En tu viaje por Croacia, no dejes de recorrer la isla de Brač y uno de sus rincones más cautivadores, Bol. Esta isla dálmata es un resumen perfecto de los atractivos del país, y Bol destaca como un icono de belleza en las costas del mar Adriático. Solo hace falta contemplar la estampa de la playa de Zlatni Rat, conocida popularmente como el Cuerno de Oro por su característico saliente en forma de V, para comprobarlo.
La vida tranquila junto al Adriático
Para empezar, date un paseo por el pequeño puerto pesquero de la localidad, que ha sabido conservar su atmósfera marinera de antaño. Si te interesan el patrimonio y la historia, acércate a la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, descubre la coqueta capilla de San Antonio y echa un vistazo al palacio fortificado de la ciudad, que hoy acoge una galería de arte contemporáneo, la Branislav Desković. A la hora de comer, estarás muy cerca del mercado municipal, repleto de productos de la zona.
Los alrededores naturales de Bol son ideales para caminantes de todos los niveles. Anímate a perderte por sus múltiples senderos; la ruta más transitada, hacia Zlatni Rat, te permite bordear numerosas calas solitarias. También puedes subir hasta la cima del monte Vidova Gora, que domina la localidad. Las vistas panorámicas de la isla y el archipiélago merecen totalmente la pena.
Si buscas autenticidad y paisajes diferentes, acércate al ermitorio de Blaca, levantado en el siglo XVI. Por unos 5 €*, puedes hacer una visita guiada por sus estancias históricas, que incluyen la iglesia, la biblioteca, la escuela, el arsenal y un observatorio astronómico. El complejo también cuenta con un museo interesante que expone mobiliario antiguo y pinturas venecianas.
Experiencias balcánicas imprescindibles
Los más activos tampoco se aburrirán. A poca distancia de la playa de Zlatni Rat se encuentra el núcleo de la vida nocturna en la isla de Brač, donde se concentran los hoteles, bares y discotecas que animan las noches del lugar. En Bol, las opciones de deportes acuáticos son amplias y variadas, destacando el windsurf y el kitesurf, que cuentan con muchos aficionados gracias al viento constante de la zona.
Si te van las aventuras, puedes contratar excursiones en las agencias locales. Una de las más recomendables lleva a la Dragon's Cave, una cueva con relieves tallados en la roca que utilizaron los sacerdotes glagolíticos en el siglo XV. Otra alternativa es tomar un barco para visitar la famosa Blue Cave, de aguas intensas y cristalinas, situada en la isla vecina de Biševo.
¿Cuándo ir?
Bol disfruta de un clima mediterráneo apacible, con muchos días de sol entre marzo y noviembre. Ten en cuenta que en julio se pueden registrar episodios puntuales de calor intenso.
¿Cómo llegar?
En temporada alta, la isla cuenta con buenas conexiones aéreas gracias a la aerolínea Croatia Airlines y su pequeño aeropuerto, que opera vuelos desde y hacia Zagreb en 50 minutos.
La opción más habitual para llegar a Bol es el ferry, bien tomando la ruta desde Split hasta Supetar, la localidad principal de la isla, para continuar después en autobús o coche de alquiler, o bien cruzando directamente en ferry desde Split hasta el puerto de Bol.