Visitar Malta, una isla cargada de historia en el corazón del Mediterráneo
Situada en el centro del Mediterráneo, Malta es un pequeño archipiélago con una historia densa que convence por su variedad de paisajes y su rico patrimonio cultural. Si buscas un destino que combine playas, pueblos pintorescos y vestigios milenarios, esta isla encaja a la perfección con tus planes.
La Valeta: una capital compacta con un pasado denso
La Valeta, la capital del país, es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Se recorre fácilmente a pie y alberga una densidad excepcional de edificios históricos, museos, iglesias barrocas y murallas fortificadas. No te pierdas la co-catedral de San Juan y sus frescos de Caravaggio, ni las vistas desde los jardines Upper Barrakka. El ambiente es tranquilo durante el día y se anima al caer la noche, especialmente en las callejuelas de Strait Street.
Mdina y Rabat: inmersión en la época medieval
A unos quince kilómetros de La Valeta, Mdina, apodada la ciudad silenciosa, es una antigua capital cuyas estrechas calles te transportan a una atmósfera medieval intacta. Su vecina, Rabat, más discreta, también merece una parada para visitar las catacumbas de San Pablo o el museo Wignacourt. Es un lugar ideal para pasear sin prisas, lejos del bullicio costero.
Gozo y Comino: escapadas insulares
A solo 25 minutos en ferry de la isla principal, Gozo ofrece un entorno más rural. Es una parada valorada por su naturaleza verde, sus acantilados y los templos de Ġgantija, construcciones más antiguas que las pirámides de Egipto. Para pasar un día de relax, la isla de Comino es conocida por su famosa Blue Lagoon. Ten en cuenta que, en temporada alta, la afluencia de visitantes puede hacer que el lugar pierda su tranquilidad.
Playas y algo más
Malta no es el típico destino de sol y playa. Sus orillas son a menudo rocosas o de pequeño tamaño, a excepción de Mellieħa Bay o Golden Bay. Lo que realmente atrae aquí es la posibilidad de nadar en calas de agua cristalina o practicar submarinismo, especialmente en torno a los pecios accesibles cerca de Cirkewwa. Para los senderistas, la costa suroeste ofrece caminos al borde del acantilado con excelentes panorámicas.
Una cocina maltesa entre influencias mediterráneas y árabes
Las especialidades locales reflejan la historia del país, con toques sicilianos, ingleses y norteafricanos. Predominan los platos sencillos pero llenos de sabor. El fenek, conejo estofado al vino, es el plato nacional. La pastizzi, un hojaldre relleno de ricotta o guisantes, es el aperitivo perfecto para comer sobre la marcha. En cuanto a bebidas, la cerveza Cisk está presente en todas partes, al igual que el Kinnie, un refresco a base de naranja amarga y hierbas aromáticas con un sabor muy particular.
¿Cuándo ir?
La primavera y el otoño son las mejores épocas para visitar Malta gracias a sus temperaturas suaves, el sol constante y menos aglomeraciones que en verano. El invierno es templado pero más húmedo. Respecto a los eventos, el carnaval de febrero en La Valeta y las numerosas fiestas religiosas estivales llenan los pueblos de un ambiente muy auténtico.
¿Cómo llegar?
Desde España, varias aerolíneas ofrecen vuelos directos a Malta, principalmente desde Barcelona o Madrid. Calcula unas 2h30 de trayecto, con tarifas que oscilan entre los 60 y 200 EUR ida y vuelta según la temporada. El aeropuerto internacional se encuentra a unos diez kilómetros de La Valeta.
¿Cómo moverse?
La red de autobuses cubre bien la isla principal, aunque los trayectos pueden ser largos debido al tráfico y los transbordos. El alquiler de coche te dará mayor autonomía, especialmente para explorar Gozo. Eso sí, ten mucho cuidado con la conducción por la izquierda. Los ferries entre las islas son frecuentes y económicos.