalizado mediante notificaciones durante todo el viaje, informando sobre la vía de salida del tren, posibles cambios, retrasos o cancelaciones.
No hay que olvidar que Trainline es una aplicación gratuita que obtiene sus ingresos de las comisiones que le abonan las propias compañías de transporte.
Después de reservar un billete en Trainline, el día del viaje el billete fue rechazado en la estación, supuestamente solicitado como reembolso, ¡cuando eso nunca ha sido así y el dinero sigue sin aparecer en mi cuenta bancaria!
Me vi obligado a comprar un billete de urgencia en la SNCF para poder viajar y, después de más de 2 semanas intentando contactar con alguien que me dé una solución, ¡todavía no he recuperado los 169 euros que se me deben! Y lo peor es que no sé cómo hablar con alguien que entienda este problema porque todos se pasan la pelota entre ellos...