Visitar Mljet
Pequeño paraíso de verde y azul, la isla de Mljet, la más meridional de las islas de Croacia, es única en su especie. Desde 1960, más de un tercio de su territorio está protegido como parque nacional. Su fauna y flora destacan por una diversidad asombrosa, con nada menos que cinco ecosistemas forestales distintos. La Odisea narra que fue en esta isla donde vivió la ninfa Calipso, quien habría retenido allí a Ulises durante siete largos años.
Una isla de cuentos y leyendas
El sueño comienza al atracar en los pueblos de Pomena y Polače. Allí todavía se conservan fortificaciones de la época iliria, así como las ruinas de uno de los palacios romanos más grandes de Croacia. Desde estas localidades parten varios senderos que recorren el Parque Nacional de Mljet. En temporada alta, la entrada al parque cuesta 125 kunas (17 EUR aprox.). En medio de estos frondosos bosques, la naturaleza ha desafiado sus propias reglas creando dos lagos de agua salada, Veliko Jezero (el mayor) y Malo Jezero (el más pequeño), conectados entre sí y con el mar por estrechos canales.
En el centro del lago más grande, puedes admirar un monasterio benedictino del siglo XII, encaramado en el islote de Santa María. El trayecto en barco para visitarlo está incluido en la entrada al parque. Se dice que fueron los monjes quienes lucharon por preservar el patrimonio natural de la isla. Recorre los lagos a pie o en bicicleta, o atrévete con un chapuzón: ¡el baño está permitido!
Por último, cerca del pueblo de Babino Polje, no dejes de visitar la cueva de Ulises, una sorprendente formación kárstica cuyo techo se desplomó, dejando a la vista un gran pozo lleno de agua marina. Se cree que es el lugar exacto donde Ulises encontró refugio tras luchar contra las corrientes del Adriático.
Un baño de naturaleza
La isla de Mljet es ideal para realizar caminatas. Desde el pequeño pueblo de Pristaniste, puedes tomar un sendero que sube en unos cuarenta minutos hasta la cima del mirador de Montokuc. Desde allí, disfrutarás de un panorama espectacular sobre la isla, la costa y el azul profundo del mar.
Si dispones de coche, explora la mitad oriental de la isla. No pierdas la oportunidad de disfrutar de sus playas de arena fina, un lujo poco común en el litoral croata. La de Sablunara cuenta con numerosos servicios, mientras que, para quienes buscan tranquilidad, la playa de Blace es el lugar perfecto para desconectar.
¿Cuándo ir?
La isla de Mljet disfruta de un clima mediterráneo con veranos cálidos y secos, y un sol radiante de marzo a octubre. En julio, ten precaución ante posibles olas de calor. Los inviernos, por su parte, pueden ser lluviosos.
¿Cómo llegar?
Numerosos barcos turísticos y catamaranes conectan con la isla de Mljet, atracando en los pueblos de Pomena y Polače. Puedes realizar la travesía desde Dubrovnik, la península de Pelješac y las islas vecinas de Hvar y Korčula.
También existen conexiones de unas dos horas en ferry desde Dubrovnik hasta la población más grande de la isla, Sobra, operadas por la compañía Jadrolinija. ¡Esto te permitirá embarcar tu propio coche!
Esta isla es realmente magnífica, pasé unos días allí en plena naturaleza. Si te gustan los espacios naturales y el senderismo, entonces es el lugar ideal. Hay un montón de actividades al aire libre para hacer. La isla también posee una rica historia por descubrir con numerosos restos antiguos.