#1 Castillo del Haut-Koenigsbourg (Saint-Hippolyte)
El Castillo del Haut-Koenigsbourg, situado a 757 metros de altitud en los Vosgos alsacianos, es una pieza clave de la historia medieval europea. Erigido en el siglo XII y restaurado por el káiser Guillermo II a principios del XX, destaca por su arquitectura fortificada única. Ofrece vistas espectaculares de la llanura de Alsacia y la Selva Negra. Explora sus murallas, torres y salas equipadas con armas y armaduras para revivir la vida de la Edad Media.
Como muchos otros pueblos alsacianos, Kaysersberg ofrece todo lo que uno busca cuando visita un pueblo típico en Alsacia. Casas coloridas con entramado de madera y diversas tiendas de recuerdos y productos regionales se pueden descubrir a lo largo de la calle principal, la rue du Général de Gaulle. El castillo de Kaysersberg, que domina la ciudad, marca para mí toda la diferencia con respecto a los otros pueblos. Su silueta ha sido desde hace mucho tiempo el emblema de la ciudad. Kaysersberg se puede descubrir tanto en verano (florecido) como en invierno (¡numerosas decoraciones de Navidad!).