Visitar el Beaterio de Ámsterdam
El Beaterio de Ámsterdam (Begijnhof en neerlandés) es un patio interior medieval situado en el corazón del casco antiguo de Ámsterdam. Construido durante la Edad Media, es el más antiguo y famoso de toda la capital de los Países Bajos.
Un rincón emblemático
Para localizar el beaterio, deberás dirigirte a la plaza Spuiplein. La entrada al patio se realiza a través de la puerta de una casa de tono marrón, que destaca fácilmente entre la hilera de casas blancas que la rodean. Una vez dentro, encontrarás un amplio jardín central flanqueado por cerca de cuarenta viviendas de arquitectura tradicional.
Un poco de historia
Durante el siglo XIV, los beaterios funcionaban como instituciones católicas donde residían las Beguinas. Se trataba de comunidades laicas y autónomas que habitaban en este conjunto de casas pequeñas. Estas mujeres prestaban ayuda a los más necesitados y trabajaban en talleres de cerámica, tejido e hilado. Además, se dedicaban al cuidado de los enfermos y a la educación de personas sin recursos. Gozaban de una libertad inusual, ya que ellas mismas establecían las normas de convivencia y tenían permitido contraer matrimonio. La última beguina falleció en 1971.
Las iglesias del Beaterio
Frente a las casas de las Beguinas se alza la Engelse Kerk (Iglesia Inglesa), donde ellas solían asistir a los oficios religiosos. En 1665, tras la Reforma protestante, el edificio fue cedido a la comunidad protestante. En ese instante, las Beguinas tuvieron que construir su propia capilla clandestina uniendo dos casas: la Capilla del Beaterio, un edificio que hoy cuenta con protección de la UNESCO.
Este espacio se siente aislado del bullicio del resto de la ciudad, invitando al silencio y a la calma. Los canales cercanos están llenos de cisnes y patos. Todos los martes de julio y agosto se celebran conciertos de música clásica gratuitos. La capilla también ofrece misas, en francés, los domingos a las 11:15. La visita puede realizarse por cuenta propia, con la ayuda de una audioguía, o bien mediante un guía turístico.
No es necesariamente fácil de encontrar, el beguinaje se sitúa en pleno centro de Ámsterdam. Se trata de una pequeña plaza atípica y bastante agradable para hacer una pausa durante tu visita a la ciudad. Este lugar merece la pena verlo, aunque no hace falta quedarse horas allí. No te cuesta nada hacer un pequeño desvío y te llevarás una sorpresa agradable, igual que yo.