Visitar el templo de Wat Phrathat Doi Suthep
El templo de Wat Phrathat Doi Suthep Wora Wihan es un centro de culto budista tailandés ubicado en las inmediaciones de la ciudad de Chiang Mai. Desde su emplazamiento disfrutarás de una panorámica privilegiada de la ciudad, que se encuentra a 13 kilómetros de distancia.
Historia
Sus orígenes están rodeados de misterio y diversas leyendas. Optaremos por la historia del elefante blanco, ya que es una de las narraciones más representativas de la tradición budista local.
La leyenda del elefante blanco
El monje Sumanathera recibió la visita de una deidad en sueños, quien le pidió que buscara una reliquia en Pang Cha. Al llegar, encontró un hueso que, según la tradición, pertenecía al hombro de Buda. Esta reliquia poseía facultades extraordinarias: brillaba, se duplicaba, se desplazaba e incluso desaparecía a voluntad. El monje intentó ofrecérsela al rey de Sukhothai, pero ante su presencia, la reliquia no mostró ninguno de sus poderes. El monarca, desinteresado, permitió que el monje se la llevara. Sin embargo, Nu Naone, rey de Lanna, tuvo noticia de ella y ordenó trasladarla a su reino. Allí, la reliquia se dividió en dos partes. Una se consagró en el templo de Suandok y la otra se colocó sobre el lomo de un elefante blanco, que fue liberado en la selva. El animal ascendió por la Doi Suthep (montaña Suthep), emitió tres bramidos y murió. El rey Nu Naone interpretó este suceso como una señal divina y ordenó levantar un templo en el lugar exacto donde el animal había fallecido.
El templo de Wat Phrathat Doi Suthep
Hubo que esperar hasta 1935 para que se construyera una carretera adecuada que permitiera a los visitantes llegar hasta el templo. El recinto combina elementos budistas e hinduistas. En su interior, podrás admirar una réplica del Buda de Esmeralda y una estatua del dios Ganesh.
No dudes en ascender los 306 escalones que conducen a este impresionante santuario.
Horarios
*Información sujeta a cambios
El templo Wat Phrathat Doi Suthep, encaramado en una colina cerca de Chiang Mai, hay que ganárselo: más de 300 escalones para subir hasta allí (aunque es posible tomar el funicular).
Pero el esfuerzo merece la pena con creces. La visita realmente vale la pena: el lugar está lleno de tradición, decorado con numerosos budas, y no es raro ver a monjes con sus túnicas naranjas. Me encantó esta experiencia