Nairobi en breve
La capital de Kenia suele asociarse únicamente con ser el punto de partida para los safaris. Es el lugar desde donde muchos viajeros se lanzan a observar leones, búfalos, rinocerontes y leopardos en excursiones organizadas. Sin embargo, detenerse a explorar la ciudad merece la pena.
Lo más cerca posible de la fauna salvaje
No hace falta reservar un safari completo para entrar en contacto con la naturaleza en plena ciudad. El parque nacional de Nairobi, situado a menos de 10 kilómetros del centro, abarca 120 km cuadrados de espacios protegidos donde es posible ver cebras, ñus y hasta hipopótamos. El Orfanato de elefantes de David Sheldrick es otra parada obligatoria. Fundado en 1977 por Daphne Sheldrick en memoria de su marido, el guardabosques David Sheldrick, el centro permite ver de cerca cómo alimentan con biberón a las crías de elefante. Tampoco hay que perderse el Giraffe Center, dedicado a la conservación de la jirafa de Rothschild, donde se puede alimentar y tocar a estos animales desde una plataforma elevada. La oferta natural se completa con el parque Uhuru, que aporta zonas verdes en el centro urbano, y el parque nacional de Hell's Gate, situado a 90 km al noroeste cerca de Naivasha, ideal para hacer rutas de senderismo entre formaciones rocosas singulares.
Entre tradiciones...
El centro de Nairobi cuenta con suficientes atractivos para ocupar varios días de viaje. Para adentrarse en la cultura local, el Maasai Market es el punto de encuentro clave, aunque requiere algo de búsqueda previa, ya que cambia de ubicación cada día de la semana. Allí se practica el regateo para comprar artesanía keniana como esculturas, joyas y telas. Para profundizar en las costumbres de las comunidades indígenas, el centro cultural Bomas of Kenya reproduce a escala las viviendas y tradiciones de una docena de tribus locales y ofrece un espectáculo diario de danzas tradicionales protagonizado por decenas de artistas.
...y modernidad
Nairobi también funciona como un importante núcleo político, financiero y universitario en África. Una buena muestra de ello es el Centro Internacional de Conferencias Kenyatta, un edificio de cristal y acero que alberga la sede del Senado, galerías comerciales, un anfiteatro y un restaurante situado en lo alto de una torre de 105 metros de altura que regala vistas panorámicas durante las comidas.
A la hora de comer, la gastronomía local propone platos como el nyama choma (carne a la brasa), el ugali (gachas de maíz) o el karanga (guiso de cabra o cordero).
Cuándo ir
Se puede viajar a Nairobi en cualquier época del año gracias a un clima templado y constante. Las temperaturas rara vez superan los 27-28 grados, lo que mantiene una atmósfera agradable. Conviene evitar, en la medida de lo posible, los meses de abril, mayo y noviembre, que coinciden con la temporada de lluvias.
Cómo ir
Desde España no hay vuelo directo a Nairobi: lo habitual es enlazar en Ámsterdam, Estambul o Doha. Los billetes de avión más económicos suelen rondar los 350 €*, aunque pueden alcanzar los 700-800 €* según la temporada. El aeropuerto Jomo-Kenyatta, el sexto más grande de África, cuenta con conexiones internacionales frecuentes.
Hice escala en Nairobi, la capital de Kenia, antes de irme de safari. Confieso que no me esperaba una ciudad tan moderna. Edificios, tiendas, bares, restaurantes y un museo nacional con colecciones preciosas que ponen en valor el patrimonio del país. A pocos minutos de la capital, ya puedes observar animales salvajes en una reserva.