Visitar el Café Tortoni
Las apariencias a veces engañan. Hoy ubicado en el 825 de la Avenida de Mayo, el Café Tortoni fue inaugurado en 1858 por un inmigrante francés conocido como Touan. Al contrario de lo que se podría pensar, el establecimiento no es una creación italiana. Su nombre, Tortoni, hace referencia a un local homónimo situado en la capital francesa. Aquel café se encontraba, en su época, en el Boulevard des Italiens (¡al final, todo encaja!) y reunía regularmente a las élites culturales del París del siglo XIX. En sus inicios, el inmigrante francés instaló su local en la esquina de las calles Rivadavia y Esmeralda. Siguiendo la evolución de la capital argentina, el tal Touan trasladó su café en 1880 a su emplazamiento actual.
El buen gusto ante todo
De gran prestigio, el establecimiento ha visto pasar a figuras notables como Juan Manuel Fangio, Juan Carlos de Borbón e incluso Albert Einstein. Decorado con un estilo que combina hábilmente la estética de un bistró parisino con la de un café típicamente porteño, el Café Tortoni conserva una elegancia particular, con un toque de exclusividad. Es un lugar que seduce a todo tipo de visitantes. Los habituales suelen bajar al sótano para bailar tango o escuchar jazz en un espacio diseñado para ello. El bar alberga, además, una pequeña biblioteca para los clientes más tranquilos. Si vienen en grupo, pueden jugar a las damas, al dominó, a las cartas o al billar en las mesas del fondo. En cualquier caso, el ambiente es siempre acogedor y el chocolate y churros de la casa nunca defrauda a quien lo pide.
Toda una institución porteña, un lugar imprescindible. Elige bien el momento porque siempre hay gente queriendo entrar. Una vez dentro, una arquitectura preciosa de un tiempo que pasa pero que no cambia. Al fondo hay una pequeña representación de Borges y otros ilustres antiguos clientes argentinos. Encima del café, el museo del tango :)