Acantilados y guijarros, un icono de la Costa de Alabastro
Referente indiscutible de la Costa de Alabastro, la playa de Étretat, situada entre Le Havre y Fécamp, es para muchos una de las playas más bellas de Francia. Su kilómetro de guijarros, resguardado en el seno de una valleuse (valle colgado), ofrece vistas espectaculares del Canal de la Mancha y de las célebres falaises d'Amont y d'Aval. La playa de Étretat es un espectáculo visual que cambia según las mareas y las estaciones. Tanto si buscas calma como si prefieres un ambiente más activo, aquí siempre podrás respirar aire puro con aroma a mar.
La historia de un destino distinguido
El nombre de Étretat podría derivar del término Estre, que designaba una ostra, o del latín Estere, que significa perforar. La playa, descubierta por el pintor Eugène Isabey en 1820, fue objeto de numerosas representaciones pictóricas muy populares entre los románticos. Una década después, Napoleón III emprendió la transformación de este pequeño puerto pesquero en un distinguido balneario. Los primeros bañistas fueron familias de la alta burguesía parisina y artistas de la Ópera de París. La Exposición Universal de Le Havre de 1869 también contribuyó a la fama del lugar, cuyo carácter pintoresco fue ensalzado por figuras como Gustave Courbet y Alexandre Dumas.
La Segunda Guerra Mundial frenó el auge del turismo costero. La playa sufrió daños severos durante la ocupación nazi: el casino y numerosas villas del litoral fueron destruidos y se erigió un búnker. La zona fue incluso escenario de intensos combates navales. Todavía se pueden ver fotos que documentan este pasado histórico, una visita muy recomendable.
Un tesoro por preservar
En la actualidad, Étretat, que cuenta con apenas un millar de habitantes durante el año, vive principalmente del turismo estacional. La localidad multiplica sus esfuerzos para intentar preservar su playa, ya afectada por la erosión. Se han implementado medidas como la prohibición de recoger los guijarros, una norma que se aplica con resultados variables.
La playa de Étretat ofrece una vista magnífica de los acantilados. La playa es de guijarros, lo cual es muy agradable. Efectivamente había un poco de gente, pero no tanta cuando fui a principios de septiembre. Ojo, está terminantemente prohibido recoger guijarros, ya que están amenazados por el mar.