Un paisaje de postal, acantilados ocres que se precipitan hacia las aguas turquesas del Atlántico, arena blanca y fina, el canto incesante de las cigarras y el aire cargado de salitre y aroma a pino. No hay duda de que estás ante una de las playas más bellas de Portugal: la Playa de Galapos.
Situada en el municipio de Setúbal, no muy lejos de Lisboa, la playa se encuentra integrada en el Parque Natural da Arrábida (Parque Natural de la Arrábida). Este entorno protegido forma parte de las 7 Maravillas de Portugal, un tesoro que merece la pena recorrer con calma.
Más allá de su belleza natural, destaca por su tranquilidad y autenticidad. A diferencia de otras zonas del área metropolitana de Lisboa como Costa da Caparica o Cascais, la Playa de Galapos se libra de las aglomeraciones. Al ser frecuentada mayoritariamente por residentes locales, se garantiza una mejor conservación de la fauna y flora silvestre de la zona.
En la misma playa encontrarás dos pequeños restaurantes con mucho encanto, ideales para probar especialidades locales a precios razonables.
El único inconveniente de Galapos es su acceso. Resulta imposible para personas con movilidad reducida, ya que es necesario bajar un buen número de escalones para alcanzar la arena. Como alternativa, si necesitas mayor accesibilidad, la Praia da Figueira, situada algo más al norte, cuenta con una rampa para sillas de ruedas y aparcamiento en las inmediaciones.
La carretera que parte de Setúbal y recorre la costa del Parque Natural da Arrábida es perfecta para una ruta en coche. Las vistas son espectaculares. Además, existen varios campings en el parque donde pernoctar con tranquilidad, una opción muy recomendable tanto para adultos como para familias con niños.
En definitiva, la Playa de Galapos es una joya de Portugal que deberías incluir en tu itinerario si visitas Lisboa.
A pocos minutos en coche (¡depende de dónde salgas, claro!), puedes ir desde Lisboa hasta la playa de Galapos, al sur.
Te recomiendo esta excursión, porque tan cerca de la capital portuguesa atravesarás un bosque muy verde para llegar a una playa magnífica. El entorno: arena blanca bajo tus pies, colinas boscosas a tus espaldas y, delante, un mar turquesa y tranquilo con algunos arrecifes llenos de peces que podrás observar fácilmente siempre que vayas equipado.