Visitar la Casa de Ana Frank
Este lugar es hoy un museo donde vivió esta escritora de origen judío durante la Segunda Guerra Mundial. Junto a su familia y otras personas, permaneció escondida en la parte trasera de la casa durante dos años para escapar de la persecución nazi.
Un museo, una historia
La Casa de Ana Frank (Anne Frank Huis) es un espacio cargado de historia. Recorrerlo te sumerge en la experiencia de esta adolescente judía obligada a vivir recluida en un escondite acondicionado durante la ocupación alemana. La familia recibía suministros gracias a los empleados de Otto Frank, el padre. Lamentablemente, fueron víctimas de una denuncia ante la policía alemana que los deportó a uno de los campos de exterminio nazis de Bergen-Belsen, en Alemania.
Fue precisamente en este escondite donde Ana escribió el Diario de Ana Frank, su cuaderno íntimo en el que dejó constancia diaria de su clandestinidad, su vida oculta y sus sueños, con gran sinceridad y sencillez. La obra se publicó en 1947 y ha sido traducida a 60 idiomas.
Salvada de la demolición
Tras la deportación de la familia, la casa permaneció tal cual. El padre, Otto Frank, fue el único superviviente. Tuvo que luchar para evitar que la casa, que se encontraba en mal estado, fuera demolida por la fábrica textil Berghaus, que planeaba construir un nuevo edificio en el solar. En 1957 se creó la Fondation Anne Frank (Fundación Ana Frank) para permitir al público visitar el inmueble y preservar los ideales de Ana Frank. El museo abrió sus puertas al público a principios de los años 60.
El edificio ha pasado por varias fases de renovación. La primera se centró en rehabilitar el anexo para conservar su estado original. La segunda, durante la década de 1990, permitió la demolición de la residencia estudiantil construida en los años 50 para dar paso a nuevos espacios expositivos, oficinas para el personal y nuevas viviendas para estudiantes.
Una visita conmovedora
Imaginar a 8 personas viviendo durante más de dos años en un espacio tan reducido, sin contacto con el exterior, resulta estremecedor. En cada habitación se exponen fragmentos del Diario. Encontrarás documentos históricos, fotografías y objetos de la vida cotidiana de la familia, además de pósteres y recortes de los ídolos de Ana Frank que reflejan sus anhelos más profundos. La visita concluye con un vídeo que invita a reflexionar sobre la libertad de expresión y la discriminación.
Horarios
*Información sujeta a cambios
La Casa de Ana Frank es un lugar muy conmovedor, sobre todo si has leído su diario. Caminar por las habitaciones estrechas donde vivió nos hace sentir la angustia, pero también la esperanza de esta familia durante la Segunda Guerra Mundial. Id con vuestros hijos si tenéis la oportunidad, es una forma estupenda de abordar el tema del Holocausto con ellos.