Chantilly en resumen
¿Sabías que Chantilly cuenta con la distinción de Ville d'art et d'histoire en Francia? Situada en la región de Picardía, a unos 40 kilómetros de Paris y a 10 kilómetros de Senlis, esta localidad es una parada imprescindible.
Una residencia principesca excepcional
El gran protagonista de Chantilly es, sin duda, su Château. Construido en el siglo XVI por encargo de Henri d'Orléans, hijo del último rey Luis Felipe, el edificio perteneció a la noble estirpe de los príncipes de Condé. El castillo ha llegado a nuestros días en un estado de conservación impecable. Su historia fascinará a los amantes de la arquitectura, ya que cada linaje noble dejó su huella en la estructura. Es posible visitar el Petit Château, amueblado tal y como lucía en su época, y el Château Neuf, una reconstrucción fiel del edificio original del siglo XIX. Las colecciones de pintura del siglo XVII al XIX del museo Condé y el impresionante Cabinet des Livres, que alberga 19 000 obras, merecen una visita detallada.
Jardines y caballos de pura raza
Tras recorrer el interior, dedica tiempo a pasear por el resto del dominio de Chantilly, uno de los más destacados de Francia. Podrás perderte por el jardin à la française y su Temple de l'Amour, decorado con estatuas de Venus y Eros, además de disfrutar de sus bosques, lagos y estanques. No te pierdas las Grandes Ecuries, independientemente de tu interés por la hípica. Este edificio del siglo XVIII alberga el Museo vivo del caballo, dedicado a la historia de la domesticación del animal. En sus establos originales podrás admirar ejemplares magníficos. Si tienes oportunidad, asiste a una demostración de doma o a uno de sus espectáculos ecuestres, donde se combinan teatro, acrobacias y una conexión única entre jinete y animal.
Paseos por la ciudad y el bosque
Chantilly ofrece otros puntos de interés. Entre las visitas recomendadas destaca el hippodrome, uno de los más grandes de Francia, que sigue albergando competiciones hípicas. El Potager des Princes es un espacio ideal para un paseo en familia, entre aves y macizos de flores. En términos generales, la ciudad conserva un encanto particular con edificios históricos significativos. El Hôtel de Beauvais, del siglo XVI, la église Notre-Dame de l'Assomption y el Pavillon des Manses (también llamado Moulin des Princes) son visitas recomendadas. Si el tiempo acompaña, reserva unas horas para una caminata larga por el bosque de Chantilly, que se extiende a lo largo de más de 6300 hectáreas.
Cuándo ir
Dado que el norte de Francia no destaca precisamente por sus cielos despejados, intenta planificar tu visita durante la temporada cálida. Los meses de abril a septiembre y octubre son los más agradables. Ten en cuenta que el castillo y las caballerizas permanecen cerrados al público durante la mayor parte del mes de enero.
Cómo llegar
La opción más cómoda para llegar a Chantilly es el tren. El dominio de Chantilly ofrece un billete combinado que incluye la entrada al castillo, el parque, las caballerizas y el trayecto en tren por 25 euros. Debes tomar la línea RER D desde París hasta la estación de "Chantilly-Gouvieux", un trayecto de unos 45 minutos. También puedes desplazarte en voiture, tardando aproximadamente una hora desde el centro de la capital.
La actividad de Chantilly gira en torno a su castillo y al mundo del caballo. Se recorre rápido el centro, que tiene su encanto. La carretera que conecta la ciudad con la autopista A1 también tiene lo suyo.
El domingo por la noche, después del cierre del castillo, la ciudad se queda dormida enseguida. Buscamos un restaurante en la avenida principal, la rue du Connétable. No había mucha cosa abierta. Al final acabamos en Le Goutillon. Trato agradable, decoración simpática con muchas referencias hípicas y buena cocina tradicional francesa. Un pequeño inconveniente: unos precios bastante elevados, 26 euros por el entrecot, por ejemplo.